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Volver a los diecisiete

Vinotinto Sub17

Vinotinto Sub17

Con la letra y música de "Volver a los diecisiete", sentida canción de la chilena Violeta Parra, la autora recuerda sus días de juventud y el anhelo de volver, de alguna manera, a esa maravillosa edad de la vida. Decimos esto viendo jugar a los adolescentes del torneo Sub 17 que se monta en San Luis de Argentina, con todo ese entusiasmo parvulario que hace que revivamos en la memoria los tiempos cuando teníamos esos años. Venezuela, sin gol pero con una voluntad y una coraza defensiva a toda prueba, consiguió desembarcar en el puerto de la clasificación al hexagonal decisivo, y eso es un logro para llamar la atención. 

Hubo atención y vigilia, pero el técnico Rafael Dudamel va a tener que enmendar algunas cosas para ver si a los vinotinto se le encienden las antorchas que les lleven a los arcos adversarios. Una sola conquista, en el primer partido ante Ecuador, ha sido todo lo conseguido, y cosecha tan exigua no va a alcanzar para llegar a la cima del Mundial. Por ahora, y mientras llega el ansiado momento de comenzar a jugar la ronda de la verdad, los muchachos tiene un magnífico motivo para celebrar. Es como si Violeta Parra volviera a la edad que le da título a su recuerdo más entrañable: los 17 años... 


El Caracas siente que su piso se tambalea, que la crisis de resultados habla de su mala hora, como en la novela de García Márquez. Sí, puede ser. Puede ser que la victoria en el filo del partido sobre el Portuguesa, las derrotas ante el Huachipato chileno y Estudiantes de Mérida, y el empate del miércoles frente a El Vigía, hayan hecho mella. Sin embargo, esa es una manera de ver. Podría haber otra, y tiene que ver con una circunstancia muy común en el fútbol, una nube oscura de la que se puede salir en cualquier momento. Pero,en campeonatos cortos todo esto pudiera ser de mala leche, porque no le va a alcanzar el trayecto: la meta está encima y hay otros "caballos" con más posibilidades. 

Entonces, la tabla acumulada, sumatoria de esfuerzos de Apertura y Clausura, insurge como albacea de las esperanzas y manera de llegar adonde hay que llegar: a la Copa Libertadores de 2014. Sabemos que a Ceferino Bencomo, técnico de "los Rojos del Ávila", mil pensamientos han de merodearle por los recovecos de la mente, un laberinto que va y viene como un péndulo incesante. Entonces, el inventario: han perdido el trendel Clausura, pero ¿y los jugadores desarrollados, todos esos jóvenes formados en las divisiones menores para el fútbol nacional? ¿Y ese jugar muchos partidos, hasta de Libertadores, con un puros nativos que es la envidia de muchos? ¿Cuáles son las barajas ganadoras en este juego de valores? ... 

¿Qué representan Zamora y Trujillanos? Bueno, vamos a ver. Hablar de llaneros y andinos es hablar del fútbol venezolano en su sentido más puro, de aquel que dice que sus estructuras y concepciones vienen a ser la puesta en marcha de una realidad que, por ahora, tiene ese tamaño. 

El Maracaibo dislocó, hace algunos años, el sistema de pagos y las tabulaciones de algo que, desde entonces, no se ha podido enderezar. 

Jugadores y técnicos de algunos equipos (Mineros, Lara, Táchira) quedaron elevados a un cielo inexistente, plata que no regresa. Pues bien: Zamora y Trujillanos son los faros que señalan el camino, y tal vez, mucha falta hace que lleguen, porque eso va a significar miradas para lo que ellos hacen. Va a representar, de súbito, no "Volver a los diecisiete" como en la canción, sino a la verdad de la que nunca se ha debido salir. Nos vemos por ahí. 

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Sobre el autor

Cristóbal Guerra

Periodista. Comentarista deportivo. Locutor. Profesor de Periodismo.

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