• Caracas (Venezuela)

Beatriz de Majo

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“Firmazo” para la paz colombiana

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El pasado sábado comenzó una recolección de firmas que puede sentar historia en Colombia. Se trata de un esfuerzo de la resistencia civil de ese país y servirá, entre otras cosas, para expresar el desacuerdo de la población de a pie con la iniciativa del presidente colombiano de darle apariencia de institucionalidad y apariencia de democracia a los acuerdos que el gobierno y la guerrilla de las FARC logren cuadrar en La Habana dentro del proceso que ya lleva más de dos años en negociación y el que se ha convertido en el centro medular del gobierno del actual mandatario. La intención última de las firmas es su incorporación en denuncias que se efectuarán ante organismos internacionales y que, al propio tiempo, formarán parte de una formal demanda de inconstitucionalidad del Acto Legislativo para la Paz.

Este maratón de recolección de firmas lo está encabezando una agrupación denominada Ciudadanos NO+ a la que se ha sumado al Partido Centro Democrático, fundado en 2013 por el ex presidente Álvaro Uribe. En torno a este tema Uribe se ha expresado de una manera inequívoca. La opinión del líder paisa ha sido que no se puede estar de acuerdo con un golpe de Estado a la democracia mediante el cual el Congreso le entrega por anticipado al gobierno una reforma constitucional de temas que aún no se conocen y de otros temas ya conocidos, acordados entre el gobierno y el terrorismo, que son abiertamente inconvenientes para la vida nacional y violadores de nuestras normas jurídicas.

La cuesta que tienen por recorrer los promotores de este “firmazo” que se extenderá por un período de dos meses es harto empinada. La campaña para hacer conocer su posición es costosa para quienes no disponen de medios económicos para sostenerla. Y la argumentación es compleja, por el mismo hecho de que la propuesta de Juan Manuel Santos al país y los acuerdos que se han alcanzado con los insurgentes tampoco son diáfanos. Este proyecto intentará bloquearle al paso y decirle que NO formal y frontalmente a un acuerdo del que se conoce poco porque, por su propia naturaleza, los negociadores la han explicitado muy parcialmente al país.

Pero la otra solución, la de ir a ciegas a un plebiscito por la paz, lo que es la propuesta del presidente-negociador, y cuando lo que el país está por dilucidar es la paz de las nuevas generaciones, no parece tener ni sentido ni cordura alguna de la cual asirse.

El documento a ser suscrito por los votantes colombianos que es propuesto por el Centro Democrático se llama “Proclama por la paz que queremos” y plantea que los ciudadanos sean quienes decidan, punto por punto, los elementos de los acuerdos pactados en La Habana.

Para ello la Corte Constitucional colombiana deberá modificar el plebiscito y transformarlo en un referendo que someta a aprobación cada uno de los asuntos que negociaron las dos partes de la ecuación de la paz. Los firmantes también exigen impedir que los acuerdos de La Habana sean incorporados en la Constitución nacional, a través del truco de un acuerdo especial humanitario.

Por último este acto a ser refrendado por millones de colombianos establece un parangón con la actual situación venezolana, cuando reza explícitamente en el punto 10 de las exigencias ciudadanas: “Queremos una paz que dé tranquilidad a nuestra democracia y no concesiones al terrorismo que generen el riesgo de vivir la misma tragedia sufrida por la hermana Venezuela”.