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¿Les ha pasado?

- Hola, buenas, hablo con Maya?

- Si, soy yo. Quién es?

- Te habla Mireya. Cómo estás? Soy la mamá de Mitch que estudia con tu hijo Dany.

- Claro, sí, cómo estás?

- Muy bien. Te llamaba porque queríamos invitar a Dany este sábado a dormir a la casa. Mitch y él son muy amigos y hace días me está diciendo para invitarlo. Quería saber si lo dejabas.

- Claro, sí, él me comentó. Le va a encantar. También Dany, me lo ha nombrado.

- Entonces te parece que nos hablemos el sábado en la tarde?

- Claro, nos escribimos como a las 3 o 4 para llevarlo después que oscurezca. Puede ser como a las 7?

- Perfecto. A esa hora lo esperamos.

- Ok. Gracias. Chao...

La madre le comenta de la invitación a su hijo Dany y éste muy entusiasmado, espera que llegue el sábado.
Llega el día y como a las 3.30 pm, Maya recibe el primer mensaje.
- Hola Maya, es Mireya. Cómo estás? Cuando gustes me traes a Dany. Mitch está súper entusiasmado.

- Si. Perfecto. Envíame porfa la dirección y te llamo cuando esté llegando.

- Claro. Sólo te voy a pedir un favor.

- Claro dime.

- Que por favor me lo traigas "CENADO".

Maya, casi se desMAYA. A la mujer le sobreviene un ataque de hipo y un espasmo tipo contracción.

- Ehhhh, si claro. Este... Ok.

En ese instante ya no habla más, balbucea. Hace su máximo esfuerzo para tratar de volver a tomar el hilo, pero no puede. Hasta que el cerebro digiere aquella orden, cree que lo mejor será "abortar misión". No mandar a su hijo a casa de nadie, porque para que el niño la pase mal, con una madre que no se va a molestar en lo más mínimo por atenderlo, pues lo mejor será que el niño se quede con ella (y con su marido e hijos), quienes se desbordarán como siempre, en llenarlo de mimos y atenciones.

Lo que le faltaba. Que le digan que vaya cenado.

Ella obviamente lo iba a mandar cenado y por poco desayunado, pero le molesta la advertencia.

Sin embargo, aún hay más.

La mamá de Mitch no ha terminado de dar instrucciones.

- Mejor Maya, tráemelo cenado y bañado porfa.

- Mmm, ok. Claro. Ehhhh, cómo a que hora lo busco mañana domingo?

Maya a todas estas, tiene que simular que todo va bien. No puede dejarse llevar por un arranque de ira compulsivo. Debe hacer su máximo esfuerzo en guardar la compostura. Actuar con cautela y con serenidad. La clave será siempre mantener la ecuanimidad, porque hasta en momentos como éste, donde lo que más le provoque sea quitarse la careta de Hello Kitty para ponerse la de Chupacabra, deberá tomar grandes bocanadas de aire y respirar parsimoniosa.

Por lo que sigue fingiendo que todo está normal, aunque tenga la sangre hirviendo y más caliente que la lava del Irazú.

- No sé a qué hora quieras buscarlo. Prefiero llamarte en la tarde, porque queremos invitarlo al cine. A la salida del cine te escribo.

- Ok.

A estas alturas Maya no tiene ni pizca de ganas de llevarlo a casa de "Miseria", perdón Mireya.

No termina de computar todas aquellas peticiones, cuando de nuevo la mamá de Mitch vuelve a hacerle una última propuesta.

- Como queremos "invitarlo al cine", quería recordarte que porfa le dieras plata para las chuches. Ya sabes como son los chamos, que lo quieren todo. Nosotros le compramos la entrada, obvio.

Por fin actúa.

- Discúlpame un segundo. Ya te llamo que me está entrando una llamada.

Se inventa un entre-telón que es indispensable en este momento para cortar de raíz ese diálogo lastimoso.

Ella obviamente lo pensaba enviar cenado y bañado además de darle dinero para las chuches, sin embargo, no le encanta que la mujer le machaque con tanta rigurosidad aquella lista de "warnings".

Busca al hijo para contarle lo que la mamá del amigo le dijo.

Se le hace insoportable enviarlo a esa casa donde cree que el nivel de mezquindad sobrepasa cualquier límite tolerable.

El hijo se empecina en querer ir a pesar de lo que su madre le diga. Comienza la lucha a brazo partido entre ambos. Finalmente gana el niño, porque según el padre (que ya era hora de que interviniera), "nada de malo tiene lo que te dijo la mamá del amigo".

Finalmente lo manda comido y con varias merienditas post cena. Por poco y no le envía una arepa bien resuelta de "Reina Pepiada", con un par de Riko Malt's, (además de brownies y panquecas). Como es prevenida, también piensa en el desayuno del domingo, por lo que le pone varias galletas dulces en el bolso y un par de juguitos.

Sigue haciéndose un coco mental con la oración que la tiene devastada "por favor me lo traes cenado".

Aunque se lo comenta al esposo y éste aparenta estar sorprendido, al rato se le pasa.

El sólo es capaz de decir "pues no lo mandes y punto".

Le choca que su manera de resolverlo todo, sea tan tajante. Lo que le falta es el martillo -como si fuera un juez en una corte-  y golpear bien duro la mesa. Es su dictámen contundente, -en el que sin pensar-, se deja llevar por su instinto de "estoy terminando de ver una película y me estás interrumpiendo en lo mejor".

Ella sin embargo, a pesar de la presión, sabe que el niño está loco por ir.

Por lo que lo deja, cuando lo que quiere es condenar a cadena perpetua a la mamá que tuvo la impudicia de sugerir tantos issues.

Pareciera que así se dan las invitaciones. "Te invito a tu hijo, pero porfa me lo mandas con un sleeping bag (o un catre en su defecto), además de un juego de sábanas. Por cierto, que también venga comido, evacuado, bañado, cepillado y entalcado."

Finalmente llega el domingo y mejor aún, la hora de buscar a su hijo.

Nunca anheló tanto que se hiciera domingo.

Una vez estacionada (en la quinta espectacular de 3 pisos) y después de algunos minutos, baja su hijo con el amigo y una señora que parece la ama de llaves. Qué ama de llaves? la ama de todo. Parece una duquesa.

Su hijo la saluda y el amigo, Mitch, se acerca para darle un beso, pero se detiene y la saluda con la mano.

- Perdón, mi mamá me dijo que son religiosos y que no saludan.

- Ehh, no vale. Claro que saludo. Me puedes dar un beso.

- Es que como trajiste a Dany ayer después de las 7, pensamos que eran religiosos. Por eso mi mamá te dijo que lo trajeras cenado, porque Dany siempre dice que no come nada fuera de su casa.

- Guao. No comemos ni carne ni pollo en la calle, pero cuando lo invitan a casa de un amigo, él ya sabe lo que puede y lo que no puede comer. No te preocupes.

Ella ahora comienza a entenderlo todo.

Por unos segundos se queda muda y arma su propio rompe cabeza. Se hizo una mala imagen de la mamá del amiguito y se condena duramente por ello.

- Ahora entiendo por qué tu mamá me pidió que lo mandara cenado.

- Claro...

- Ok.

- Y lo de que viniera bañado, es porque tenemos problemas con el agua. Nos la quitan a las 6 en punto y hasta el día siguiente no la ponen. Aunque tenemos un tanque de agua; justo ahora está dañado.

- Ok, entiendo.

- Cuéntenme qué tal la pasaron?

-Bien má.

-Si, nos divertimos full.

Efectivamente se despiden y el amigo se retira con "Lady Maid".

Dany y ella comienzan a conversar en el carro y su hijo le dice, que fueron muy buenos con él, pero que sólo compraron dos cotufas para todos y que se las repartieron entre los 4 hermanos, los 2 padres y la señora que los acompañó.

- Cómo es eso? No entiendo.

- Bueno má, los papás de Mitch decían que mejor era no embasurarse, porque después iríamos a almorzar a la calle.

- Claro. Tienen razón. Entonces comiste? A dónde fueron?

- No má. No fuimos a ningún lado. Nos vinimos a su casa y acá la señora que me bajó con Mitch, nos dio una Susy con un Taco.
Menos mal que me diste plata, con eso me compré las cotufas y el refresco.

- No te puedo creer. No has comido entonces?

- Sólo lo que te dije.

- Sabía que no me había equivocado.

- Si má. Cuando llegamos tenía full hambre, pero me daba pena pedirles.

- De verdad que no puedo creerlo. No importa. Ya vas a comer.

Y así es, como finaliza un cuento más de la vida y sus azarosos designios, que PARA NADA ES CIERTO Y QUE EN LO ABSOLUTO TIENE QUE VER CONMIGO.

No me pasó jamás, pero saben que es factible.
Y ahora díganme, y si así fuera?

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Sobre el autor

Katy Chocrón

Amante de la redacción. Nació en Marruecos, y asegura que lo que más le gusta es poder hacer sentir a sus lectores partícipes de sus múltiples historias, todas basadas en la cotidianidad y en el día a día de la vida misma. Acaba de publicar su primera obra: 40 Cuentos de cuarentonas

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