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Vas a seguir Abigail?

Que alguien me explique, por qué hay cierta gente que siempre está como indagando, preguntando y averiguando (sin pizca de vergüenza), todo tipo de interrogantes.

Uno no les da motivo, ni menos la confianza, pero ellos indecorosamente preguntan, sin el más mínimo recato.

He llegado a la conclusión, que esa desatinada forma de actuar, está representada por dos tipos de personas.

Están los que no les importa un "tomate" (o sería un "pepino"), si hace tiempo tú y esta persona no se ven, o simplemente el contacto se ha evaporado con el tiempo.

Además del "hola qué más", prosigue un sin número de interrogantes, que se van agudizando y que a pesar de enervarnos, igual respondemos como autómatas.

El cuestionario al que nos vemos expuestos, y el que esclarecemos sin titubear, nos hace caer en cuenta, que en 3 minutos, alguien nos hechizó inevitablemente, logrando extraernos información que no teníamos por qué haber suministrado tan animosamente.

La cuestión se desarrolla de la siguiente forma. Después de un saludo frugal, algunas de las puntillosas preguntas con las que esta "acribilladora" comienza su bombardeo, son las siguientes:

"A dónde se van en vacaciones?, en qué hotel se hospedan?, hasta qué fecha se quedan?, ya sacaste Cadivi?, qué hiciste el fin de semana?, cómo le va a tu marido?, ya inscribiste a los niños en el cole?, vas a mandar al grande a un campamento afuera?, desde cuándo no te haces mechas?, estás yendo al gym?, qué tal tus padres?, tu hermano sigue trabajando con "Pepe Trueno"?

Este tipo de gente pareciera tener una necesidad fisiológica, por querer satisfacer.

Resulta que tienen una larga lista de dudas que al parecer les carcomen primero las entrañas, después les agujerean los intestinos y si tales dudas no son aclaradas, hasta pudiese provocarles una fístula.

Se han ganado a pulso, el título de "enteraos de cartón" pues es increíble que TODO lo saben, y lo que no lo inventan.

Por qué empaparse de información que no debería importarles? Qué pretenden en realidad, al enterarse de la vida y obras de las personas con las que se van topando? Lo hacen por aburrimiento?, por almacenar información que después repetirán muy alegres en los pequeños círculos, donde serán la voz cantante? Por qué esa necesidad imperiosa por querer saberlo todo? Para comparar su situación económica con la del resto y evaluar si su nivel rebasa o no, el de sus conocidos?

No les importa ser indiscretos. Su falta de sutileza, los convierte en una vorágine dispuesta a sobrepasar los límites normales de comportamiento, sin importar si hacen daño con su proceder.

Lo peor es que uno no puede emularlos.

Son tan dominantes e impositivos, que después que te sustraen toda la info, y te toca a ti actuar, no sólo no te dicen nada, simplemente hacen "cambio y fuera" y te dejan con las ganas. Total que diste, sin recibir nada a cambio.

Pero así como estas personas actúan de manera espontánea, quiero describirles al segundo grupo.

Se refiere a aquellos que desean aparentar una manera de ser, recatada y escueta, que para nada tiene que ver con su incandescente carácter real.
Este segundo grupo, también tiene la particularidad de interrogar a diestra y siniestra a quienes consideran más débiles que ellos. Saben muy bien como extraer con sumo cuidado, todo tipo de interpelaciones, pues al igual que el primer grupito, tampoco toleran perderse de nada, aunque para ello aparenten una actitud adusta.

Son expertos en hacerse pasar por individuos muy formales, rígidos e intachables, criticando duramente el estilo desenfadado de aquellos que van por la vida atropellando sin miramiento.

Pero hay algo que me llama la atención.

Así como este segundo grupo presume de "no inmiscuirse en los asuntos de nadie", son incluso aún peores que el primer grupo.
El primero grita a todo gañote lo descarado que es, sin embargo este segundo grupo, es sumamente falso y esconde una personalidad terriblemente envidiosa.

Fisgonean en la vida de quienes les rodean, aunque disimulen sus habilidades histriónicas.

Sin embargo estimado lector, no pretendas actuar igual que ellos, porque en el momento que les preguntes algo fuera de "su área de cobertura", te darán de tal forma la vuelta, que no te acordarás ni de la pregunta que hiciste.

Después volverán a adoptar la actitud de "intachables", y tu quedarás con ganas de inmolarte, por haber vuelto a caer en la trampa infinita de facilitarles cualquier cantidad de información.

Te repetirás mil veces lo idiota que fuiste, y sabrás que esta persona una vez más logró aspirarte hasta la última partícula de conocimiento.
Qué con cual de estos grupos nos deberíamos quedar? Obviamente que con ninguno.

El primero, por ser imprudente y poca vergüenza, y el segundo por ser falso y doble cara.

Quedémonos pues, con la enseñanza, de tener que ser cada vez más directos y menos tolerantes, y responderle únicamente a las personas que merezcan nuestra confianza.

Aunque pensándolo bien, no se trata de un concurso donde salimos a la calle, sólo a responder preguntas, debería ser más bien un intercambio de ambas partes, donde tengamos la suficiente suspicacia para saber cuando nos encontramos con alguien que sólo quiere chuparnos cual sanguijuela, o por el contrario, cuando se trata de personas que desean compartir con nosotros, algo más que un cuestionario.

De hecho, cuando estemos hartos del acoso y del indiscreto interrogatorio, pues entonces nos tocará preguntarle a nuestro incansable interlocutor: "Vas a seguir Abigail"? a ver si tenemos suerte y se silencia de golpe.

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Sobre el autor

Katy Chocrón

Amante de la redacción. Nació en Marruecos, y asegura que lo que más le gusta es poder hacer sentir a sus lectores partícipes de sus múltiples historias, todas basadas en la cotidianidad y en el día a día de la vida misma. Acaba de publicar su primera obra: 40 Cuentos de cuarentonas

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