• Caracas (Venezuela)

Bernardo Sacchini

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Carta a los líderes de la oposición

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Chúo, Henrique, Leopoldo y tod@s los que se identifiquen con el título:

Me disculpan que les escriba en una semana que ha existido ya mucha controversia, pero precisamente lo hago porque, como joven venezolano, me siento altamente preocupado por la coyuntura por la que estamos pasando. No me refiero al problema del país, ese problema me preocupa muchísimo, pero no es lo que quiero comentarles. Me refiero particularmente al mensaje que ustedes, como única alternativa al poder que ahora gobierna, están enviando a los muchísimos que anhelamos un cambio hacia mejores cosas. Les digo, ¡el mensaje es bien confuso!

En estos días he intercambiado opiniones con varios amigos y conocidos con respecto al futuro de Venezuela. Las conversaciones están cargadas de tensión, están cargadas de radicalismo, están cargadas de rabia y desesperanza. Todo el mundo se escuda en “la libre expresión” para decir algún extremismo. Por ejemplo, me encontré a un amigo que escribió que “la MUD es una farsa y que ojalá perdamos todos los puestos en la Asamblea”. Otra se refirió a Henrique Capriles con palabras que no puedo escribir por esta vía. Otro comentó que “o Leopoldo o la MUD están alineados con el gobierno”. Fueron muy pocos los que opinaron y recordaron la importancia de mantenernos unidos. Todos, o casi todos, están muy radicales.

Después de meditar mucho sobre el tema, considero que la razón de los extremismos que he presenciado con mis allegados se debe al mensaje que ustedes están transmitiendo. No sé si internamente están tan fraccionados como parece, pero sin duda alguna lo que están mostrando a los que desde afuera les observamos es que estas divisiones no solo existen, sino que los controlan. Y me pregunto: ¿cómo es posible que esto esté ocurriendo en un momento como este? ¿Será posible que no midan las consecuencias y tiremos por la ventana la oportunidad de oro que se nos presenta para recuperar espacios perdidos? 

Creo que independientemente de lo que nos consideremos, sea opositores, chavistas, de Primero Justicia, de Voluntad Popular, de cualquier otro partido político, o simplemente uno de esos “Ni-Ni”, todos los venezolanos necesitamos volver a retomar la esperanza, volver a creer que nos podemos unir, volver a imaginarnos que podemos convertirnos en una sociedad líder de América Latina y del mundo. Necesitamos, como dicen los expertos, de una narrativa que nos dé fuerza, que nos dé ilusión a través de un proyecto coherente, sensato e incluyente.

Allí es donde entran ustedes.

Ciertamente estamos ante la mejor oportunidad de estos largos 16 años para ganar unas elecciones y de expresar que este régimen fracasó. La mayoría de las encuestas y opiniones de expertos así lo demuestran. La encuesta recientemente realizada por la gente de la UCAB (mayo 2015) indica que la posibilidad de cambio en las venideras elecciones parlamentarias, es decir, la diferencia de la intención de voto entre oposición y oficialismo, es de casi 24 puntos porcentuales. Varianzas (abril 2015) calcula esta diferencia en 13 puntos porcentuales. Keller (marzo 2015) la calcula en 12 puntos porcentuales. Luis Vicente León, de Datanálisis, indica que hay buen chance de un cambio por la vía electoral, reflejando cualitativamente la misma diferencia. Oscar Schemel de Hinterlaces, conocido por inclinarse hacia el oficialismo, está diciendo que la maquinaria electoral en sí misma no es suficiente para ganar elecciones, como insinuando que los números no son tan alentadores (para los que gobiernan). En la radio, uno de los pocos medios que nos queda con algo de libertad de expresión, no deja de sonar que hay más de 20 puntos porcentuales de diferencia a favor de un cambio.

Así pues, las encuestas y la opinión pública nos están indicando que el mejor lugar para demostrar nuestros descontentos y dar la mayor señal de protesta es en las urnas electorales. Tan es así que esa misma encuesta de la UCAB muestra que 85% de la población afirma que “llegamos hasta aquí con el voto y saldremos de aquí con el voto”.

Entonces, en jerga joven, de pana que este no es el momento para andar peleando ni haciendo competencias internas de quién es “más chivo”. Este es el tiempo de unirse, de enviar un mensaje único, de transmitir una estrategia común, de fabricar una alternativa ilusionante. Este es el momento de no desesperarse, de mantenernos calmados y de no “regalar” oportunidades sobre las cuales, los que controlan el poder, puedan capitalizar a su favor.

Somos muchos los que decidimos, desde dentro o desde fuera, seguir trabajando sobre los problemas de Venezuela. Somos muchos los que estamos aportando nuestra parte. Somos muchos los que a pesar de lo mal que estamos como país, como economía, como sociedad, no nos desilusionamos y le seguimos echando pichón en lo que podamos. Por esto y todo lo anterior, les dejo una reflexión personal: el país es más importante que el interés singular. El país es más importante que la persona. El país es más importante que el partido político. Les pedimos que por favor piensen en esto y entonces puedan ponerse de acuerdo para transmitir el mensaje que necesitamos sentir y creer, para así todos transformar el 2015, de un año negro de derrotas a uno azul de victorias.

 

Bernardo Sacchini

@nanosacchini