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Manipuleichon de Open English

I escena

Ella quería dormir como nunca en su vida. Necesitaba con todas las fuerzas de su humanidad, "horizontalizarse" a lo largo y ancho de su cama. Dormir tanto, que creyeran que estaba desmayada o bajo el efecto de alguna potente droga.
Pero resulta, que cuando llegaba el fin de semana y contaba con aquellos días designados, para hacer de su "sueño" una realidad, ahí estaban ellos con sus sutiles peticiones y el insistente toqueteo en su  hombro: "má, hazme un Toddy, má, tengo hambre, má, acuérdate que me tienes que llevar a casa de Pepe Trueno, má, estás dormida? má, qué hay de comer, má..."
Ella los oía como zancudos gigantes que la molestaban en lo mejor de su sueño.
Esta vez, estaba disfrutando de una suculenta dona Krispy Cream y aunque en el sueño era ella, se veía reencarnada en el cuerpito de 50 kilos de Sasha Fitness.
Nada la detenía a seguir disfrutando de aquel snack que a todo el mundo la engordaba, menos a ella.
No podía ser un sueño, en todo caso era una fantasía inter-galáctica extraída de algún libro de ciencia ficción.
Pero esos deditos que no se rendían, que insistían, que tecleaban infinidad de veces su omóplato, se detenían un segundo, mientras ella ignoraba sus suplicantes peticiones para comentarse entre ellos: "Nada, mamá está demasiado dormida. No nos oye. Vamos nosotros mismos a prepararnos el desayuno, no vamos esperar hasta que se levante".
Cuando ella escuchaba eso y comenzaba a elucubrar que ellos mismos irían a caerlo y a derramarlo todo, un resorte virtual, la hacía saltar de la cama, para empujarla al baño  y antes de que ellos pudiesen manipular algún  objeto -que por mala praxis cayese desparramado-, ahí estaba ella, atajándolo en el aire.
Ellos lo sabían. A su corta edad eran unos manipuladores incansables, que se valían de esa potente táctica para lograr su cometido.
Y es que cuando los dedos y el speech de que se levantara, -no daban resultados-, debían ser más creativos.
Después que mi protagonista finalizaba, servía, recogía, lavaba, barría y daba fe de que todo estaba rechinante de limpio, se volvía a sumergir entre las cálidas sábanas de su cama, segura que ya no habría nada ni nadie que le impidiese reanudar su suculenta siesta sabatina.
Ya ellos habían comido y por lo menos dentro de un par de horas, no tendrían nada que pedirle.
Pero entonces, llegaba uno de ellos y le decía, que a qué hora llegaba el padre de la sinagoga, ella les decía que como a las 12 y que apenas eran las 7.30 de la mañana, que por favor se fuesen a descansar y que cuando él llegara se irían como siempre, a almorzar a casa de sus padres.
Aparentaban estar de acuerdo, pero al rato los oía pateando una pelota en el salón como si aquello fuera el Maracaná de Brasil.
Uno se creía Ronaldo, el otro Zidane y el último, el árbitro brasileño que se inventaba tarjetas amarillas y rojas.
Al final no podía dormir ni 2 minutos. Se levantaba a arreglar camas, a lavar los 37 vasos que se acumulaban en el fregadero, a recoger cuanto zapato y pijama suelto había disperso y 3 minutos antes de que llegara la figura paterna, se iba a sentar en el borde de la cama con una triste galleta de soda y un vaso de Coca Cola Light.
Era entonces cuando el padre aparecía en escena: "Hola mi vida. Qué hay? Descansandito?"
Qué debía hacer ella? replicar o brincarle encima para morderle la cara?
-Ningún descansandito. Desde las 7 no he parado. Los niños están levantados desde las 6.30.
Te acuerdas, que cuando te fuiste me comentaste que les diera desayuno y me fuera a acostar? Pues desde ese
entonces, no me he sentado ni para hacer pipí.
El insistía.
-No es por nada, pero siempre me dices eso y cada vez que llego, me parece que estás recostada. O son ideas mías? Pero muy bien, no te lo estoy reclamando. Por el contrario.
-Es que tienes razón. Llegas justo en el momento que terminé de hacer todo, porque si no fuera así, si no me hubiese matado arreglando, lavando, recogiendo, yendo y viniendo unas 300 veces de la sala a la cocina y de ahí a los cuartos, explícame cómo consigues baños hechos, camas estiradas, vasos y platos lavados, casa impecable, niños bañados y comidos? Te recuerdo que desde que el raciocinio y la cordura, siguen haciendo sus funciones, no tenemos ayuda los sábados desde hace un año, por lo que todo absolutamente, lo tengo que hacer yo.
- Tienes razón. No pensé en eso.
Pero relax, deja el mal humor. No se te puede hablar.
- No, sí se me puede hablar, pero sólo para decirme que no puedes creer que todo esté impoluto y que llegar a esta casa es llegar al paraíso. Que soy lo máximo por mantenerla como una tacita de plata y que D-os te bendijo poniéndome en tu camino. Eso es lo que deberías decirme.
- Ya lo dijiste tu. Yo pienso igual, sólo que tu sabes decirlo mejor.
- Hagamos algo. Yo no me preocupo más por el orden y la limpieza. Dejo que todo se caiga, que se ensucie, que la casa entera se vuelva una guarrería total, para que compruebes por ti mismo, si hago o no hago nada.
- Siempre te digo, que no seas tan obsesiva. Que me encantaría que te relajaras y trataras de hacerte la de la vista gorda
- Cómo? Me dijiste gorda.
- Qué gorda nada? Deja la paranoia y escúchame cuando te hable.
Te dije que te hagas "la de la vista gorda con la casa". Los niños y yo no le paramos tanto. Más bien nos molesta.
- Ya va, ya va, ya va. Barajéame eso ahí. Te parece que estoy gorda?
- Noooo, lo que estás es loca.
- Ahhhh loca y gorda. Qué bello. Qué más tienes que decirme?
- Ufff estás peor de lo que creía.
- Puedes tranquilizarte?
- Osea según tu, estoy gorda, loca y ahora también nerviosa -porque me estás insinuando que me tranquilice-.
- Yaaaa. Deja la ridiculez. Me cansas y me estresas. No te dije ni gorda, ni loca, ni nerviosa. Bueno, un poco nerviosa si estás, aunque como sigas presionándome, el que se va a volver loco soy yo.
Por cierto, también estás un "pelín" gorda, y...

Preludio

No hace falta decirles, -queridos lectores-, que todas las mujeres de la estratosfera estamos nominadas como  mejores actrices a cualquier corto o largo metraje inédito jamás visto, demostrando una vez más, que nuestros dotes histriónicos son imbatibles.
Es por ello, que lo que leerán a continuación, es la puesta en escena del performance que llevó a cabo -de manera magistral- mi protagonista, después de lo que su marido le dijo.
Esto es, para que jamás pongan en duda, que cualquier comentario "non grato", puede ser el detonante que deliberadamente nos haga estallar de la peor manera...

II escena

- Me siento mal. Estoy mareada y creo que me voy a caer. Me desmayo, no puedo creer lo que me dijiste. Es...
Creo que me voy. Me está dando tembleque, estoy sudando.
- Pero qué te pasa? Qué tienes? Qué te dije?
- Me va a dar algo. Me siento mal. Me duele el pecho... Qué feo lo que me dijiste...
- Lo de gorda? Era en broma. No se te puede hablar...
Y él, sintiéndose más culpable que "El Puma", con su balada "Culpable soy yo", comienza a bajar la guardia, aunque dudoso de que todo eso en verdad sea cierto. Sin embargo, no quiere forzar la situación, por lo que comienza a retractarse y a disculparse, y es cuando ella aprovecha para arremeter aún peor. Por lo que balbuceando le dice que se siente débil y extenuada, y sentándose de sopetón en la cama le murmura lo siguiente: "Se me está nublando la vista. Así no puedo ir a casa de mis padres. Ve con los niños y explícales que me siento morir.
Su frase predilecta vuelve a inundar el cuarto. "Siento que me va a dar algo. Me pone mal lo que me dices. Tus palabras me hacen daño. Creo que "me voy".
Ya él, -lo único que quiere-, es sentarse en posición fetal, mientras le pide perdón por el mal rato que le hace pasar.
Ella no responde. Sólo sigue repitiendo con la mirada perdida "nunca pensé que me hablarías así..." Por ahí se va, aturdiéndolo con aquel discurso repleto de reproches y culpas infringidas para que él desee la eutanasia.
Y es entonces, cuando una de esas estatuillas, hace su entrada triunfal, -de forma virtual-, para premiar a la mejor actriz principal, (de reparto y secundaria), como es en este caso mi convincente protagonista.
Ella se gana los vítores y aplausos -de sí misma-, y sabe que todo aquello, fue uno de los trailers de su inagotable película "Manipuleichon de Open English."
La única manera de lograr lo que quiere, cuando quiere y como quiere.

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Sobre el autor

Katy Chocrón

Amante de la redacción. Nació en Marruecos, y asegura que lo que más le gusta es poder hacer sentir a sus lectores partícipes de sus múltiples historias, todas basadas en la cotidianidad y en el día a día de la vida misma. Acaba de publicar su primera obra: 40 Cuentos de cuarentonas

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