• Caracas (Venezuela)

Beatriz de Majo

Al instante

Corrupción en la mira

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

La expulsión del Partido Comunista de quien fuera el principal apoyo en el equipo del ex presidente chino Hu Jintao y su reciente condena a cadena perpetua es una nueva señal que ilustra la determinación que tiene el gobierno del mandatario Xi Jinping de desterrar la corrupción de los cuadros altos de la organización. Ello es una alerta inequívoca para los otros dirigentes del poder y particularmente para los jóvenes en el seno del partido, tanto en Pekín como en el interior del país, de que la cosa va en serio.

Ling Jihua, quien acaba de ser condenado, ocupó las más relevantes posiciones políticas, fue el hombre de confianza del régimen de Hu y el principal encargado de las tareas más delicadas que emanaban de las directrices políticas. Sin embargo, el presidente no se amedrentó al hacer caer sobre quien se convirtió en la mano derecha del secretario general el peso entero de la ley. El alto funcionario había sido acusado de recibir sobornos de manera directa o a través de terceros por cerca de 11 millones de dólares.El hombre estaba siendo monitoreado por sus actividades subterráneas, pero el escándalo estalló en el momento en que su hijo tuvo un accidente automovilístico en la capital al volante de un lujoso Ferrari.

La batalla en contra de la corrupción ha vuelto a adquirir relevancia pública en la medida en que se acerca la celebración del XIX Congreso del Partido Comunista de 2017, cuando serán designados los sucesores de la alta cúpula partidista. Han sido notorios los casos de limpieza profunda en las filas de la industria petrolera y en las Fuerzas Armadas. Ahora el objetivo son los cuadros jóvenes en los que se concentra el futuro del poder y quienes se encargarán de poner en ejecución un plan de mayor apertura económica y de participación china en el concierto mundial.     

Hay que anotar que en China la corrupción es considerada un inequívoco producto de la apertura. Por este motivo, antes de emprender pasos más contundentes hacia el establecimiento de una economía más liberal, la intelectualidad del país considera que es preciso desterrar la percepción de la población interna de que son más numerosas las fichas corruptas dentro de las autoridades que el número de funcionarios probos. Xi es de los que creen que esta distorsión en la conducta de quienes deberían dictar la pauta de moralidad en los cuadros oficiales contribuye a socavar la legitimidad del partido y a alimentar el descontento social.

Desde fines del año 2012, Xi Jinping, como secretario del PC, se había embarcado en una seria cruzada en favor del adecentamiento de la función administrativa y de los negocios en los que se requiere una participación de la burocracia estatal y, para ello, se dictó un código para ser respetado por los funcionarios y se establecieron fuertes sanciones para los transgresores.     

Sin embargo, a pesar de los esfuerzos realizados en este sentido, en las mediciones de Transparencia Internacional sobre la percepción internacional en torno a la corrupción, China sigue ocupando un muy alto puesto, aunque su sitial ha mejorado considerablemente. En 2013 el gigante de Asia ocupaba el puesto 80 en el ranking internacional y para el año que pasó su posición mejoró 20 puestos. No obstante esta significativa mejora, aún China comparte el rango de corrupción que ocupan países como Bolivia, Panamá, Surinam y Colombia.