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El cielo del infierno

"Miku, Miku", decía el relator alemán poniendo el acento en la u final. "Miku, Miku", insistía cada vez que el jugador nacido en Caracas hacia contacto con la pelota. Y Nicolás Fedor iba, avanzaba, ponía empeño, mas la historia del gol no podía ser escrita por sus voluntariosos pies. No dejaba de ser raro, casi un asombro, ver al jugador venezolano vestir la camiseta del Glasgow Celtics, un equipo purista, en el sentido escocés del purismo, hoy lleno de jugadores venidos desde otras latitudes (el hondureño Emilio Izaguirre da constancia). El Glasgow es actualmente, en consonancia con el fútbol de todas partes, una amalgama de nacionalidades, y Fedor es parte de la mixtura. En el partido citado, jugado y perdido ante el Saint Johnstone por 2 a 1, Miku fue sustituido en el minuto 57 por Tony Watt, que poco pudo hacer por revertir el marcador. Toda esta referencia la hacemos pensando en los destinos impensados del futbolista de hoy, tan inciertos, a veces tan insensatos. Un venezolano en el fútbol de Escocia, todo un detalle de contracorriente, del mundo al revés, pero así son las cosas hoy día...

En el centro de Offenburg las bicicletas llenan las calles. Son tantas, un enjambre, y es tan común ver a hombres de 80 anos de edad andar en ellas a cualquier hora. Van y vienen, llevan en su parte delantera comestibles del día para el almuerzo, y nadie los mira con particular admiración o respeto, sino como un hecho natural y cotidiano. Es cosa de todos los días, de cualquier momento, porque en Alemania buena parte del transito ha sido cambiado del auto por el vehiculo a dos ruedas. De cierta manera es el progreso del hombre hacia el regreso de los tiempos, vaya paradoja, y del mirar del mundo hacia las cosas de adentro, las mas sencillas, que suelen ser las mas importantes. Por aquí no hay centros comerciales, en el sentido de Venezuela, porque la seguridad del mundo exterior que se busca en Caracas en las moles de hormigón, el alemán lo tiene en la calle. En Offenburg, como en Freiburg, un delito es una rareza de la vida, un hecho aislado, algo fuera de las cosas cotidianas. "Una salchicha con pan, por favor, y una cerveza", dice un hombre en el mercado del "estado" (centro de la ciudad), y en ese instante esta reviviendo lo más alemán, lo más teutón de una manera de ser. Hay silencio, hay paz, toda Europa tiembla en lo económico, Alemania esta libre de los males de este mundo...

Los canales de televisión hablan del mundo, de este país y del otro, de los alzamientos religiosos en las regiones árabes, de la economía, de lo social, de la culinaria y de la artesanía. Alemania, Europa, Estados Unidos.

Latinoamérica, Venezuela, están fuera de sus áreas de influencia, están fuera de este universo. Lo único que hemos oído hablar de Latinoamérica en estos días alemanes, ha sido de Nicolás "Miku" Fedor y de Emilio Izaguirre, y de un documental de turismo acerca de las bondades de las playas cubanas. Es una manera de ver las cosas, de mirar las que les importan, y por lo visto, aquel lado poco importa para sus intereses.

Todo en la tele es en alemán, y películas de detectives estadounidenses de cable que en Caracas vemos dobladas al español, aquí se hablan en lenguaje germano. ¿Y el fútbol? En Offenburg hay un equipo de la tercera división, mientras que en Freibug uno de la Bundesliga. Por estos días no hay partidos de locales, de ninguno de los dos, así que tendremos que esperar, con paciencia de elefantes, un juego en este lado del país, sureste de Alemania. Nos vemos por ahí.

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Sobre el autor

Cristóbal Guerra

Periodista. Comentarista deportivo. Locutor. Profesor de Periodismo.

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