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El largo camino del Edén

El título de la columna se lo debemos a José Gabriel Núñez, importante dramaturgo venezolano, quien en los años 70 presentó una pieza con ese nombre.  Recordamos que era una mujer torturada por agentes del gobierno, cancerberos que buscaban confesiones acerca del hijo perdido. El muchacho, montado en el potro salvaje de sus ideales, buscaba, esperanzado, una nueva vida, una nueva sociedad. Decimos todo esto por analogía con la selección Vinotinto, que el próximo cinco de marzo comenzará a andar por "El largo camino del Edén", en procura de una siempre inalcanzable clasificación, al Mundial Rusia 2018. Lo hará con Manuel Plasencia como técnico interino, esperando el día que sea anunciado al hombre que habrá der conducir al equipo nacional "hacia el Edén", que por lo visto, queda en la remota Moscú.

 

Con las cartas marcadas de los dirigentes federativos, con la información filtrada por los entresijos de la convención del último jueves, ya se sabe que el técnico de Venezuela será Ratomir Dujkovic. ¿Por qué Dujkovic? ¿Por qué no Richard Páez o Noel Sanvicente? Páez se alejó del escenario por diferencias irreconciliables, y a Sanvicente lo apartaron  "porque no vende", como si la selección fuese un mercado de baratijas. Nelson Carrero, miembro de la Federación y defensor de "Chita" Sanvicente, dijo en la convención que si lo criticaban por esto y porque no habla académicamente, "entonces búsquense a Vargas Llosa para que entrene a la Vinotinto". ¿Qué privó, entonces, en la decisión? ¿Tuvo esto que ver con el dinero? ¿Fue el serbio el que se vendió barato? Todo esto está por verse. Despedido del fútbol chino, llegó sin trabajo a su casa de Margarita y ahí comenzó la nueva historia. El hombre es trabajador como

 pocos, pero sus métodos, con la estricta disciplina como bandera, no gustan a muchos: no marca, sino persigue. No obstante, si va al puesto de comando va a tener que hilar fino y demostrar su actualización. No vemos corriendo como desesperados a Juan Arango o a Franklin Lucena, jugadores de pelota al pie y cabeza de esquimal. El fútbol ha cambiado, los jugadores venezolanos tienen una idea diferente a cuando Dujkovic dirigió a la selección en los tempranos años 90, y no se puede incinerar el pasado. Algunos, por estar en Europa, tienen otras referencias, y están por encima de directrices atávicas y fuera de uso. Entonces, si la modernidad no está en sus prioridades, "El largo camino del Edén" será más largo que nunca.

 

¿Por qué la historia de América Latina solo es estudiada desde la política y las batallas independentistas? ¿Por qué en sus páginas no entran valores del deporte, la literatura y la música? ¿Por qué el gran Simón Díaz, venezolano de toda la vida, no es parte de la historia patria?... La última vez que vimos a Antonio Ravelo fue en la presentación del video Vinotinto, orígenes de una pasión, y su figura nos remitió a  tiempos de adolescencia, cuando lo admiramos por su entrega a la selección venezolana, y también a la camiseta del Canarias, su equipo de siempre. Fue un "macho", como se dice en el fútbol, y así lo recordamos ahora. Camiseta 10 cumplió en días pasados 26 años de vida, y cuando vemos hacia atrás solo podemos decir, cuántas jornadas vividas, caramba. Cuánto fútbol venezolano, cuanto todo. Aquí seguimos, empecinados, siguiendo el rastro de El Nacional, con papel y sin papel, porque no hay circunstancia

 adversa que valga ante la fe y determinación de este diario. Tormenta y calma. Nos vemos por ahí. 

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Sobre el autor

Cristóbal Guerra

Periodista. Comentarista deportivo. Locutor. Profesor de Periodismo.

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