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Jugadores, cambio de piel

Más que deporte, el fútbol es un medio de expresión. Una forma de comunicarse, y por eso durante tanto tiempo se había dado la incomprensible paradoja que, siendo lo que es, no había manera de que los jugadores venezolanos alzaran su voz. Siempre se le había tenido como un “gremio”, con toda la intención que tienen las comillas, sumiso, yes man, sin la capacidad de respuesta que pide una sociedad contemporánea. Hasta que las cosas sucedidas invocaron su presencia. Todo lo que pase allá afuera, todo lo que tenga vinculación con lo social, que son todas las cosas, tiene resonancia, y por eso los futbolistas, al fin, comprendieron su papel. Entendieron que había que hablar, que ser parte del contexto, del entramado, y respondieron. ¿Fue justa y adecuada su propuesta, fue adecuado su llamado a no jugar el pasado domingo los partidos del fútbol nacional? Según como se vea. Sin embargo, eso nos parece que no es lo más importante.

Lo que de verdad trasciende, desde ese domingo y de aquí en adelante, es que los jugadores se hicieron sentir, se dieron cuenta que a veces gritar es mejor que quedarse callados. Por eso el estupor de aficionados, medios de comunicación y, sobre todo, de directivos de equipos y la Federación Venezolana, que han sentido en sus entrañas la fuerza de un sismo de proporciones incalculables, un cataclismo de conciencia que nadie sabe a dónde puede llegar…

O que nadie sabía. En los días recientes se han oído opiniones del gremio, ahora sí, sin comillas porque tal parece que verdaderamente lo es, que creen que hubo algo de exceso, que hay reconsideración y vuelta a la “cordura” (estas comillas también tienen su intención). ¿Qué hay detrás de la “reconsideración” (comillas, comillas? Volver a los campos es ahora la voluntad del sindicato. Los equipos, desplegando las alas de la libertad que les ha dado la Federación para proceder, han amenazado con despidos en masa. Dos técnicos, de Aragua y Yaracuyanos, ya recibieron sus cartas de “muchas gracias por sus servicios”, y el hacha del verdugo está a milímetros de caer con fiereza sobre las cabezas de decenas de jugadores. Sabedores de que no hay mercado, de que ir al exterior sigue siendo toda una dificultad, parecen haber dado un paso atrás. Si en su primer paso cambiaron de piel, tal vez ahora estén cambiando de nuevo. Pero, pase lo que pase, boten a quien boten, los futbolistas han tomado posición y no pueden desandar los caminos recorridos. A lo mejor solo liquiden a unos pocos, porque si para los jugadores no hay a dónde ir, para los equipos este es también un túnel oscuro y sin salida: ¿cómo van a afrontar el torneo? ¿Creen que los muchachos de 18 años de edad, con toda su buena voluntad y fútbol, son capaces de asumir el compromiso? ¿Ley del Trabajo o la vida?...

Una para Salomón Rondón: en el empeño de querer gustar, le pasó lo que le pasa a los enamorados cuando necesitan dar pistas y guiños de ojo a la persona amada. Quiso hacer de todo, ir por todos los senderos, buscar y buscar lo que estaba buscando. Terminó por dejar en evidencia su calidad, aunque en un segundo plano sonoro ante el brasileño Hulk, quien también quiso ser Superman y Batman, los dos a la vez.. Robert Lewandowski, atacante del Borussia Dortmund, les dijo: calma, calma, que el gol llega cuando tiene que llegar. Esperaremos, con ansiedad de apostador ante la ruleta, el próximo partido del Zenit. Nos vemos por ahí.

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Sobre el autor

Cristóbal Guerra

Periodista. Comentarista deportivo. Locutor. Profesor de Periodismo.

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