• Caracas (Venezuela)

Beatriz de Majo

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Xi emproblemado

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Una verdadera prueba de fuego está siendo  para Xi Jinping hacerle frente a la turbulencia mundial que han generado las investigaciones de los “Papeles de Panamá”.

Por un lado porque, al igual que en el resto del mundo, las instituciones contraloras de los gobiernos –y del Partido de gobierno, en el caso Chino–  tendrán que ser capaces de diferenciar a los moros de los cristianos. Ello porque ser accionista de una empresa abierta en un paraíso fiscal,  no constituye per se un delito, a menos que su ilegalidad esté inequívoca y taxativamente prevista en la legislación local y, porque de ser legítimo ser accionista, no necesariamente la empresa tiene que haber estado envuelta en actividades delictivas o irregulares.

Que sea moralmente cuestionable es otra cosa. Y allí las diferencias de un país a  otro pueden ser siderales.  El caso de China tiene también sus particularidades porque el actual Jefe de Estado y de Gobierno ha iniciado una batalla a brazo partido contra la corrupción y se ha propuesto pasar a la Historia como el líder que le dedicó el mayor empeño al adecentamiento de la administración del país.

Por ello, los presos de presa al interior del país se activaron apenas se filtraron los primeros detalles sobre las personalidades mundiales  mencionadas en la investigación.

Pero la primera medida ordenada por el Mandatario tuvo que ver con el “control del daño”. Se censuró de inmediato toda mención de la prensa  atinente a los escándalos. Fueron impedidas las  noticias de prensa sobre el tema, los  chats  en las redes sociales y las  búsquedas en el ciberespacio que pudieran arrojar un involucramiento de funcionarios.  Es decir, un vacío total de información, para poder adelantarse a cualquier señalamiento inconveniente.

Aun así, fue inevitable que por fuera de sus fronteras, se supiera en las primeras de cambio, quienes eran los peces gordos del coloso chino  salpicados por los hallazgos de los periodistas que condujeron la investigación de los Panama Papers. Muy grave fue el descubrimiento de material que señala a  familiares cercanos de dos altos miembros  del Politburó del Partido Comunista -el Jefe de Propaganda del PC y un viceprimer ministro- como accionistas de empresas ubicadas en paraísos   fiscales.  Mucho peor fue el anuncio de que el propio mandatario Xi tenia también a un cuñado señalado en el reporte como accionista en tres compañías ubicadas en las Islas Vírgenes,  lo que no era tema novedoso ya que la holgura económica de la familia de la hermana del presidente ya había sido aireada años atrás.

Queda por ver entonces si Xi esta  vez escogerá la vía de tomar el rábano por las hojas y taparse la nariz, o se animará a desenterrar del fango las actividades de las empresas que involucran a estas figuras cimeras, incluyendo a sus cercanos. En China no es un delito invertir en paraísos fiscales más si lo es evadir las  obligaciones fiscales. Hay aun mucha tela para cortar en el inicio de esta historia.

A través de la actuación oficial de las próximas semanas y meses veremos si la vocación del campeón de la moralidad está labrada en piedra o si en China, al igual que en el resto del mundo, hay pecados que también se  perdonan a los peces gordos.

Por lo pronto, el silencio  sigue siendo la tónica.