Cuando se confunde partida con llegada
27-Ene 10:16 am
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Ya les digo que en los tiempos que corren, estos de
las redes sociales, el periodismo ciudadano y el mundo en un teléfono
celular, algunas cosas sencillas y sin mayor discusión hasta hace
algunos años se complican al extremo de "extraviar el rumbo y
confundir el punto de partida con el punto de llegada"...
Ronald Nava G.
Ya les digo que en los tiempos que corren, estos de
las redes sociales, el periodismo ciudadano y el mundo en un teléfono
celular, algunas cosas sencillas y sin mayor discusión hasta hace
algunos años se complican al extremo de "extraviar el rumbo y
confundir el punto de partida con el punto de llegada", para usar
una frase del maestro de periodistas Javier Darío Restrepo.
La llamada telefónica de un periodista amigo, reportero eterno de un
diario de provincia, nos trae su inquietud acerca de las razones que
tendría El Nacional para "desaprovechar el cúmulo de información que
ofrecen las redes sociales y los innumerables foros digitales que
se ocupan de lo que está pasando". Las comillas custodian sus
palabras.
A despecho de la carga subjetiva del verbo aprovechar, creemos que,
por el contrario, el diario ha dado importancia a las redes
sociales, a la participación ciudadana y al mundo digital. De allí las
diversas secciones que han sido incorporadas, tanto en lo digital como
en lo impreso. Lo que sucede es que el diario mantiene entre sus
principios generales el criterio de que los rumores no son noticia,
tal como lo recogen las distintas ediciones del Manual de estilo.
Sobre el rumor y el periodismo vale repetir aquí el pensamiento del ya
citado Restrepo cuando señala que "forma parte esencial de la
naturaleza profesional del periodista, el compromiso con la verdad.
Este compromiso le impone el deber de hacer todo lo que esté a su
alcance para ofrecer a los receptores una información exacta,
completa y confirmada. Si esto se tiene en cuenta, se concluye que el
rumor es un material insuficiente y de mala calidad para un
periodista profesional. El rumor, en efecto, no es la verdad de los
hechos sino una aproximación defectuosa, un esbozo que debe ser
completado".
Añade que "el periodista con experiencia y conciencia profesional lo
utiliza como punto de partida, nunca como puerto de llegada. A
partir del rumor se investiga, se comprueba y se reúnen los
elementos que convierten una información en conocimiento". Puede uno
agregar que cuando se hace lo contrario, los resultados son
desafortunados, como sucedió cuando varios medios acogieron como
cierto que una avioneta había aterrizado en la Cota Mil, lo cual era
falso.
Piensa uno que es legítimo utilizar un rumor como indicio para
comenzar una investigación periodística que pueda llevarnos a una
noticia con todas las letras. Incluso creo que un rumor ampliamente
difundido, como ha sucedido con la salud de Simón Díaz, puede dar
pie para informar verazmente sobre la inexactitud y hasta sobre las
segundas intenciones que pudieran subyacer.
Pero como todo no es blanco y negro, suelen presentarse formas grises
de aparición del rumor en la información periodística, como señala el
estudio que al respecto adelantó el periodista Matías Centeno, de la
Universidad de San Luis, en Argentina
(http://matias.conceptosl.com.ar/trabajo_unsj.
pdf). Entre esas formas figuran las ambigüedades sobre las fuentes
informativas, las citas sin referencias ciertas, las fuentes sin
identificación y el empleo del verbo "trascender", entre otras.
Pendientes, pues, para arrinconar al rumor en beneficio de la
noticia O así.