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Pobre mamá, qué loca está

I PARTE


- Má

- Qué?

- Préstame tu celu para jugar

- No

- Por qué?

- Porque no.

- Má

- Quéee?

- Porfa el celu.

- No seas pesado, te dije que no.

- Pero por qué?

- Porque no. No le queda pila y lo necesito.

- Pero un ratito, mientras esperamos que salga"Wiwichu" del cole.

- No. Después él me llama para preguntarme donde estoy yle sale apagado. Siempre le gastas la poca batería que le queda.

- Má

- Queeeeeé?

- Estoy muy aburrido.

- No me importa. Trépate por un árbol y baila la conga.

Por su parte el otro hijo le agujerea las sienes, paraque ella le de dinero para comprarse una chuche.

Ella le da plata y le advierte que no se tarde.

El menor sigue taladrándole el hipotálamo.

- Pero má...

QUEEEEEEEEÉ?

El niño, bastante atrevido, agarra por su cuenta lacartera de la madre y comienza a escudriñar para lograr dar con el móvil.

La madre, en un arrebato de furia, le quiere quitar,-además de la cartera-, la primera capa de epidermis, pero se serena, y le diceque por favor se la de, porque necesita el celular libre.

El niño se le adelanta y con cara de pillo le dice consorna: "má, tu celu no está en la cartera." 

A ella se le apagaron las luces. Siente como si lehubiesen incrustado un puño en la cara y que se le nubló la vista. Ya no ve, nioye, y cree que el corazón no le palpita.

Por poco no respira.

Se quedó como una de las figuras de cera del museo deMadame Tussauds -en Londres-, y lo que quiere es conseguir una antorchaolímpica, para prenderse en llamas.

- Cómo es eso?

Dame la cartera. No juegues con eso que sabes lo mal queme pongo.

- Má, no lo veo. Lo busqué, pero no está.

- Ella, convertida en el Mounstro de La Laguna Negra, learrebata al niño el bolso. Este, atemorizado de ver a su madre desdoblada en lasucursal de Frankenstein, teme por su vida.

Ella comienza a buscar, temerosa de que el niño puedaestar en lo cierto.

Cada vez busca más aprisa, más enloquecida, másdesbaratada y con los latidos del corazón como si estuviese compitiendo en unacarrera.

El niño más insistente, la vuelve a increpar.

- Má.

- CALLAAAA

- Máaaa

- Te imploro que no me hables. No puedo respirar. Meduele el corazón. Ahora no me digas nada, de nada, de absolutamente NADAAAAAA.Mudo!!!

- Pero má, ahora que me acuerdo creo que se lo...

- SILENCIO. Te pedí que no me hablaras.

Y en un ambiente, donde reina el más sepulcral de los"mutis", se sume mi protagonista, ante la mirada atónita de su hijo.

No hay palabras, sólo el ajetreo y la desolación física ymental que un suceso como este, puede provocar.

De nuevo el niño insiste.

- Má.

- Ella sabe que si responde, el alarido pueda causarestragos.

Y es que el sólo hecho de responderle a su hijo, seríamotivo de sobra para ser llevada a rastras al tribunal de La Haya. Ella no"haya" el celular y quiere como morirse.

Con los ojos fuera de sus órbitas y temblando de pánico,sólo puede responder, "No lo encuentro. D-os por favor  no me hagas esto. Dónde lo habré dejado? Quédesastre. No puedo creerlo."

Comienza a inspeccionar en el carro, debajo de losasientos, de las alfombras, en el bulto del niño.

Quiere hacer memoria, pero la cabeza no le da ni paraacordarse de su estado civil.

No quiere imaginar lo que se le avecina, si no lorecupera.

A estas alturas el aparato, le importa menos que elcuerno de un alce, pero no la información que tiene almacenada.

Eso sí es el castigo supremo. El máximo representantegubernamental de los escarmientos más procaces del planeta.

Si ella cree lo que está creyendo, y en verdad se leperdió su celular, -no que se le cayó y también se le cayó el corazón, no quese le mojó y se le mojaron las esperanzas-, sino que éste se le voló, se ledesapareció, se le "arrancó" de al lado, ella sabe que está perdida.

Que es nada sin él.

Ella sólo ve por él, vive a través de él.

No quiere imaginar su vida sin

los números de su libreta telefónica, sin los chats, lasdirecciones, los e-mails, las claves de sus tarjetas y las muchas recetas quele costó un mundo conseguir.

De qué forma sabrá los cumpleaños de la gente? Cómo seenterará que retuitearon algo que publicó?

Ella que se burlaba de los chats grupales, ahora selamenta una y otra vez por no tenerlos.

Se siente tan mal, que cree que aquello es una mutilaciónsensorial, espiritual, virtual y  porpoco corporal. Porque hasta el cuerpo está sufriendo una metamorfosis  excepcional.

Hasta que en pleno "lamento boliviano", su hijomediano viene caminando hacia ella, con algo parecido a su celular.

Ella se baja del carro, y después que logra enfocar lavista, sabe que sus ruegos han sido escuchados.

El niño, efectivamente tiene su celular y aunque quiereexterminarlo, el hecho de verlo muy entretenido, la hace cambiar de planes.

Ahora sólo quiere saltar, cantar, bailar y comprar unabotella de champaña para brindar por aquel suceso memorable.

Por primera vez, está inmensamente feliz, así que cuandole pregunta que por qué no le dijo que se llevó su celular, él le responde"qué cosa me llevé má?" Este es mi iPod. Siempre lo confundes con tucelular porque el forro es parecido. NOOOOOOOOO.

 

II PARTE

 

RINGGGGGGGGGGGGGGGGGG

- Má, maaaaaaa, despierta. Ya son las 6.15. Por qué dicesque noooo. No qué? Qué hablas?

Levántate porfa, que vamos a llegar tarde otra vez.

- Qué pasa? No entiendo?

- Máaaaa. Menos mal que nuestros celulares tienen alarma.Apagas la del tuyo "ike" sin darte cuenta y sigues durmiendo.

- Pero qué pasa? Qué hora es?

- La hora de irnos. Qué fastidio que papá está de viaje ynos tienes que llevar tú. Siempre llegamos tarde por tu culpa.

- Mi celular. No puedo creerlo. No lo perdí. Te amo. TeAMO, te amooooooooo. Nunca jamás te extrañé tanto.

- Osea má, a mi nunca me has demostrado tanto amor como atu celu. Oíste Wiwichu, mamá quiere más a su celular que a nosotros. No para dedecir que lo ama. Tienes que verla. Nosotros que pensábamos que era insensible,no lo es tanto. Mírala. Lo besa y lo acaricia. Me dan celos.

- Ehhh, ahora que la veo, la verdad que ya no me estágustando mucho su reacción. Será que llamamos a papá? Parece que mamá otra vezestá desvariando. Le contamos que tuvo uno de sus sueños raros?

-Ajá y qué va hacer él? Lo vamos a poner nervioso.

Como esa vez que me vio con su monedero y me abrazó hastacasi ahorcarme. Qué mal la pasé. Te acuerdas?

- Qué horrible. Siempre se vuelve loca cuando cree que elcelular o la billetera se le pierden.

Por qué será así? Ni idea.

Todo el tiempo es lo mismo. Grita, salta, se enloquece ydespués como si nada.

Sigue regañándonos, porque somos desordenados, tardamosen bañarnos, no arreglamos nuestro cuarto. No sé si la prefiero soñando odespierta.

La verdad panita, yo tampoco lo sé. Sólo puedo decirte...

 "Pobre mamá,

cada día que pasa,

más loca está"

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Sobre el autor

Katy Chocrón

Amante de la redacción. Nació en Marruecos, y asegura que lo que más le gusta es poder hacer sentir a sus lectores partícipes de sus múltiples historias, todas basadas en la cotidianidad y en el día a día de la vida misma. Acaba de publicar su primera obra: 40 Cuentos de cuarentonas

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