• Caracas (Venezuela)

Al instante

blog-head

Morir en Porto Alegre, vivir en Asunción

Deportivo Lara

Deportivo Lara

Hay entusiasmos cautos y hay entusiasmos que matan, y el martes de esta semana al Caracas lo arrasaron los vientos desquiciados de la desmesura. Envalentonado por su victoria como visitante ante el chileno Huachipato, fue a Porto Alegre con la fe puesta en conseguir algo que valiera la pena. Algo que permitiera pensar que la clasificación a octavos de final en la Copa Libertadores estaba a su alcance, porque en sus jugadores ya hay una madurez aprendida con tanto rodaje. Pero el Gremio, equipo singularmente práctico, dio los mazazos que devolvieron a los venezolanos desde el país de los anhelos, hasta la durísima verdad. Hay cosas que en el fútbol no se pueden olvidar: una cosa es tener la pelota y regodearse paseándola por el campo, y otra es meterla.

Enredar el balón en la red ha de ser el don supremo, y equipos como el Gremio lo tienen demasiado claro. El gol y golear es la gran cosa, y este es un atributo que por estos lados se está aún en proceso de aprendizaje. Los blanquiazules no se anduvieron con tonterías, y con cada oportunidad suya los "Rojos del Ávila" se hacían pedazos. En ese ir y venir de tierra arrasada, en ese llegar y mover los cimientos, apareció una derrota que, lo que tuvo de desilusionante lo tuvo también de inobjetable...

El mismo día, un poco más temprano, el Lara era puro corazón. Sin demasiados argumentos técnicos, sin depuraciones tácticas que enredaran el partido, los barquisimetanos se valieron del forcejeo y del empuje para desgastar a un Olimpia que fue la metáfora inequívoca de la decadencia del fútbol paraguayo. Desconcertados, los larenses recibieron dos goles, pero nunca negaron su convicción de que, aun heridos, con las piernas retorcidas por las granadas y las minas, iban a ir adelante.

Y adelante fueron ante ese equipo blanquinegro que debe un desagravio a los grandes Olimpia del pasado. El fútbol tiene eso: deporte democrático, en el que va y va, sin desmayos ni desalientos, puede superar a aquel que técnicamente está por encima y que termina temiendo al que arremete con determinación. Eso fue lo que pasó en el estadio Defensores del Chaco de Asunción del Paraguay. Un empate que sabe a victoria venezolana, una igualada que tiene que haber sido celebrado como se celebran las conquistas importantes...

Veíamos imágenes del fútbol europeo, de la Liga de Campeones para más señas, y nos propusimos hacer un ejercicio de imaginación comparando la locura de aquel fútbol con el que se juega en Suramérica, y ni qué decir del venezolano. Hay abismos, y abismos después de los abismos, porque del otro lado del mar la velocidad revienta los medidores. Pero, un momento: ¿vieron el Manchester United-Real Madrid? ¿Se dieron cuenta del vértigo de aquel ritmo? Sí, a mil por hora. En la noche, la Copa Libertadores, más pausada, menos voraz. Pero, ¿quiere esto decir que los europeos se comen a los del Nuevo Mundo? Históricamente no parece ser así, porque los resultados hablan de paridad. Los jugadores de estos lados oponen, como si de un enfrentamiento bélico se tratara, sus armas, que tiene más que ver con la picardía del barrio que con el avance científico y sus laboratorios de experimentación. Cañón contra honda, y muchas veces el recurso de David vence. Toda esta reflexión viene a cuento para decir que el Mundial de Brasil 2014 va a poner a prueba dos sistemas, dos concepciones del juego, en momentos cuando la rivalidad mundialista está nueve a nueve. Nos vemos por ahí.


  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

  • Addthis Share:

Sobre el autor

Cristóbal Guerra

Periodista. Comentarista deportivo. Locutor. Profesor de Periodismo.

Histórico