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El mercado persa

Desde hace algún tiempo, hemos sentido la sospecha de que la primera gran transacción del fútbol venezolano podría ser la de Salomón Rondón.

Y todo por su físico de privilegio con el que abre los portones de las áreas adversarias, y por sus manifiestas urgencias de gol. A sus 24 años de edad, está en el puesto de salida. Solo que, al saber que es venezolano, ¿venezolano?, los magnates del fútbol arrugan el gesto y se rascan la cabeza. No obstante, sigue ahí, a la espera para salir del ignorado campeonato ruso. Sin embargo, ahora tenemos la certeza de que el que está más cerca de emprender una tournée es Roberto Rosales, en una maniobra que no se asocia a la habitual contratación de atacantes. Marcador de punta derecho, este jugador está cerca, muy cerca, de ir al equipo de Ronald Vargas, el Anderlecht (por estos días jugando la Liga de Campeones de Europa) del fútbol belga. Pero atención: Bélgica volverá a los mundiales el año próximo en Brasil, pero no por eso su expresión es de mucha importancia. Los belgas, como los holandeses, fundamentan sus valores en los expedicionarios, en la gente que anda por el mundo derramando lujos, pues su torneo interno es de relativa importancia y nivel. Si se da el negocio, Rosales volverá desde Holanda al fútbol que lo vio crecer en sus primeros años en Europa, porque esto es así: por la plata salta cualquiera, así se llame Rondón o Rosales...

Vienen las operaciones de invierno, y la Navidad puede cambiar la deriva de muchos jugadores.

¿Cuántos venezolanos estarán envueltos en la bolsa de valores? Siempre hemos extrañado, con suspiros de exiliado, la presencia criolla en los grandes partidos (el miércoles, por ejemplo, en el Juventus-Real Madrid había chilenos, uruguayos, brasileños y argentinos), y tal parece que no va a ser esta la vez de los ascensos al altar mayor.

Pero seguramente estarán en los niveles medios, esos que van desde un millón hasta diez millones de euros, con Tomás Rincón en la vanguardia.

El tachirense, mal que bien, tiene un nombre en Europa, y aunque no llegue al parnaso del fútbol continental, vale una plata.

¿Quién más, quién da más? Siempre creímos que Edgar Jiménez y Alejando "Lobo" Guerra podrían ser apetecibles para el extranjero, mas nada pasó con ellos. Quedaron pastando en los gramados de las canchas nacionales, y el fútbol internacional se quedó sin aprovechar sus talentos. El tiempo ha pasado y los dos se acercan a los 30 años de edad, y ya es demasiado tarde para entrar en los negocios que hay inmersos en ese intrincado universo del fútbol mundial...

El creciente rumor, ya a la vista de todos, promete ser una esperanza para el cercano porvenir. Los equipos profesionales, al fin, se reúnen y, con seriedad, proclaman la formación de una liga que vaya al margen de la federación venezolana.

No, no es una subversión, hombres al ataque ni un golpe de estado; es la intención de quitarse la camisa de fuerza y crear un organismo de independencia económica y organizativa que rompa con una estructura que se ha quedado atascada en las estaciones del pasado.

Akram Almatni, gerente general del Zamora, ha dicho a EL NACIONAL la verdad: "Nuestro balompié ha perdido brillo en los últimos años...

como deporte profesional ha sido visto con cierto menosprecio". Por ahí van las cosas. El fútbol venezolano, estancado en sus valores, requiere de un despertar, y esta liga puede ser el clarín de un nuevo y claro amanecer.

Nos vemos por ahí.

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Sobre el autor

Cristóbal Guerra

Periodista. Comentarista deportivo. Locutor. Profesor de Periodismo.

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