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12 Years a Slave o el fútbol

El mexicano Carlos Vela, tal vez apuntando hacia lo más alto de su franqueza, dijo hace algunos días que él prefería ver una película que un partido de fútbol. Que para él eran más emocionantes y divertidas las acciones de un film que las cosas que pasan y los goles de un juego. ¿Fue verdaderamente sincero el atacante de la Real Sociedad en su declaración? En aquel momento, Vela, quien no jugará el Mundial de Brasil porque dice no tener disposición ni ánimo de actuar con la selección tricolor, nos hizo recordar a Johan Cruyff, el mágico holandés, quien no fue con su seleccionado al Mundial Argentina 78: “Porque prefiero ir con mis hijos a la playa”. ¿Son políticamente correctas esas posiciones? ¿Hay una “traición a la patria” porque un jugador se niegue a defender a su país en un torneo de esta importancia?  ¿Es una película, así sea 12 Years a Slave o Casablanca, para hablar de épocas distantes y diferentes, capaz de desplazar del gusto, y nada menos que de un futbolista de alta categoría, un Real Madrid-Barcelona? Hace algunos días, en conversación de amigos, decíamos que el fútbol se había vuelto muy repetitivo, y que lo único que valía la pena ver en la pantalla de televisión era la reiteración de las jugadas de gol. Esto, según el punto de vista de cada quien, y según la época de la vida en la que nos haya tocado opinar; hoy vemos las cosas de un modo, mañana las vemos de otro. Es el tránsito entre la adolescencia, la juventud, la madurez y, como le dijo Gabriel García Márquez a María Teresa Castillo en ocasión de cumplir ella 90 años: “Cuando yo sea joven otra vez”. Vela prefiere Hollywood; Cruyff, la playa. Y a usted, ¿qué le gusta más que un partido de fútbol?...

 

Honduras es noticia, y no solo porque irá al Mundial ni porque hace algunas semanas venció a la selección Vinotinto, sino porque su federación, en un acto insólito y pocas veces visto, adelantó para hoy su jornada de mañana domingo solo porque el país entero estará a disposición para ver el juego Real Madrid-Barcelona. ¿Ha visto usted semejante locura? Pues bien: no solo es una fecha de su campeonato, sino que se disputa, válganos, el derbi Motagua-Olimpia, capaz de atraer a 35.000 personas al estadio Tiburcio Carías Andino de Tegucigalpa y de tener en vilo a todo el país. Esta decisión hondureña es el espejo refractario de la trascendencia del antagonismo entre blancos y blaugranas, que han llevado a la cancha, además de ser los poderosos de España, su rivalidad en muchos campos de la vida. Alguna vez le oímos decir a Joan Manuel Serrat, catalán-catalán, en ocasión de recibir el doctorado honoris causa de la Universidad Complutense de Madrid, esto: “Ya saben que a los catalanes no hay cosa que nos guste más que ganar en Madrid”…

 

El martes de esta semana fue bendito para el fútbol venezolano: el Zamora empató a 2 en Bogotá con el Santa Fe, en medio de la fase de grupos de la Copa Libertadores, y las muchachas del Sub 17 vencieron 4 a 0 a las mulatas de Zambia. De vez en cuando pasan cosas así, y qué bueno para una realidad tan golpeada. La misma noche, al Anzoátegui no le alcanzó su determinación para caer, 3 a 0, ante el Santos Laguna. Cuando hay jornadas como esta, la gente del fútbol puede pensar que se ha desandando el sendero, y que ahora sí, que es tiempo de volver a empezar. Muchas veces se ha empezado, tantas veces se ha retrocedido, Dios. Pero al final de la noche es una fe, un código de creencias, y a estas alturas de la vida es muy tarde para renunciar. Nos vemos por ahí.

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Sobre el autor

Cristóbal Guerra

Periodista. Comentarista deportivo. Locutor. Profesor de Periodismo.

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