• Caracas (Venezuela)

Al instante

blog-head

Me gustas pero a la vez me asustas

Es innegable que hay muchas mujeres maduras, -por así decirlo-, que están esperando, que sean los hombres quienes den el primer paso en cuanto al tema de conquistarlas y llamar su atención, cosa que me parece absolutamente natural como parte de una cultura milenaria con la que hemos crecido la generación de 40 años y más. 

Esto quiere decir, que si llegara a darse un chispazo entre un hombre y una mujer, que por ejemplo fueron presentados por un amigo en común, lo más normal sería, que el caballero abordara a la dama en cuestión con una conversación superflua, que después finalizara en intercambio de números celulares y posteriormente en promesas de localizarse ambos en las muchas redes sociales.

En dado caso que nadie los presentara y de igual forma pudiese darse el corrientazo celestial, el encuentro podría formalizarse primero con una mirada sostenida y luego con un acercamiento físico o virtual, buscando por lo general siempre ser ella la presa y él el cazador. 
Es una condición al parecer innata en el sexo débil (disque débil), que por una u otra razón, se nos fue inoculando desde muy temprana edad asociando la sensibilidad y la femineidad como un rasgo que a los hombres podría atraerles para así dar por sentado que son ellos los que mandan (sólo durante esta etapa) y los que tienen el control sobre cualquier situación.

El concepto que se infiltra en los cerebros de muchas de éstas féminas, es que  para ellas lo más sano sería, que estos señores con un cierto bagaje de conocimientos, algo de pericia y mucha experiencia, les hicieran saber que efectivamente están interesados en ellas cuando las palabras, están en concordancia con las acciones, ya que además de halagarlas y de llenarlas de cumplidos, también deberán  tratarlas estupendamente, invitarlas a salir, solicitarlas en páginas virtuales, tener detalles que denoten que quieren avanzar en aquella relación que apenas se está solidificando y demostrar que efectivamente tienen verdadero interés en ella, lógicamente con fines serios.

Como dije antes, lo clásico es que sea el hombre quien tome la batuta y lleve a cabo las acciones pertinentes, obteniendo un feedback muy recíproco de que está pisando terreno seguro, y no arena movediza. 

Sin embargo, -y éste es el punto al que quería llegar-, no siempre salen las cosas a pedir de boca. 

Las situaciones no suceden como muchas de éstas doncellas  esperan y es entonces cuando algunas de ellas pudiese estar en presencia de un hombre que sin darse cuenta podría provocarle un daño físico, somático y sicológico tan real y devastador como las llamadas que prometió hacerle y nunca se dieron, o la invitación a salir que desafortunadamente y a última hora él canceló.

Hay caballeros escurridizos que ilusionan a una mujer, le hacen creer lo interesados que están en ella, y después que ella muerde el anzuelo, que cae, que se entusiasma con la idea de un posible romance y por qué no?, de una relación estable, se desintegran como esas pompas de jabón, por lo que aquella quimera nunca llega a cuajarse.

Ella está alucinando con lo que el destino le tiene reservado y comienza entonces el maratón de su vida por verse estupenda. 

Se quita 3 kilos en dos semanas (a punta de lechuga y de merengadas proteicas), se somete a un intensivo de masajes, pilates, yoga, vacunterapia, bótox, ácido hialurónico, brillo de seda, (de shantung y de chiffon), y de todo lo que considere irrestricto para verse como Giselle Bundchen. 
La meta será  capturar su atención, cueste lo que cueste y sin desvíos de ningún tipo. 

Pero el hombre, que también tiene un olfato altamente desarrollado y muy bien diseñado, le envía ondas cerebrales, electromagnéticas, mecánicas y gravitacionales a su cerebro, de que aquella mujer -que apenas está conociendo-, desea capturarlo y englutirlo inequívocamente y para siempre. 
Una vez más, el cerebro de él se activa y le envía una alarma para que despierte al sistema nervioso, (poniéndolo más nervioso aún), para alertarlo sobre aquella criatura que tiene planes macabros y al parecer apresurados.

El decide entonces no llamarla en los próximos 3 días y cuando lo hace, no la invita a salir el sábado en la noche, en vez de eso, le sale con la excusa repugnante de tener el cumpleaños de un amigo cercano, por lo que se le escabulle diciéndole que la llamará el domingo a primera hora. 

Pero resulta que el domingo tampoco la llama, es a última hora del lunes que aparece el protagonista de "Lost", para apenas pedir disculpas y hacerle olvidar en cuestión de minutos, los días que le precedieron (del fin de semana) en donde no pudo cumplir con su promesa. 

Por qué? ella nunca se enteró, pero es tan conformista que tampoco lo perturba preguntándole el motivo. 

De nuevo aquel gígolo criollo, la endulza con palabritas frágiles y caramelizadas, (espolvoreadas de sirope de chocolate y confeti), y ella una vez más cae en lo brazos nefastos del conquistador aquel, que habla mucho y hace poco. 

Se deja llevar dulcemente por aquella corriente irrefrenable y él de nuevo tiene la osadía de pretender ser caballeroso, pero a la vez despreciable. Promete llamar pero no cumple, jura invitar, pero posterga la cita el mismo día, y le hace cumplidos que no se adecuan a la realidad de sus acciones. 

Ella a estas alturas, está irritable y no es para menos. Todo le molesta. 

Sin embargo, ocurre algo inesperado. Como esas cosas que de la nada llegan para quedarse, algo extraño se comienza a incubar en el cuerpo de ella. 
Ella siente que poco a poco su dermis va creando instintivamente una capa gruesa, impenetrable e impermeable de una piel como la de los cocodrilos que aunque no se ve, poco a poco la va cubriendo de pies a cabeza. 

Nadie puede verla, ni siquiera ella, pero vaya que la siente. 

Esa capa poderosa la hace fuerte, decidida, recia y ahora sabe cómo actuar. Aprendió rápido. No es tonta.

El vuelve a llamarla, pero ya ella no está nerviosa, no se siente intimidada  aunque sí admite que le sigue gustando. 

El truco será no demostrárselo.

Actúa con pies de plomo. 

Es su momento de demostrar lo que vale y hasta dónde es capaz de soportar. 

Es verdad que juró no atenderlo, pero hay algo en ella que quiere ser un poco como él, por lo que quiere darle a probar de su propia medicina y esperar su reacción.

Es así como toma la llamada y comienza el diálogo.

- Hola Paul cómo estás?
- Hola mi vida. Disculpa que no te pude llamar estos días, estu..
- Tranquilo bello. No te preocupes. Qué tal tus cosas?

El no entiende mucho. 

Por lo general cuando pasan algunos días en los que ellos no hablan (porque él no la llama como promete), ella actúa distante y arisca. Esta vez sin embargo, se oye muy segura y tranquila.

- Todo bien Ana. Tú?
- Súper. La semana que viene salgo de viaje. Estoy feliz. Por cierto qué guapo sales en las fotos que subiste a Instagram del cumpleaños de tu amigo del sábado pasado. Qué bella la camisa que tenías. 
- Ana, me encanta cuando me dices esas cosas. Pensé que eras más tímida y veo que no lo eres tanto. Por cierto, quería invitarte esta noche al cine y a tomarnos algo después. Ya compré las entradas. Te paso buscan...
- Ay Paul. Qué lástima. Ya quedé con unas amigas en la noche para salir a cenar. Es el cumpleaños de Laura y como no hemos hablado pues no te dije. 
- Pe, pero compré entradas. Será que estás molesta porque no te llamé? Mi vida disculpa, de verdad que se me hizo impo...
- Por favor. Para nada. Cómo crees? En lo absoluto. No tienes que llamarme. Estamos saliendo. No Paul, lo que pasa que de verdad ya quedé con ellas.
- Bueno, nada. Ni modo. Mañana entonces salimos a cenar. Hablamos en la tarde para cuadrar bien.
- Uish, no creo. Qué pena. Tengo que hacerle una maqueta a Valeria que me pidió esta tarde. 
- Bueno tranquila. Espero que termines y me avisas para...
- No creo Paul. Ya va. Perdón, me está entrando llamada. Ya te llamo...

Está de más decir, que no sólo no lo llamó mas, sino que tampoco atendió las 5 llamadas desesperadas que le hizo él a los 20 minutos después que ella le colgó.
Suponemos que el hombre quedó con las ganas irreprimibles de abrirse la cabeza con un taladro Black and Decker y ver qué neurona era la que estaba fallando para que las cosas no salieran como él pretendía. 

Tenía intenciones de comprar un boleto para irse hasta Nueva York y conseguir el rascacielo más alto para lanzarse de él y acabar con su vida.

Estaba tan rabioso y con el ego tan maltrecho, que supo lo que ella sintió cuando él le hacía lo mismo para dárselas de Johnny Bravo y aún cuando ella se sentía muy atraída por él, dejó que él terminara arrastrándose como el peor de los animales rastreros, hasta que después de casi 2 semanas de él estar llamando, insistiendo, dejando mensajes, whatsapp, e-mails y pedirle de todas las formas que ella lo atendiera, ella por fin se apiadara, tomando la llamada. 
Sin embargo fue tan insoportable, que cuando trancaba se lamentaba por ser así, aunque con una sensación de fresquito en el cuerpo que no hubiese sentido ni untándose Lymagel. 

El le demostró lo equivocado que estaba, lo mal que había actuado y se enmendó de mil formas haciéndole ver que había cambiado. Prueba de lo mismo, es que ya llevan 8 meses saliendo y cada día que pasa, él está más loco por ella. 

Ana sin embargo, adquirió esa manía de parecer un poco arrogante. 

Es una táctica que lleva a cabo de manera impecable y la exterioriza cuando él la toma de la mano, la pasea orgulloso por doquier y finalmente se detiene antes sus amistades...
para presentarla como su novia.
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

  • Addthis Share:

Sobre el autor

Katy Chocrón

Amante de la redacción. Nació en Marruecos, y asegura que lo que más le gusta es poder hacer sentir a sus lectores partícipes de sus múltiples historias, todas basadas en la cotidianidad y en el día a día de la vida misma. Acaba de publicar su primera obra: 40 Cuentos de cuarentonas

Histórico