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¿Cuándo los chinos inventarán un "app" para que el celular levite?

Qué maravilla esos celulares que continuamente salen al mercado, y que sólo les falta traer incluido un cajero automático.
Vienen con internet, contador de calorías, música, emisoras de radio en vivo, cámara de foto, de video, (además con una resolución del más allá), gps, juegos, infinidad de aplicaciones y por si fuera poco, también sirven para hacer llamadas y recibirlas. Increíble.

No en vano se llaman Smartphones y vaya que lo son.

Sin embargo, hay algo que me llama poderosamente la atención. Cómo con tantos adelantos tecnológicos y con lo rápido que avanzan esos chinos, por qué todavía no han inventado algo, contra la ley de gravedad?

Por qué no hay nada, que evite que se caigan y por ende se desbaraten, se despedacen y terminen con la pila por un lado, la carcaza por el otro y sientas que tu alma, al igual que el celular, se desgarra en mil pedazos?

Cuando eso sucede, te quedas gélida y sientes que el corazón te da un vuelco.

Te agachas para recogerlo, mientras lo acaricias y oyes los susurros de las personas que tienes al lado, que se solidarizan con tu dolor y exclaman frases de apoyo.

Cuando reúnes los accesorios desparramados, y vuelves a armarlo, sólo te encomiendas a alguna deidad onírica, para que encienda, porque si no llegara a reaccionar, si le dieras al botón de On y no hubiese indicios de vida, no sabrías si pedir la eutanasia o prenderte en llamas.

No tanto por el equipo, (eso también, obviamente), sino por dudar en cómo era tu segundo apellido, ya que hasta eso, lo tienes guardado en el celu.

Y es que absolutamente todo, lo sabe tu inseparable celular, y con eso me refiero a claves, recetas, teléfonos, direcciones e infinidad de datos, que ni tú misma te acuerdas, y que almacenaste en algún momento de delirio, porque como dije en uno de mis blogs anteriores, los años no pasan en vano y la memoria tarde o temprano, hace de las suyas.

Cuando por fin vuelve en sí, cuando todas las funciones "funcionan", sientes recuperar tu alma y que los latidos del corazón recobran su ritmo normal.

Tu amado, tu compañero fiel, tu mejor amigo (en las buenas y en las malas), no te abandonó.

Pensaste que lo perderías pero no.

Ahora es que le queda vida, y eso te dá una paz y un sosiego indescriptible.

Finalmente, y después de besarlo, (sin que nadie se de cuenta), decides guardarlo en tu cartera, (para darle cobijo y calor) pero cuando estás por introducirlo, alguien que te encuentras casualmente, te saluda y después de soltarlo para que caiga dentro del bolso, vuelves a oír un estrepitoso ruido que te avisa lo peor.

No viste cuando lo estabas guardando, te distrajiste y de nuevo "el pobre infeliz", se estrelló sobre un suelo duro y frío que no se compadeció en lo absoluto de él, desmoronándolo por segunda vez (el mismo día),  sacudiéndolo y esparciendo por doquier, todos sus componentes. Quieres contratar a Chris Angel para que te dé tips para hacer que tu celular levite. Te vuelves a contornear de dolor y de impotencia y esta vez no quieres ni agacharte a recogerlo. Sabes que las oportunidades tienen fecha de vencimiento, y esta vez, lo que haces es quedarte inmóvil, buscando la forma de reaccionar ante una calamidad tan funesta.

Te recriminas duramente por acongojarte ante circunstancias tan triviales, habiendo cosas más dolorosas, pero esta vez, como no es tu caso, tu agravio más tormentoso es ese, que estás viviendo en carne propia.

Por fin decides que debes recogerlo, pero esta vez la suerte del episodio anterior, se evapora.

Tratas de encenderlo y nada, casi le das respiración boca a boca y tampoco.

Lástima, pero parece que esta vez no habrá manera de revivirlo.

Es terrible y te sientes morir. Hasta que a punto de salir a la "emergencia" más cercana, oyes que un sonido fluctuante, lánguido y tenue, te avisa que todavía sigue con vida, a pesar del azaroso vía crucis.

Es un mensaje entrante que te avisa que es el cumpleaños de tu mejor amiga, aunque te impresiona lo poco que te importa.

Sólo te preguntas una y mil veces, por qué esos "pobres desamparados" no vendrán con un air bag, un zepelín, un paracaídas, o si son tan sofisticados, con un tutorial dado por algún ilusionista que explique paso a paso, cómo activar una aplicación que sirva para que el celular levite y se mantenga suspendido en el aire, (hasta que lo atajes antes de tocar el piso).

Será que tendremos la suerte de existir para cuando eso esté inventado?

O primero crearán algo que nos haga inmune ante el dolor de cosas estúpidas que no merecen la pena?

Habrá que esperar a ver qué nos depara la tecnología, y si dejaremos de acongojarnos por nimiedades que carecen de importancia. Aunque por ahora voto, por lo de "levitarlo". Ustedes?

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Sobre el autor

Katy Chocrón

Amante de la redacción. Nació en Marruecos, y asegura que lo que más le gusta es poder hacer sentir a sus lectores partícipes de sus múltiples historias, todas basadas en la cotidianidad y en el día a día de la vida misma. Acaba de publicar su primera obra: 40 Cuentos de cuarentonas

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