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¿Y después del chow? ¿va lo del suchi?

Iba en su carro camino al colegio para llevar a sus hijos.

Mientras tenía sintonizada la misma emisora de todas las mañanas (para enterarse un poco del acontecer nacional), sus hijos -medio dormidos en el asiento trasero-, le preguntaban si tenían actividades esa tarde, o les salía dentista, sicólogo, terapista, neuro-pediatra, maestra particular o cuenta cuentos.

Con lo aletargados que iban, no estaban seguros si era martes o sábado.

Ella escuchaba en la radio a una mujer promocionando su empresa, que consistía en ofrecer cursos de inglés para niños, pero por Internet. Igual que Open English, sólo que éste iba enfocado hacia un target infantil y adolescente.

Su hija brincó del asiento: "má, ese es el programa del que me habló Cinthya. Me dijo que era buenísimo. Quieres anotar el teléfono?"
"Estoy manejando. No puedo. Hazlo tu".

Esta saca un lápiz de su cartuchera.

En la radio vuelven a repetir los teléfonos de contacto, pero la niña se queja de que su portaminas se trabó.

La madre harta de que su hija todo se lo delegue y no trate de solucionar por su cuenta, le arrebata el lápiz, mientras está por anotar los números que ella misma repite en voz alta.

Está en la búsqueda de otro lápiz, porque efectivamente el de la niña no escribe. Cuando lo consigue, se apoya en el volante con un papelito de boucher, pero ensimismada como está, se lleva por el medio un par de conos que están más atravesados que vendedor en partido de fútbol y es en ese instante, que empieza su vía crucis.

Después de 3 insultos y varios improperios, decide ladearse, porque un par de policías le hacen señas para que reduzca la marcha.
Se le acerca a la ventana, el que tiene cara de malote.

-Buenos días ciudadana. Usted ha estado tomando o consumiendo algún tipo de estupefaciente?
-Señor por favor, deje la tontería, tampoco es para tanto. Soy médico. En vez de estupefacientes, tengo "pacientes estupefactos" que hace por lo menos una hora me esperan en el consultorio.

- Pero usted se percató de lo que hizo? Se llevó unos conos por estar seguramente, hablando por celular. Lo peor no es eso, sino que tampoco tiene puesto el cinturón de seguridad y encima va con niños. Qué prefiere? pagar la multa o...?
- Prefiero la segunda.? No sé qué quiso proponerme, pero prefiero eso antes que la multa.
Por cierto. O qué?

- Le iba a decir la multa o suspenderle el permiso de conducir indefinidamente.
- Pero señor por favor, tampoco maté a nadie. Qué exagerado. No tendrá por ahí una tercera opción que aún no me ha dicho?

- Qué quiere insinuarme señora?
- Lo que usted y yo sabemos. No se haga el tonto, que todo tiene una solución. Tampoco es fin de mundo.

- Yo no sé de qué me habla.
- Ah no? Bueno, tranquilo. Si usted no sabe, yo tampoco. Déjelo así.

- Mire señora, no me lo haga más difícil, que no tengo tiempo. Estamos aquí porque usted cometió una falta grave. Se llevó unos conos, no se colocó el cinturón y encima va con niños que tampoco están asegurados. Para más colmo me dice que arreglemos esto de otra forma. La verdad que no sé a qué quiere llegar. Ahora me sugiere que dejemos la cosas así.
Ella levanta los ojos al cielo e implora...
- "Señor dame paciencia".

- Que le dé qué?
- No es con usted. Hay otro Señor que me cae mejor. Ese, es más buena gente, para que lo sepa. Le estoy pidiendo paciencia.
Dígame cuánto es la multa.
Salgamos de esto que estoy apurada.

- Mire "mi señora"...
- Cómo me dijo? Ningún "mi señora". No soy nada suyo. Menos ahora que usted no afloja. Está más duro que sancocho de pato.

- Cómo qué pato? Las cosas no son así.
- Qué pato y qué nada chico. Que estás más duro que sancocho de pato. Es un refrán. No importa. Es momento de tutearnos y de dejar el esnobismo. Dime cuánto es? Tengo que irme. Mi hija tiene a primera hora un examen importantísimo y si llegamos tarde no la dejan entrar y lo pierde.

También tengo que irme al consultorio. Estoy tardísimo. Vamos a finiquitar con esto de una vez. Aunque pensándolo bien, no puedo perder un minuto más. Acompáñame a dejarla en el colegio. De ahí, con un café y un par de empanadas -que te voy a brindar-, arreglamos, porque no puedo llegar a ningún acuerdo si estoy con los niveles de azúcar en el suelo.

- Pero usted cree que esto es una guachafa?
- No vale, para nada. Sólo te estoy pidiendo que me acompañes porque mi hija tiene examen y no lo va a perder por discusiones ridículas. Desayunamos y llegamos a un acuerdo.

- Alfonso. Voy a acompañar a la señora a dejar a sus hijos.
Por cierto, mi nombre es oficial Vilchez.
- Excelente. El mío, sin ser nada oficial, es Sharon.

- Y dime "oficial Vilchez". Qué más? Qué tal tu trabajo? Estás contento? Bien remunerado?
- Señora por favor. Sus preguntas no vienen a colación.

- Ajá, te gustó lo de colación. Por eso te digo que un cafecito bien "colado" nos va a devolver la alegría. Tu tranqui.
- Si está buscando que nos hagamos amigos, creyendo que con eso va a eludir la multa, está equivocada. Necesito elaborarle la multa de 5 unidades tributarias.

- Y qué tal 5 unidades, entre las empanadas y los cafés con leche? O lo prefieres marrón?
- No quiero ser grosero, pero no me da risa. La multa va.

- Cuánto es? Dime para prepararme.
Ella se voltea para dirigirse a los niños.
Niños llegamos.

- Má. Qué vas hacer?
- Nada, dejar al señor en donde trabaja. Tu tranquila. Suerte en tu examen.
Chao niños.

Ok, ahora sí. Dime algo, cómo te trata la vida? A mi bien la verdad. Salvo que a veces uno se topa con cada policía mal humorado. Con lo difícil que está todo, venirla a complicarla más.

- Qué es lo que me propone "Charon"? Así se llama verdad?
- Si. Uy noooo, no me llamo así. Es Sharon, con SH. No importa. Arreglemos esto de una vez. Mi esposo tiene una cadena de restaurantes de comida japonesa. Has oído "Kome-Liko"

- Si, claro. El suchi?
- No puedo. No vuelvas a repetir eso en tu vida.

- Perdón? Qué cosa no repito?
- Te voy a enseñar a pronunciar como debe ser. No es suchi con "C" es sushi con "S". Igual que mi nombre, no es Charon, es Sharon. Qué manía la de ustedes de no saber diferenciar entre la SH y la CH.

- Por eso mismo suchi.
- Noooooo. No existe bajo ningún concepto que digas suchi. Es terrible. Mi hermano un día invitó a una niña lindísima a salir y cuando le ofreció escoger entre ir a comer italiano o sushi y ella escogió "suchi", hasta ahí quedó la cosa. Se le enfrió el guarapo y le dijo "no te vistach que no vach"

No sabes la mala impresión que da, no pronunciar como es debido. Discúlpame, pero la multa debería salirme gratis por esta cátedra de etiqueta. Ni el manual de Carreño pues.

- Me estaba diciendo que su esposo tiene la cadena de... comida china.
- Qué china nada.  De comida japonesa.

- Ajá y no es lo mismo? Chino, japonés, pekinés, asiático, nipón. Todos ellos son iguales.
- La comida es japonesa y ellos hacen sushi. Repite conmigo. Suuuuusssssshi. Sha, she, shi, sho, shu.
- A ver. Dilo.

- Mire "Charon", de qué trata esto? Me va a dar unos cupones para ir a comer allá?
- Lalalalalalala. No puedo. No me digas Charon. Mis frágiles oídos no pueden soportarlo. Prefiero que me llames María. Te lo juro. Too much. Te voy a dar los cupones, pero cuando aprendas a pronunciar sushi. Soy toda oídos. Adelante.

- No vale. Usted de verdad se pasa.
- Me lo vas a agradecer. Y cuando tus compañeros pronuncien mal, les caes encima y te burlas de ellos, pero con convicción.

- Mire. Lo pensé bien. Prefiero ponerle la multa. Eso de estar diciendo esa palabrita que no me sale, es terrible. No puedo. La multa va.
- No, no, no. Tampoco te ofusques. Es broma cónchale. Dime tu nombre porfa. Que sólo sé que te apellidas Vilches. Viste, tu apellido sí lo puedes pronunciar con "Che", porque se escribe así. Pero no palabras que se escriban con SH. Entonces, cómo te llamas?

- Me da pena. No me gusta mi nombre. Es de mujer.
- Cómo es eso?

- Deja la tontería Vilchez. Cómo te llamas?
- Sasha

- Quéééé?
Carcajadas de risa.
- Pana yo sabía. Usted se está burlando porque el nombre es de jeva, perdón de mujer.

- Para nada. No es eso
- Entonces qué?

- Vuélveme a repetir tu nombre porfa.
- Sasha, sí como la buenaza que hace ejercicio y tiene un libro.

- Eso no es lo que me llama la atención. Pronunciaste el nombre perfecto, que se escribe como sushi. Se deletrea s, a, s, h, a. Sasha.
- No, usted está equivocada. Se escribe s, a, ch, a

- Pero no entiendo. Lo pronuncias como "she"
- Bueno, por lo mismo, "che"

- Por favor ponme la multa. Esto me está matando. Estás acabando con mi vida. Soy siquiatra y jamás nadie me había puesto más nerviosa. Dime lo que hay que pagar, te doy el doble, mejor dicho el triple. Por qué crees que la SH se pronuncia como CH y viceversa? Discúlpame, pero el día de hoy me llegaste a la psiquis, la volviste trizas y necesito huir de ti.
Además de la multa, tendrás una camisa de fuerza?
- Pero qué me dice? No la entiendo.

- Una última pregunta "Sasha", cómo pronuncias por ejemplo "chévere"  y cómo lo escribes?
- Lo pronuncio como usted y lo escribo s, h, e, v, e...

- Para. No más. Cómo vas a escribir chévere  con "s"?, es con "c"?
- Por lo mismo.

- Por lo mismo que? Me estás diciendo que lo escribes con "s" cuando se escribe con "c".
- Eso qué importa?

- Cambio y fuera. No puedo. No sé si estés haciendo esto a propósito, o en verdad no sabes que hay una diferencia abismal entre SH y CH.
- Mire Charon. Al final usted me cayó bien. No sé sí aprendí la diferencia entre pronunciar con SH o CH, pero ni modo.
Lo pensé bien y como pasado mañana cumplimos años de aniversario mi mujer y yo, si me da algunos cupones para comer "suchi", me olvido de la multa. Qué le parece?

- Me parece que quiero terminar con este show.

- "Y DESPUÉS DEL CHOW, SÍ ME VA A DAR LOS CUPONES PARA EL SUCHI?"

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Sobre el autor

Katy Chocrón

Amante de la redacción. Nació en Marruecos, y asegura que lo que más le gusta es poder hacer sentir a sus lectores partícipes de sus múltiples historias, todas basadas en la cotidianidad y en el día a día de la vida misma. Acaba de publicar su primera obra: 40 Cuentos de cuarentonas

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