• Caracas (Venezuela)

Al instante

blog-head

Kapuscinski y la lección del interlocutor

El legado crucial de la obra que Ryszard Kapuscinski construyó hasta su muerte en 2007 fue la intensa reflexión sobre el significado del periodismo en el mundo contemporáneo | Foto: Archivo

El legado crucial de la obra que Ryszard Kapuscinski construyó hasta su muerte en 2007 fue la intensa reflexión sobre el significado del periodismo en el mundo contemporáneo | Foto: Archivo

El legado crucial de la obra que Ryszard Kapuscinski construyó hasta su muerte en 2007 fue la intensa reflexión sobre el significado del periodismo en el mundo contemporáneo. Uno de de sus más bellos aportes en este sentido es Encuentro con el otro, un volumen en el que se reproducen seis conferencias realizadas por el reportero polaco entre 1990 y 2005 en las que se refiere a la relación entre el europeo, concebido como centro de Occidente, y las culturas de la periferia a través de la metáfora de la relación entre uno y la alteridad.

El libro se publicó en 2006, primero en polaco –Ten Inny, es su título original– y al año siguiente el sello catalán Anagrama lo tradujo al español para su colección Crónicas, en la que han editado la mayoría de los trabajos del periodista que en Ébano (publicado en idioma original en 2001 y en español: en 2008) escribió crónicas de las guerras intestinas que desangran África y desarrolló en El Sha (1982; 2007) un asombroso perfil del fallecido Mohammad Reza Pahlev de Irán.

Lo interesante de Encuentro con el otro es que aborda el asunto crucial que un reportero cultural o literario debe proponerse como centro de su trabajo: la relación con el interlocutor, pero no desde el punto de vista del periodismo, que sólo puede adelantar fórmulas viciadas y perspectivas maniatadas, sino desde la filosofía y también desde la urgencia que la revolución tecnológica impone sobre la los ciudadanos del siglo XXI.
Kapuscinski plantea entender al otro, más que desde la alteridad que contrasta con la perspectiva de quien lo mira, como un ser humano metido en su circunstancia cultural, que incluye asuntos como el racial, el nacional, el de género y el generacional. Las conferencias no están organizadas cronológicamente, sino por temas y con frecuencia se repiten las informaciones de una a otra, pero la claridad de lo expuesto y la brevedad del volumen de 98 páginas permite que uno se lo lea de una sola sentada.

La tesis que atraviesa todas las entradas de la publicación es qué actitud tomar frente al Otro –la mayúscula es de Kapuscinski–. Y el periodista es prolijo al referirse cómo los europeos han escogido alternativamente el conflicto, el aislamiento o la cooperación en su relación con el Otro por miedo, displicencia o necesidad en cada uno de los casos. Quizá donde resulten más aleccionadoras sus palabras es en su visión de la necesidad de entender la alteridad ahora que el planeta, por acción del desarrollo tecnológico, se ha vuelto multicultural y que las divisiones que antes había entre centro y periferia comienzan a diluirse. Y eso que Kapuscinski no presenció el desarrollo del fenómeno de redes sociales como Twitter.

Para el autor polaco, en la actualidad somos más conscientes de la presencia e importancia del Otro, como espejo de nuestra propia identidad tanto individual como nacional y es eso lo que construye la diversidad del mundo. Por eso se queja de que los otros del Tercer Mundo –sí, así mismo los llama, sin reconocer su propio chauvinismo de europeo en esta frase– que hoy emergen en –llamémoslo– El Primero como fuerzas sociales y económicas sigan siendo tratados por las sociedades más desarrolladas como objetos de estudio y no como co-responsables del mundo en el que cohabitan.

No puedo entender qué tan iluminador puedan ser estas reflexiones para un lector que no se dedica al periodismo, aunque el autor no las escribió sólo para quienes compartían su oficio. Pero, como periodista que en este momento está confrontada constantemente a interlocutores polarizados en formas de ver el mundo frecuentemente contrapuestas, observo en ese libro una herramienta muy valiosa. Kapuscinski dice que en la reflexión sobre la alteridad el diálogo toma protagonismo porque existe la necesidad de la comprensión mutua, lo cual celebra como el desafío fenomenal en el que se ha convertido el progreso del as últimas décadas.
El deber ético del periodismo está resumido en esa visión del mundo actual: Pensar en el otro como responsabilidad del que lo mira. Y por eso, la de Kapuscinski es una lección de civilidad.

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

  • Addthis Share:

Histórico