Romper una contradicción
17-Feb 08:05 am
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El Nacional oficializó la creación de sus consejos consultivos editoriales en noviembre de 2006. Hoy, casi seis años después, estos consejos
editoriales siguen funcionando para conseguir sentar en una misma mesa, con una periodicidad fija,
a los jefes editoriales, coordinadores y periodistas con invitados
externos vinculados con cada una de las áreas de cobertura
Ronald Nava G.
Ya les digo que entre las contradicciones habituales
del periodismo venezolano solía estar presente cierta ausencia de
personas distintas a los jefes editoriales en aquellas decisiones que
luego se convertirían en reportajes, entrevistas, campañas de denuncia
e investigación y cobertura periodística en general. Ya me explico.
Cree uno que tal proceder entrañaba una suerte de paradoja por la
simple razón de que entre cuatro paredes y dos pareceres se decidían
acciones de cobertura sobre lo que era, y sigue siendo, algo
colectivo, algo de la ciudadanía, algo de todos. Es un suponer que
ello fuera así en razón, por ejemplo, de esa arrogancia que solemos
tener por dentro los periodistas, quienes muchas veces pensamos que
sólo nosotros tenemos la nariz suficiente para sentir cuál es la
noticia y dónde está.
Es posible que aquel aislamiento fuera también la muestra de un exceso
de celo, o de secretismo, en cuanto a la confidencialidad que suele
entrañar lo que siempre pretendía vestirse de primicia, de noticia o
de novedad frente a la gente y también frente a la competencia de los
otros medios.
No pretende uno negar que en oportunidades fueran consultadas personas
ajenas a las jefaturas periodísticas o a los propios periodistas
para constatar que la cosa iba por buen camino, pero esas ocasiones
eran escasas y rodeadas de previsiones o de circunloquios
suficientes para velar el propósito final.
Es difícil precisar cuándo aquella costumbre, que uno percibe entre
romántica e inocente, fue cediendo paso a otros usos, pero pareciera
innegable que en ello fue determinante la presencia de Internet y
sus consecuencias.
Lo que sí puede uno precisar es cuándo El Nacional oficializó la creación de sus consejos consultivos editoriales: noviembre de 2006.
Se procedía así a sentar en una misma mesa, con una periodicidad fija,
a los jefes editoriales, coordinadores y periodistas con invitados
externos vinculados con cada una de las áreas de cobertura;
incluyendo en ellos especialistas, expertos y también lectores
consecuentes del diario. Hoy, casi seis años después, los consejos
editoriales siguen funcionando para conseguir el fin último de esta
iniciativa.
Ellos han servido para identificar a partir del intercambio de ideas y
de opiniones, líneas temáticas emergentes que puedan ser
incorporadas a la agenda informativa de cada una de las secciones
del diario, con el ánimo de incrementar la interacción con el lector
y enriquecer la perspectiva informativa, haciéndola más cercana y
accesible frente a las necesidades del ciudadano.
Sus logros más destacados incluyen el despliegue de trabajos
periodísticos basados en sus recomendaciones, la expansión del radio
de voceros y fuentes, el perfilamiento de las secciones acogiéndose
al interés y las demandas de los lectores, la receptividad ante la
crítica y el autodiagnóstico permanente y la implicación ciudadana
para generar una suerte de vigilancia constructiva sobre los
contenidos.
Cree uno que los consejos editoriales cobran mayor importancia frente a
la necesidad de hacer un periodismo más profundo, más investigador,
más analítico y mejor escrito. Como piden el ahora y el futuro. O así.