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Ceferino, las heridas de guerra

Ceferino Bencomo acaba de abrir el compás de su vida. ¿A dónde irá el antiguo director técnico del Caracas? ¿Qué ensoñaciones y asuntos contradictorios pasarán por su atribulada cabeza? ¿Cuál será su destino, tendrá propuestas de otros equipos? ¿Tomará, como Josep Guardiola, un año sabático para aclarar las ideas y pensar en lo que tendrá que pensar? Bencomo, que como en la canción de Silvio Rodríguez dirá que "hay gente que me quiere, hay gente que no me quiere", fue elogiado y cuestionado en su gestión al frente del equipo de la Cota 905, y había argumentos para defenderlo y atacarlo en la hora del juicio final. Pobló y despobló afectos, "llenó la cancha" con amores y desamores. Pero, ya todo pertenece a un pasado que por estos días se ve remoto, perdido en la bruma de los días, y lo que importa es el porvenir que, una por una, le sonríe. Tímidamente, pero le sonríe. Siempre habló poco, y ahora no ha sido diferente. No "abre la mano" ni le da anchas franjas a la palabra, y por eso es muy capaz de sobresaltarnos con un anuncio inesperado. ¿Para dónde vas, Ceferino Bencomo? ¿A dónde te diriges con esas heridas de guerra?...

Los técnicos del mundo, como navegando en el mar picado de las incertidumbres, van y vienen. Unos se van, otros cambian de lugar. Viajar, ser inmigrante, hacer y deshacer valijas, no saber a dónde ir mañana.

Alex Ferguson, Tito Vilanova, José Mourinho, Carlo Ancelotti, Manuel Pellegrini.

El vaivén de los días los lleva y los trae. En Venezuela, pues, las cosas se parecen.

Aquí, en dimensión venezolana, Caracas y Petare como Barcelona y Real Madrid, comenzarán en agosto el campeonato nacional con rostros nuevos en el puesto de proa. Pero, ¿han hecho lo correcto los dos equipos de la capital del país? ¿No han sido arrastrados por las aguas de la ansiedad en su desespero por conseguir títulos? Eduardo Saragó ha sido exitoso en todas partes, pero tal vez su filosofía choque con lo que el Caracas propone: él es propenso a la búsqueda de figuras para vencer, mientras el equipo anda por el fútbol formando valores. ¿¡Puede ser esto compatible? En el Petare, Edson Rodríguez tendrá que hablar duro. Se encargó del equipo a finales del Clausura, y ahora, reafirmado, toma el mando en procura de los horizontes perdidos.

¿Lo sobrará la empresa, le quedará ancho el traje de la victoria? Es la ley del fútbol: unos se van, otros cambian de lugar. Hacen maletas, deshacen maletas. Unos triunfan, otros fracasan...

No basta con saber escribir; también hay que saber leer. Este es un concepto que hemos inculcado a los estudiantes de Comunicación Social en estos 27 años de docencia universitaria. La semana pasada hablamos en esta columna de Andrés Ponce, en el sentido de que se decía, en círculos de fútbol, que el jugador estaba pasado de edad y que, posiblemente, era nacido en Colombia. Pero dijimos también en su defensa, lo que ahora citamos: "Visto así, desde el corazón, Ponce tiene más derecho a ponerse la camiseta del país que el grupo nombrado (Suárez, Amorebieta, hermanos Feltscher, Túñez, Hernández". No fue por atacarlo, sino en su defensa, ni tampoco afirmamos tales cosas, sino que, preocupados por el tema, reprodujimos lo que habíamos oído.

Entonces, los escudos patrioteros entienden lo que no se ha escrito. Las cosas que no hemos dicho y que solo están en sus entendimientos. En todo caso, gracias por hacer el intento de leernos; todo esfuerzo tiene un sentido: "siempre hay una razón escondida en cada gesto". Nos vemos por ahí.

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Sobre el autor

Cristóbal Guerra

Periodista. Comentarista deportivo. Locutor. Profesor de Periodismo.

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