• Caracas (Venezuela)

Beatriz Vollmer

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Fracaso con agenda

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Hace unos días vi la obra de teatro de Bertolt Brecht, Madre Coraje y sus hijos. Es una obra escrita en 1939 como crítica a la guerra en Europa a causa del régimen nazi. Situada durante la guerra de 30 años en Alemania y Suecia, entre protestantes y católicos (siglo XVII), la obra expone como la Madre Coraje le vende comida, licor, y otras mercancías a los soldados que encuentra en su camino. Para ella es de poca importancia a quién le vende, con tal de subsistir y cubrir sus necesidades.  En el proceso hace alianzas con los líderes de ambas religiones para no perder oportunidades comerciales. Sin embargo, surge un breve momento en que “estalla la paz”, y la Madre Coraje entra en crisis; pierde su razón de ser y siente el peligro de la irrelevancia.  Se ve en la obligación de vender su mercancía rápidamente antes que bajen los precios y se le quede “frío” lo que ya no tiene valor.

Para su gran alivio reinicia la actividad bélica y la Madre Coraje vuelve a su zona de confort. Sus hijos tienen oficio en momentos de conflicto y ella se siente protegida y se beneficia de cualquier situación. Sin embargo, al final todos sus hijos mueren a causa de la misma guerra que sustenta a la madre. Como hija de la guerra, y sin ganas de reinventarse, resuelve continuar su actividad comercial, cantando:

“No dejaré que me hablen mal de la guerra.

Dicen que destruye a los débiles,

pero ésos revientan también en la paz.

Lo único que pasa es que la guerra alimenta mejor a sus hijos”.

Esta obra, escrita con la intención de criticar la llegada de la Segunda Guerra Mundial, muestra algunos paralelos con la situación que estamos observando en Venezuela. Mientras el pueblo clama por un cambio y se asoma la posibilidad de que “estalle la paz”, el gobierno se encuentra en crisis y se plantea estrategias de supervivencia mas no soluciones reales. En lugar de escuchar al pueblo y ofrecer soluciones para mejorar la realidad económica, amenaza intensificar su modelo fracasado y agravar las causas de la crisis. Tal como la Madre Coraje, el gobierno se encuentra en la trampa de su propia condición sin tener la disposición de cambiar su rumbo, porque esto  subrayaría su ineptitud y mermaría su poder. Para el gobierno, ante el peligro de la irrelevancia, su guion le indicia que es preferible que el pueblo siga sufriendo.

 

Doctora en Filosofía de la Pontificia Universidad Gregoriana en Roma.