• Caracas (Venezuela)

Beatriz de Majo

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El pivote de lo nuclear

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Hace apenas seis meses que los presidentes de las dos naciones más grandes del mundo, en lo económico, habían dado un primer paso de acercamiento al anunciar en Washington que el nuevo modelo que intentan implantar entre ellos está basado más en el entendimiento que en la sospecha. El primero de los retos que está aflorando para materializar sus buenas intenciones tiene que ver con el espinoso tema de la política nuclear, un tópico que está atrayendo fuertemente la atención y la intención de ambos mandatarios.

En materia de política exterior, dos temas le quitan el sueño al líder estadounidense: las rivalidades en el Mar del Sur de China entre el gobierno de Xi y el gobierno de Corea del Norte, que generan fuertes turbulencias en la zona, además de la amenaza de un catastrófico ataque nuclear de parte de quienes Obama llamó los “lunáticos” yihadistas del grupo Estado Islámico. Una vez más China se encuentra en el centro estadounidense de los asuntos estratégicos y esta vez puede convertirse en un importantísimo aliado para armar un plan conjunto para evitar un avance de Pyongyang en armarse de todo un arsenal nuclear altamente peligroso, peligroso para el mundo en su conjunto.

Sin duda que una activa colaboración de la gran potencia asiática podría aportar el músculo y ejercer la influencia necesaria para moderar o detener las ansias de poder del régimen comunista y poner orden en la región

De parte de Kim Jong-un no solo hay una retórica bélica. A lo largo de los años recientes sus amenazas a Estados Unidos han venido acompañadas de ejercicios nucleares frecuentes y el líder de la nación se ha retratado cerca de un modelo en miniatura de una ojiva nuclear, lo que no solo inquieta a los norteamericanos, sino que se han constituido en motivo suficiente para que China prepare un plan de protección propia y de los vecinos. Ir de la mano con Norteamérica le otorgaría un peso mayor al programa chino de protección regional.

La semana pasada Barack Obama hizo un aparte en Washington con el presidente chino Xi Jinping, en medio de un foro multinacional, de más de 50 naciones, dedicado a lo nuclear, y fueron los dos, al unísono, los que exigieron a Norcorea detener sus ejercicios nucleares. China fue más lejos, en un gesto solidario sin precedentes, al anunciar que implementará las últimas restricciones económicas impuestas por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en contra Pyonyiang.

Obama y Xi Jinping igualmente convocaron a la presidente de Corea, Park Geun-Hye, y al primer ministro de Japón, Shinzo Abe, a hacer causa común en el propósito de la desnuclearización de la península coreana y el cumplimiento completo de las sanciones de la ONU contra Pyongyang. Quienes están enterados de los históricos enfrentamientos que han existido entre estos países no pueden creer lo que están viendo sus ojos: el peligro atómico allanando monumentales diferencias.

Así pues es el tema del desarme nuclear, uno de los temas menos trajinados en la agenda cotidiana de la relación bilateral chino-americana, que terminará constituyéndose en el pivote sobre el cual gire la colaboración entre los titanes en los meses y años a venir.