• Caracas (Venezuela)

Beatriz de Majo

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El éxito de Éxito

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La cadena de supermercados Éxito cuenta con una participación de mercado de 40% en Colombia. El grupo franco-colombiano, no contento con una posición tan destacada en su país de origen, hace muchas lunas tomó la decisión de aventurarse en el mercado suramericano, y se encamina ya a ocupar en el subcontinente también una posición preeminente. Más de 1,8 millardos de dólares es el monto de la transacción a través de la cual el grupo francés Casino le transfirió a Éxito sus negocios en Argentina y Brasil. Con ello Éxito se convierte en el mayor minorista de alimentos, muebles y electrodomésticos en Suramérica. Pão de Açúcar, en Brasil, y Libertad, en Argentina, son los nombres de las cadenas que pasarán a ser manejadas en lo sucesivo por Éxito, mas no en lo operativo, las que se afincarán en la buena gerencia local. El grupo colombiano será un coordinador internacional, como hoy lo hace con Uruguay, donde igualmente tienen presencia comercial.

Resulta paradójico que buena parte de la industria colombiana maquile en el exterior productos que vende en Colombia, o importe componentes desde otros mercados. Sobre todo cuando se sabe que el dólar ya ha rozado los 3.000 pesos. Es que la apertura de Colombia al exterior debilita la producción local; ya por fuera de las fronteras se fabrican insumos y materias primas con índices superiores de competitividad. De allí que importarlos sea la opción económicamente más sensata. Ello ocurre, por ejemplo, en la elaboración de artículos con componentes lácteos en polvo o productos basados en cacao. Lo mismo pasa con aquellos que son fabricados en Estados Unidos o Canadá, países con los que se hace muy difícil competir. Estos son importados ya terminados lo cual afecta las industrias que los elaboran en Colombia. La solución no es cerrar las fronteras, sino incrementar la eficiencia de la producción en Colombia. Y en el entretanto, muchas empresas han hecho alianzas productivas con compañías del exterior para coproducir bienes destinados al mercado local.

 

Sin embargo, toda moneda tiene dos caras. Un dólar caro está sirviendo para que desde el exterior se active la adquisición de bienes raíces. Dólar caro abre paso a compra de vivienda desde el exterior. El programa “Colombianos en el Exterior”, recién introducido en Nueva York, busca que los nacionales neogranadinos, sin importar su estatus migratorio, puedan adquirir vivienda en su tierra. Este plan intenta beneficiar a los residentes colombianos en Estados Unidos, Canadá, México, Costa Rica, Ecuador, Perú, Chile, Reino Unido, Alemania, Francia, España, Bélgica, Noruega y Australia. Esta iniciativa ofrece financiamiento a los expatriados que cuentan con ahorros en divisas. Para ellos adquirir una morada o remodelar y mejorar la que ya tienen resulta un buen proyecto ya que hace un año por cada dólar recibían 1.000 pesos menos. Para captar ese universo de clientes se han organizado 22 constructoras de Antioquia; 13, de la región Caribe; 11, de Bogotá y Cundinamarca; 10, del Valle del Cauca y el Eje Cafetero. En ferias a celebrarse en distintas localidades de Estados Unidos presentarán sus proyectos que van desde 17.000 dólares hasta 524.000 dólares, y para su financiación participarán Bancolombia, Davivienda y el Fondo Nacional del Ahorro.

 

Una encuesta conocida como la Multipropósito 2014, organizada por la Alcaldía Mayor de Bogotá, presentó su informe sobre la calidad de vida en la capital. Los indicadores sociales han mejorado sensiblemente en cuanto a hacinamiento y pobreza. Otros valores no son muy positivos. Por ejemplo, solo 36,8 % de los habitantes capitalinos goza del privilegio de contar con vivienda propia. Según el programa de investigación, la vivienda ilegal aumentó a un ritmo de 1.240 casos por año en el último lustro. La conclusión del estudio, según un editorial del periódico El Tiempo, es que “Bogotá vive la paradoja de tener, por un lado, indicadores sociales aceptables en distintos frentes y, por otro, ser una urbe rezagada en lo estructural. Este gobierno no dejará una megaobra ni una nueva troncal, ni nuevos andenes ni espacios públicos libres, o un transporte público con un futuro menos incierto”.