El dulce placer de los senos
27-Ene 10:09 am
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El caso de las prótesis PIP vuelve a poner sobre el tapete la importancia de los pechos como zona erógena
Elizabeth Araujo
Belén no hace honor a la santidad de su nombre.
Profesional del baile del tubo en un club capitalino, donde cada
noche su figura se enrosca como serpiente mientras desafía la ley de
la gravedad, esta zuliana de 24 años de edad sabe, sin embargo, que
su más lucido espectáculo lo brindan sus senos, que agita de
forma seductora y que recuerdan a los más viejitos a la célebre
bailarina Tongolele.
"No sólo excito a los solitarios que vienen acá, sino que, para mí,
las tetas son un tesoro, el verdadero centro de estímulo sexual",
asegura la joven cuyo cuerpo podría servir fácilmente de portada
de mes en Playboy.
Desde luego que Belén no revela un gran misterio: 74% de los hombres
consultados en 2009 por el Centro para la Promoción de la Salud
Sexual de la Universidad de Indiana de Estados Unidos, dijeron que lo
primero que ven en una chica son los senos.
"No hay dudas de que los senos constituyen, para llamarlo de algún
modo, `la primera parada del erotismo’, lo que explica, a propósito del
escándalo de las prótesis francesas PIP, la angustia de las chicas
por implantarse unas mamas a lo Hollywood", responde el psicólogo y
profesor universitario Ernesto Manzulli, quien es parte de un equipo
de sexólogos que realiza terapias de pareja, y en cuyas sesiones ha
comprobado la importancia que muchas mujeres y hombres les asignan a
los senos como fuente de atracción y excitación.
El profesor Manzulli refiere que para algunas mujeres los senos son
un símbolo de elegancia y sensualidad, mientras que para otras son un
arma de seducción y un pasaje al placer. "Las mujeres saben que sus
mamas son importantes para los hombres, porque reflejan intimidad,
vulnerabilidad y son estéticamente agradables. Incluso la psicología
clásica lo dice: la gran mayoría de los hombres sienten tal impulso de
atracción porque en el inconsciente les recuerda el primer placer
que disfrutaron: el alimento mamario".
Doble placer. Cada mujer posee distintos grados de sensibilidad,
pero los senos o mamas concentran un número importante de
terminaciones nerviosas, lo que hace de esa zona erógena altamente
estimulable, debido a que son sensibles al tacto, al roce, al masaje,
lamidos o succión. Placer doble con dos características relevantes.
La primera y más importante, es que son generadoras de mucho placer
para las mujeres y, al mismo tiempo, son para los hombres uno de los
estimulantes visuales y táctiles más potentes.
Con tanto poder radicado en el pecho, es factible que la mujer sepa
utilizar todos sus recursos, tantos los estimulantes como los
afectivos, a través de sus senos. No basta con el agarrón, un beso o
la succión, las posibilidades sensoriales son mayores e infinitas,
dicen algunas, de explorarlas.
"La estimulación de los pechos provoca, además, una sensación de
voluptuosidad en la vulva, lo que se traduce en la lubrificación de
la vagina y el potencial orgasmo", afirma Dolores Ashcroft-Nowicki,
cuyo libro La magia sexual, revisa las prácticas desde la
antigüedad. La sexóloga estadounidense asegura que el acto íntimo "no
es sólo genitalidad y coito, sino que abarca todos los sentidos, en
especial el olfato, el tacto, la suave caricia y hasta la lengua", que
ella considera un órgano sexual.
Ashcroft-Nowicki habla incluso del arte de estimular los senos, y dice
que un masaje puede cumplir la función de desequilibrar a una persona
para que surja el deseo de ir en la búsqueda de placer.
"Tensiona la libido, ya que la caricia suave y esquiva en un pecho invita a buscar a quien proporciona ese placer".
Echadas del paraíso. Actualmente, con el escándalo de las
prótesis mamarias PIP, el asunto da un giro sorprendente y el tema del
placer adquiere un tono dramático. Las mujeres que por decisión
personal se habían colocado esas prótesis, para elevar su autoestima
y calidad de vida, inclusive la relación sexual con la pareja, se
ven ipso facto, despojadas del paraíso. "Retirárselos sin la
posibilidad de que se lo coloquen otra vez, podría generar serios
estados depresivos, que provocarán una alteración importante en su
calidad de vida’’, explica Manzulli.
Es el drama que atraviesan muchas venezolanas que se ven obligadas a
sustituir una prótesis por otra. Una situación que para Manzulli
posee graves efectos psicológicos: "No sería extraño que algunas de
ellas sientan su cuerpo mutilado, lo que provocaría conflictos no
sólo en el ámbito corporal y físico, sino también en su imagen mental y
psicológica".