• Caracas (Venezuela)

Al instante

blog-head

El sueño trae un sueño de la mano

El fútbol venezolano, y el del mundo entero, sale a escena este fin de semana sin la estridencia que suele acompañarlo. Sin transacciones relevantes, sin cambios que enciendan los faros, todos vuelven, como en la canción, a ser lo que habían sido. La llamada crisis económica convoca, llama, pone orden, para que el desboque irracional de estos tiempos tenga rienda firme a la que hacerle caso. Por estos lados no hubo un solo negocio que despertara atenciones, porque todos quedaron donde debían estar. Tal vez, y como caso excepcional, fueron los técnicos los astros de la filigrana, los hombres importantes que hicieron volar las campanas del anuncio. Ah, sí, por Venezuela, Richard Páez al Mineros de Guayana, Daniel Farías al Táchira, Eduardo Saragó y Manuel Plasencia a ningún lado. Por Europa, pues Josep Guardiola... Y Josep Guardiola vive un sueño.

A veces compartido, a veces para sus adentros. Viajó de Barcelona a Nueva York soñando con una utopía, y ahora regresa a Europa, por los caminos de Alemania, con el sueño como estandarte. Dice el juego de palabras que "las manos del sueño traen un sueño de la mano", y tal vez el catalán esté pensando en tal cosa. Oyó ofertas, desechó clamores; al final le hizo caso a la vida, la otra vida que todos tenemos por dentro, y no fue decisiva para dar el paso al frente la montaña de plata que ganará en Deutschland. Por Manhattan caminaba por las tardes, sus niños iban al colegio y la esposa aprendía inglés, pero el pensamiento del fútbol, por más lucha interior que se entablara, desde las trincheras de la mente siempre emergía ganadora. ¿Va Guardiola a un lugar donde sus propuestas puedan ser oídas? A técnicos vanguardistas como César Luis Menotti y Francisco "Pacho" Maturana no les fue bien en Europa, no sabemos si por suramericanos o porque en el otro lado del mar, tan pragmáticos, tan asidos a lo concreto, no les resulta a los juglares del fútbol; sin embargo, con Guardiola será diferente, porque el no tiene la difícil virtud de conjugar poesía con eficiencia, juglaresca con carácter firme.

Los alemanes tienen fama de ser duros y rectilíneos, "cuadrados", como se dice en el fútbol, pero cuando hay que entender las cosas, las entienden como el mejor puede hacerlo... La Sub 20 venezolana mira hacia el horizonte pero no consigue vislumbrar cuáles son los caminos. Fieles a lo que ya comienza a ser una tradición, después de un partido de vacíos llega uno de buen talante. El juego ante Perú fue un concierto de desatinos, frente a Brasil fue futbolísticamente correcto: llegaron hasta donde podían llegar. El fútbol es así: la preocupación mayor de la dirección técnica era la de cubrirse bien atrás, poblar el mediocampo con mucha gente para desvirtuar a los brasileños, y de ahí en adelante que fuera lo que Dios quisiera. Pero, tal parece que Dios no quiso, porque Venezuela, inhibida, sin capacidad para el desdoble, fue un elogio a la timidez.

Fue tanta su inocencia que hasta el rival se durmió en ese no hacer venezolano. Pero, más allá de todo, fue el mejor partido de la Vinotinto juvenil en el torneo, porque hubo paz, orden, secuencia y armonía. ¿Por qué no hubo atrevimiento, osadía a la hora de atacar? En el fútbol no se puede tener todo: si hubiese agallas para irse en busca del arco del Amazonas, tal vez lo hubiesen pagado muy caro. Fueron hasta donde pudieron, y eso, en el fútbol y en la vida, también tiene un valor. Nos vemos por ahí.

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

  • Addthis Share:

Sobre el autor

Cristóbal Guerra

Periodista. Comentarista deportivo. Locutor. Profesor de Periodismo.

Histórico