• Caracas (Venezuela)

Beatriz de Majo

Al instante

Colombia, la nueva República bolivariana

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No conozco al periodista José Alvear, de El Mundo de Medellín. Pero me he topado en la web con un artículo suyo sobre el proceso de paz de Colombia, tema sobre el cual hemos estado tratando de orientar a los lectores venezolanos desde esta tribuna semanal. Este escrito titulado “ Movilización total eficaz, o …” publicado en ese medio el 23 de diciembre, arroja luces sobre el documento conjunto que el equipo de negociadores de La Habana tratará de hacer aprobar por la población colombiana mediante plebiscito, contando con la manifiesta incapacidad de cualquier conglomerado de estudiar en detalle y de pronunciarse en consecuencia sobre temas complejos. Con un Sí o un No de carácter global y omnicomprensivo los votantes del país vecino decidirán en pocas semanas el futuro de Colombia regida por los acuerdos de paz negociados en Cuba entre la guerrilla y el gobierno de Juan Manuel Santos.

Por razones de espacio no puedo reproducir en su totalidad el escrito de Alvear Sanín, pero, excusándome por ello de antemano, he extraído los segmentos que he considerado más relevantes para demostrar la inconveniencia de lo que terroristas y gobierno intentan convalidar ante los votantes hermanos neogranadinos. El texto íntegro se encuentra en  http://www.elmundo.com/portal/opinion/columnistas/movilizacion_total_y_eficaz_o.php#.Vn0oRPnhDIU

“La aceptación, por parte del gobierno, de las exigencias de las FARC, consta en el borrador conjunto, pomposo, engolado, perverso y ambiguo, titulado ‘Sistema integral de verdad, justicia, no repetición, jurisdicción especial para la paz y compromiso sobre derechos humanos’. Esta sumisión oficial, que no sorprende a nadie, constituye un nuevo y ominoso paso hacia el abismo. Celebrando el aterrador documento, ambas partes confabuladas nos anuncian, para marzo 23 de 2016, la consumación de la eliminación de la democracia y del Estado de Derecho en Colombia.

“Muchos analistas demócratas llevan más de tres años estudiando detenidamente los pactos y convenios que vienen de La Habana, sin que hasta ahora se haya descubierto en ellos nada favorable para el país. Por tal razón, no vale la pena seguir escudriñándolos, porque estamos a 90 días de la firma de los pactos entre Timochenko y Santos para convertir a Colombia en otra ‘república bolivariana’.

“Ha llegado entonces el momento de pasar a la acción. Colombia requiere una movilización total, inmediata y eficaz, para oponerse con posibilidad de éxito al triunfo del Sí en el inminente y falaz plebiscito.

“Desde hoy y hasta la fecha del plebiscito es preciso dedicar todos los días y toda la energía a movilizar al pueblo colombiano contra sus enemigos: la guerrilla, la mermelada, la corrupción y el Foro de Sao Paulo. Los instrumentos que tenemos contra esos cuatro Goliats son 1) la suscripción, con millones de firmas, de un derecho de petición, para que el gobierno corrija su equivocado rumbo, iniciativa que oportunamente se presentará al pueblo, y 2) el voto por el No, si el plebiscito llega a realizarse.

“En Venezuela, contra todos los poderes públicos y mediáticos, contra todos los colectivos de matones y oponiéndose a un atroz gobierno dictatorial, el pueblo pudo ganar las elecciones, pero su triunfo fue pírrico, porque la primavera de Caracas fue aplastada una semana después de estallar. Contemplando esa situación comprendemos con claridad que hay que triunfar contra el gobierno y las FARC en el plebiscito. Esa sería nuestra última oportunidad.

“En cambio, si ellos se imponen, tendremos que vivir en la república narco-castro-chavista de Colombia por incontables años; y cuando por fin el pueblo gane unas elecciones, estas a continuación serían anuladas por los déspotas inamovibles que se van a alzar con el poder, si se impone el nefasto contubernio entre la subversión y el actual gobierno.

“No es tolerable más ceguera culpable por parte de líderes políticos, empresariales y religiosos. Ha llegado el momento, entonces, de que quienes entre ellos sean demócratas dediquen, a partir de hoy, la totalidad de sus esfuerzos a organizar, guiar y motivar a los electores para que voten No, para que un pueblo que rechaza la impunidad, el narcotráfico y el terrorismo no sea engañado por la propaganda a favor de una pregunta falaz, como aquella de: ¿Usted es amigo de la paz? 

“Sin medios tradicionales, apelando a la red como nuestros hermanos de Venezuela, tenemos que ser capaces de demoler el sofisma de que la paz se consigue firmando un cheque en blanco a Timochenko…”.