• Caracas (Venezuela)

Al instante

blog-head

Al filo de los tiempos ¿quién es mejor?

Fans de la selección de Brasil/ AP/Jacques Brinon

Fans de la selección de Brasil/ AP/Jacques Brinon

La duda, dicen, es el mecanismo que mueve al mundo, y que sin ella la vida sería estática, sin el fundamento esencial para ser. Es decir, no sería vida. Decimos esto porque el miércoles de esta semana, como a las cinco y media de la tarde, la duda, y la duda de las dudas, y todas las dudas de este mundo, deben haber asaltado los sentimientos futbolísticos de mucha gente. ¿Quién es mejor? ¿El que esparce su categoría de prestidigitador del juego, el que asombra con sus artes de lirismo cada fin de semana, o aquel otro, el que en el gran partido asume el caudillismo como bandera y se atreve a pedir, con algarabía y arrogancia, que se quiten, que abran paso porque ahí viene él, y con él, la trascendencia? Son versiones de la pieza musical con instrumentos diferentes, con sonidos y pentagramas distintos, que conducen siempre a la misma nota. Unas veces llega uno, y parecía que todo estaba dicho, que no había otra baraja para jugar; pero otras veces, como el miércoles, aparece el otro, y entonces se voltea la suerte, los dados caprichosos toman un nuevo rumbo en la mesa, y llega lo inevitable: la duda.

¿Cuántos seguidores del partido no se habrán hecho la pregunta? ¿A cuántas mujeres y hombres no les habrá llegado el momento de una nueva duda?... Hoy, pues, habrá otro episodio de esta guerra sin fin. Y sería un alimento único para que las dudas crezcan, como el monte en los potreros, si el que sale avante es el primero. Como pocas veces en el ir y venir del fútbol mundial, dos figuras de talante, del mismo talante, han coincidido, porque en los caminos de la historia siempre ha habido uno que trunque su rumbo hacia la grandeza, pero ahora tal parece que no, que los senderos marcan el Mundial de Brasil 2014 como punto decisivo.

Será ese el gran momento para decir de qué están hechos, porque llegarán en el punto justo de su madurez. Pero ¿pensarán ellos en eso? ¿Se habrán dado cuenta de la importancia que tienen para la felicidad humana? ¿Les importará, allá en lo más profundo de sus sentimientos y sus corazones, hacer sonreír a los demás? Uno ha conseguido la simpatía del mundo, la sonrisa feliz del hombre común; el otro, el deseo ferviente de que los desplantes lleguen a su fin y convoque, con fe de creyente, las maneras simples de la modestia... El Brasil de hoy: Fred, el goleador de Fluminense, es un ejemplo vivo del fútbol brasilero actual, y lo que importa el balón en ese inmenso país. Pues bien, Fred gana con sus goles 600.000 dólares al mes, además de bonificaciones por otros 100.000. Una fortuna que difícilmente podría ganar en Europa, donde ya estuvo, por cuatro años, en el Lyon francés.

En Brasil todas las grandes empresas quieren entrar en el multimillonario fútbol, y la Unimed, la inmensa cooperativa médica que paga los sueldos del Flu, tiene un mercado que abarca a 18 millones de pacientes al año, atendidos por 112.000 especialistas. Por razones como esta es que se puede pagar esas cantidades siderales, cuyo punto más lejano en el firmamento es el astro Neymar, que obtiene del Santos más de un millón de dólares mensuales. Y, lo de Fred no es una rareza, sino lo común en jugadores de su envergadura.

La televisión, además, entrega al fútbol cheques inimaginables, y las empresas publicitarias invierten fortunas en ese cuerno de la abundancia. Por tales razones es que los jugadores regresan, quién no va a regresar cuando el botín tiene tanto oro allá adentro. Ese es Brasil, el Brasil de hoy día. Nos vemos por ahí.

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

  • Addthis Share:

Sobre el autor

Cristóbal Guerra

Periodista. Comentarista deportivo. Locutor. Profesor de Periodismo.

Histórico