• Caracas (Venezuela)

Beatriz de Majo

Al instante

Una visita bien aceitada

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Decir que el viaje de Xi Jinping a Estados Unidos fue opacado por el del papa Francisco es una inexactitud. La prensa especializada en estos asuntos vitales de la dinámica internacional siguió milimétricamente el recorrido hecho porque una nube de tormentas se cernía sobre el encuentro de los gigantes. Muchas cosas podían haber salido mal porque el tenor de la agenda que se abordaría en este diálogo era altamente conflictivo.

Los vientos no soplaban a favor en más de un terreno. Un mar de controversias había precedido al encuentro y no era augurio de buenos resultados. Los ataques cibernéticos de hackers chinos a agencias gubernamentales y empresas estadounidenses habían marcado la pauta de la bilateralidad y las sanciones a China de parte de sus socios norteamericanos por el robo de secretos comerciales estaban escritas mas no promulgadas.

En el marco de la seguridad, China había estado mostrando los dientes de manera flagrante pero además inconveniente en su mar Meridional, en una demostración de fortaleza nada apropiada como antesala a un encuentro de acercamiento.

Ni hablar de que las demostraciones de violaciones a los derechos humanos ocurridos en suelo asiático en las semanas precedentes a la reunión tampoco eran marco propicio para el diálogo con quienes se sienten custodios de estos a escala planetaria.

Así y todo, el ambiente del encuentro fue sobrio y atendió al principio que el propio Xi verbalizó ante The Wall Street Journal justo antes de la histórica reunión. “Tanto la historia como la realidad muestran que China y Estados Unidos pueden beneficiarse de la cooperación y perder de la confrontación”.

Así fue como los dos líderes dieron preferencia a anudar compromisos en los que las diferencias eran menores. Reinó la diplomacia del entendimiento y las diferencias que existen en innumerables temas quedaron para ser dirimidas en otros foros. Que el encuentro pasara sin pena ni gloria era el acuerdo tácito de los dos gobernantes, al tiempo que enarbolaban la bandera cooperativista en aquellas áreas en las que no pueden existir diferencias.

El tema de la anticorrupción fue el caballo de batalla del encuentro y una hermosa alianza está siendo exhibida por las dos partes como un elemento en el que los esfuerzos compartidos no pueden sino conseguir seguidores dentro y fuera de las fronteras.

¿Quién puede estar en desacuerdo con que los dos colosos fortalezcan sus acciones conjuntas en la prevención, investigación y descubrimiento de actos criminales corruptos, en la repatriación de criminales fugados que han encontrado refugio fuera de las respectivas fronteras? Poco importa si los dos países no cuentan con un acuerdo de extradición formal. Lo relevante es poner de bulto que ambos jefes de Estado están empeñados en una batalla para perseguir este mal de la humanidad y en hacerlo dentro del marco de la legalidad.

Así las cosas, ni una estridencia, ni una mirada torcida, ni un desencuentro fueron la tónica de un viaje que pocos recordarán por sus características épicas. Esa era, justamente, la idea…