Viernes, 25 de mayo de 2012 • CARACAS/VENEZUELA
Cuando se confunde partida con llegada
27-Ene 10:16 am |
Ya les digo que en los tiempos que corren, estos de las redes sociales, el periodismo ciudadano y el mundo en un teléfono celular, algunas cosas sencillas y sin mayor discusión hasta hace algunos años se complican al extremo de "extraviar el rumbo y confundir el punto de partida con el punto de llegada"...
Ronald Nava G.
Ya les digo que en los tiempos que corren, estos de las redes sociales, el periodismo ciudadano y el mundo en un teléfono celular, algunas cosas sencillas y sin mayor discusión hasta hace algunos años se complican al extremo de "extraviar el rumbo y confundir el punto de partida con el punto de llegada", para usar una frase del maestro de periodistas Javier Darío Restrepo.

La llamada telefónica de un periodista amigo, reportero eterno de un diario de provincia, nos trae su inquietud acerca de las razones que tendría El Nacional para "desaprovechar el cúmulo de información que ofrecen las redes sociales y los innumerables foros digitales que se ocupan de lo que está pasando". Las comillas custodian sus palabras.

A despecho de la carga subjetiva del verbo aprovechar, creemos que, por el contrario, el diario ha dado importancia a las redes sociales, a la participación ciudadana y al mundo digital. De allí las diversas secciones que han sido incorporadas, tanto en lo digital como en lo impreso. Lo que sucede es que el diario mantiene entre sus principios generales el criterio de que los rumores no son noticia, tal como lo recogen las distintas ediciones del Manual de estilo.

Sobre el rumor y el periodismo vale repetir aquí el pensamiento del ya citado Restrepo cuando señala que "forma parte esencial de la naturaleza profesional del periodista, el compromiso con la verdad.

Este compromiso le impone el deber de hacer todo lo que esté a su alcance para ofrecer a los receptores una información exacta, completa y confirmada. Si esto se tiene en cuenta, se concluye que el rumor es un material insuficiente y de mala calidad para un periodista profesional. El rumor, en efecto, no es la verdad de los hechos sino una aproximación defectuosa, un esbozo que debe ser completado".

Añade que "el periodista con experiencia y conciencia profesional lo utiliza como punto de partida, nunca como puerto de llegada. A partir del rumor se investiga, se comprueba y se reúnen los elementos que convierten una información en conocimiento". Puede uno agregar que cuando se hace lo contrario, los resultados son desafortunados, como sucedió cuando varios medios acogieron como cierto que una avioneta había aterrizado en la Cota Mil, lo cual era falso.

Piensa uno que es legítimo utilizar un rumor como indicio para comenzar una investigación periodística que pueda llevarnos a una noticia con todas las letras. Incluso creo que un rumor ampliamente difundido, como ha sucedido con la salud de Simón Díaz, puede dar pie para informar verazmente sobre la inexactitud y hasta sobre las segundas intenciones que pudieran subyacer.

Pero como todo no es blanco y negro, suelen presentarse formas grises de aparición del rumor en la información periodística, como señala el estudio que al respecto adelantó el periodista Matías Centeno, de la Universidad de San Luis, en Argentina (http://matias.conceptosl.com.ar/trabajo_unsj.

pdf). Entre esas formas figuran las ambigüedades sobre las fuentes informativas, las citas sin referencias ciertas, las fuentes sin identificación y el empleo del verbo "trascender", entre otras. Pendientes, pues, para arrinconar al rumor en beneficio de la noticia O así.
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