• Caracas (Venezuela)

Beatriz de Majo

Al instante

La paz irá a las urnas

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

En un solo día, y mediante plebiscito de una sola pregunta, los colombianos le darán o no la luz verde a la aplicación de los convenios de paz de La Habana. La normativa aprobada exige que al menos 15% de los colombianos que comprenden el censo electoral deberá dar el Sí para que la paz tenga lugar, y en la promoción de la votación deberán tener tantos derechos los que defienden el Sí como los que batallen por el No. De acuerdo con lo anterior, al menos 4,5 millones de colombianos deberán depositar una papeleta positiva para que se inicie la transición de una Colombia violenta a una Colombia pacífica. A esta hora, las cuentas arrojan resultados que evidencian que más de la mitad del país está de acuerdo en que el tema se dirima de esta manera de cara a los administrados, y estos a su vez, en su mayoría, aseguran que acudirán a las urnas. Hay, sin embargo, un tercio del componente electoral que no se hará presente. El hecho de que sea solo una pregunta con una sola respuesta ha levantado mil y una opiniones. Se va a requerir de un esfuerzo ciclópeo para que toda la información acerca de los elementos que componen la paz pactada sea puesta no solo al alcance, sino a la comprensión de quienes dirimirán la suerte del país.

                                      X xxxx

 

¿Cuántos de los colombianos que acudan a votar en la consulta plebiscitaria que está planteada para validar las tratativas de paz con los terroristas son totalmente libres de votar en el sentido que le indica la conciencia? ¿Cuántos entienden la extensión completa de lo que se cede en los acuerdos del gobierno con los guerrilleros? En las zonas en donde el posconflicto requiere de monitoreo y vigilancia, ¿cómo se le va a garantizar al individuo de la calle un ambiente de calma dentro del cual poder vivir sin sobresaltos? ¿Cómo va a ser evitado que el poder y la influencia de los criminales continué más allá de los acuerdos de paz?   

                                               X xxxx

 

No se puede llamar “paz” a secas lo que no es otra cosa que una parodia de paz con marca de fábrica definida. Tiene razón el periodista Eduardo Mackenzie cuando asevera que debajo de esta fórmula de paz de sello “Santos”, que está en el tapete de la discusión de La Habana, se esconden un número importante de  conceptos que no se deben dirimir con un “sí” o un “no” a través de un plebiscito. El perdón y la reinserción guerrillera no pueden producirse, en este caso de guerra sangrienta y de pisoteo continuo de los derechos humanos, sin condicionamientos serios, por ejemplo. Y, entre los requisitos para que la sociedad acepte un nuevo estado de cosas y de convivencia con los terroristas, hay que saber elegir los más pertinentes de manera que la deuda de los guerrilleros con cada individuo colombiano y con la nación quede saldada. Es lo menos que el país y su gobierno le deben a las nuevas generaciones después de cinco décadas de vida azarosa.

                                               X xxx 

 

A los guerrilleros de las FARC, en este momento crucial de las negociaciones de paz de La Habana, no se les ocurrió nada mejor que presentar un esperpento de propuesta consistente en disponer transicionalmente de territorios especiales donde ejercer una institucionalidad propia, paralela a la del Estado. Esta barbaridad es tan aberrante como la disposición del gobierno y de la mesa de negociaciones a considerarla. La propuesta parte de la consideración de que la guerrilla sí ha actuado como un Estado dentro del Estado en zonas donde su gobierno ha sido real y contundente. Regiones como partes del Tolima, Sumapaz o los Llanos del Yarí son tan alejadas del gravitar gubernamental que en ellas la presencia guerrillera se ha atornillado como la única fuerza de conducción de la población. La argumentación de los insurgentes para querer desarrollar en estas zonas alguna forma transicional de cogobierno o de coadministración demuestra que no desean ceder la influencia política y militar que ejercen en ellas.