• Caracas (Venezuela)

Beatriz de Majo

Al instante

Podemos: la superlativa aberración

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Los dineros venezolanos girados para fundar a Podemos y sostener sus actividades son ampliamente demostrativos de las intenciones de la llamada Revolución Bolivariana de replicarse en donde considera que el terreno es fértil para promover sus cantos de sirena.

El hecho de que en España exista un personaje del corte de Pablo Iglesias se presta bien para el montaje de un movimiento populista, mesiánico y unipersonal.

¿Por qué España?, habría que preguntarse. Porque el ambiente que se ha ido creando como consecuencia de la puesta en ejecución de una reforma macroeconómica costosa para los particulares y para el gobierno, así lo favorece. En países que han sido sometidos a ajustes económicos y reestructuraciones profundas, es usual que las primeras manifestaciones del cambio de modelo en pro de una sociedad más eficiente, produzcan desazón en la población de a pie y generen una suerte de malestar que se traduce una percepción  pérdida aguda de la calidad de vida.

Un ambiente descoyuntado por los efectos tempranos de la migración de la sociedad hacia modelos ortodoxos en el manejo económico, es el ideal para sembrar planteamientos y soluciones mágicas. El desempleo, la pérdida de la capacidad de compra, provocan angustias en los ciudadanos-particularmente en los jóvenes-quienes son capaces de asirse a tesis sacadas del sombrero, modelos salvadores que llevan implícitas las más perniciosas perturbaciones económicas, políticas y sociales.

Que nos pregunten a los venezolanos, quienes hemos sido pasto de estas propuestas mágicas, de soluciones quiméricas impulsadas por Hugo Chávez y su colaborador Nicolás Maduro y alentadas desde la Cuba de los Castro, en su afán de garantizar su sostenibilidad con el dinero venezolano. En Venezuela el advenimiento al poder de la izquierda radical, con Hugo Chávez a la cabeza, tuvo como telón de fondo las penurias producidas por el reacomodo macroeconómico que fue indispensable imponerle al país para paliar a la caída de los precios del petróleo en 1996.

Los resultados están a la vista en el terreno económico venezolano. No es asunto que requiera hacer un gesto de fe. Son lecciones para el aprendizaje.

La anarquía en el manejo de los asuntos del Estado, la dilapidación de la riqueza petrolera de la que disfrutaron, los negociados más abyectos y la corrupción rampante que alcanzó todos los niveles de la administración, quebraron a un país muy rico en apenas  15 años. La inflación más alta del planeta la ostenta Venezuela hoy, el desabastecimiento de alimentos e insumos y bienes intermedios es total, por el abandono del campo y el cerco emprendido para provocar la asfixia de la empresa privada, la inseguridad descontrolada se ha llevado 220.000 vidas en estos años “revolucionarios”.

 Al lado de todo este manejo desenfocado, ineficiente y corrupto de los procesos y las instituciones, un drama humano se ha puesto de manifiesto a través del crecimiento sideral de la desigualdad y la pobreza. Impulsar la anarquía concomitante con la lucha de clases ha sido un instrumento útil para generar el caos,  que luego permite a las izquierdas eternizarse en el poder.

Que el país español coquetee hoy con las tesis de Podemos, en medio de la desazón provocada por esta época de indispensables reacomodos económicos es una aberración superlativa. Lo que está en juego es la sociedad en la que vivirán los españoles de las nuevas generaciones. Una muestra de la manera de actuar de la izquierda radical en todos los rincones del planeta, llámese Podemos en España, PSUV en Venezuela, FSLN en Nicaragua, Alianza País en Ecuador  o Partido Comunista en Cuba, es esta donde se transgreden las normas, se irrespetan las formas, se sustraen los recursos , se violan derechos, se silencia a la prensa, se encarcela y liquida a  opositores.

No hay que equivocarse con los líderes de Podemos. No se trata de cisnes de un mismo lago. Son patos de un mismo charco.