• Caracas (Venezuela)

Beatriz de Majo

Al instante

El presidente en su laberinto

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Le llueven dardos a Juan Manuel Santos y las razones no tienen solo que ver con sus desaciertos al frente del proceso de paz de su país. Son muy numerosas las tropelías que se le endilgan en el tema que mantiene en vilo al país colombiano entero y que atañen al desmontaje de la institucionalidad en su país para asegurarles, a costa de cualquier precio, un espacio determinante a los criminales guerrilleros en la vida nacional a partir del día que se concluya el proceso de conversaciones de La Habana.  Esta vez fue el ex presidente Andrés Pastrana quien levantó su voz para alertar a la comunidad nacional y a la extranjera acerca del rumbo equivocado que lleva el país vecino.

Copio las palabras textuales del ex presidente, porque no les falta una coma en aquello de mostrar a Santos como el artífice de la barbaridad mayúscula que tendrá lugar si, al fin, consigue coronar con éxito los acuerdos sesgados a favor de las FARC que están siendo considerados con los guerrilleros.

En la exposición en la que desarrolló la tesis de que la Venezuela de Maduro y la Colombia de Santos son dos caras de una misma moneda, Pastrana dijo: “Cuando Colombia se mira en el espejo de Venezuela el reflejo espanta. El desprecio del orden constitucional, de la informalidad jurídica, los recursos del pueblo asaltados y malgastados, tantos desmanes de uno y otro lado de Venezuela que hoy se diferencian apenas por plazos en el tiempo y en la latitud. Esa frontera cerrada, para los ciudadanos de bien y abierta de par en par para las guerrillas terroristas y sus cómplices de las mafias del narcotráfico es símbolo de la complicidad y de la corrupción. La democracia amenazada de Colombia se mira en el espejo de Venezuela oprimida y desbaratada y de ello apenas queda la satisfacción de ver a los valientes venezolanos trayendo a su país de vuelta a la sensatez mientras la alucinada dirigencia política colombiana marcha hacia el abismo del derrumbe institucional”.

No se equivoca el Presidente Pastrana con el símil que intenta hacer entre las transgresiones a las normas supremas del ordenamiento legal venezolano que ya se volvieron cosas de todos los días en nuestro país y que en Colombia les están haciendo digerir a los nacionales bienintencionados, escudados tras el espejismo de la persecución del arcoíris de la paz, bueno solo en apariencia. La interpretación de la Constitución de manera atropellada y sesgada, la utilización irresponsable de otros poderes diferentes al Ejecutivo para armar el tinglado legal detrás del cual se escudará la  “paz de Santos” conforman lo que Pastrana califica de un atropello pseudo-constituyente y anticonstitucional. Le sobra razón y por ello el Presidente Santos dará cuantas ante la Historia continental, no solo de su país.     

Es que ya no es solo Álvaro Uribe quien por razones aparentemente personales y perversamente reconcomiadas adversa a Santos en su mono-proyecto gubernamental. No falta mucho para que otros presidentes se sumen a las observaciones del ex presidente Pastrana y se manifiesten en contra de lo nefasto que será para la paz de los vecinos un convenimiento que valide las tropelías narco-criminales y que de a la insurgencia el espacio que no deben tener en las instituciones y la dinámica nacional. Y tan grave como lo anterior, que sea Santos quien perpetúe las actividades subversivas guerrilleras y sus narconegocios, al promover su arraigo en suelo venezolano, lo que vendría muy bien a los fines revolucionarios bolivarianos, en el momento en que ve en el horizonte su salida del poder en Venezuela.