• Caracas (Venezuela)

Beatriz de Majo

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El binomio más dinámico del planeta

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El mundo no cambiará porque Hillary Clinton o Donald Trump transformen el escenario político americano. Habrá turbulencias de todo género al interior de la primera potencia del planeta y el resto del mundo se alineará con el nuevo modelo que escoja el partido que le toque regir sus destinos. Sin embargo, ese impacto es pálido al lado de un fenómeno que se viene fraguando calladamente, cuya talla es colosal y cuyas implicaciones estarán transformando la faz de la Tierra comenzando por su propia influencia cultural y extendiéndose a todos los otros terrenos de la dinámica social y económica.

China e India sumadas cuentan dentro de sus fronteras a dos quintas partes de la población mundial. Cuatro de cada diez seres de los que pueblan el planeta moran, crecen, se desarrollan, estudian y se reproducen atendiendo a parámetros de actuación que no solo no compartimos sino que tampoco conocemos. De hecho, es muy pobre la atención que le prestamos en Occidente a la gravitación de esta inmensa masa humana en el devenir planetario.

El auge económico de estos dos gigantes y su transformación desde mediados del siglo pasado a esta parte han estado marcando nuestra historia económica futura, de la misma manera que el frenazo que ambos gigantes han tenido que afrontar, también determinará el rumbo de los años a venir. Es decir, estamos a merced de los reacomodos que estos dos países instrumenten para ordenar sus propias economías.

Pero detengámonos apenas en las cifras que nos dan cuenta de cuánto puede significar la sumatoria de la actividad de estos 2 gigantes para ponernos dentro de contexto. Un reciente estudio del instituto El Cano asegura que en el año 2005 el producto bruto mundial combinado de China e India, medido en términos de paridad de poder adquisitivo (PPA) alcanzó 21,3% del planeta, habiendo crecido hasta allí desde un modesto 6,7%, 25 años antes.

Nos hemos acostumbrado a asignarle a China un peso muy preponderante en ese binomio sin que nos falte razón. Aunque las cifras poblacionales de las 2 naciones son muy cercanas –mientras China tiene 1.300 millones, la India tiene 1.130 millones– y aunque la economía china triplica en talla a la de India, no podemos quitarle el ojo de encima a una realidad económica en extremo dinámica, la hindú, con un componente tecnológico distintivo, con economías de escala totalmente fuera de lo ordinario y con una tasa de crecimiento sin parangón en medio de la crisis económica mundial actual. India sigue creciendo, a esta hora, a razón de 6,5% interanual.

Lo que debemos observar con detenimiento es la complementariedad de los dos gigantes. Mientras en un lado de la ecuación el país chino se orienta a producir para exportar, India lo hace para atender su consumo. Mientras el primero es una economía industrial, el segundo exhibe sus excelencias en el terreno de los servicios.     

A la hora de las sumatorias, habría que preguntarse lo que puede resultar de una interacción estrecha entre estas dos realidades económicas dotadas ambas de una masa crítica humana tan gigantesca. Pensemos apenas que mientras los países desarrollados apenas alcanzan a expandirse a duras penas a tasas cercanas a 2% y los países de talla media no llegan a sobrepasar 4%, estos dos monstruos consiguen, entre ambos, crecer a razón de más de 6% cada año.