• Caracas (Venezuela)

Beatriz de Majo

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Circuncisión a la carte

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Los avances tecnológicos chinos también tienen sus originalidades y sus contundentes aciertos. Al menos eso es lo que estima la Organización Mundial de la Salud, entidad internacional que se ha dedicado a aplaudir con entusiasmo un pequeño y sencillo pero muy eficiente artefacto desechable diseñado para circuncidar a jóvenes de más de 13 años sin tener que acudir a la cirugía convencional.

El adminículo es de factura china y ha sido concebido para ser utilizado una sola vez para luego ser descartado. Es decir, circuncisión a la carte.

El tema está generando mucho revuelo en los medios ya que una revolución sanitaria sin precedentes pudiera ser el corolario de la masificación planetaria del pequeño instrumento denominado Shang Ring. Los principales beneficiados serían aquellas comunidades o países en los que el sida es un problema a atender con prontitud. Y es esta organización del sistema de Naciones Unidas la que lo promueve por haber constatado que la circuncisión sería la solución para detener la contaminación por sida en 60% de los casos cuando ella tiene lugar entre parejas heterosexuales. Esta sería la gran panacea de los países subsaharianos de África, donde se hallan 2 tercios de los casos de sida existentes en el planeta y que afecta a 25 millones de personas. Poder detener la tasa de transmisión de la enfermedad en cerca de 15 millones de individuos podría determinar una victoria temprana sobre la pandemia, toda vez que en esas latitudes se encuentran las comunidades más refractarias a los tratamientos convencionales y los países con los menos recursos para atacar frontalmente el mal.

La desconfianza y reticencia occidental en torno a la experimentación con prototipos chinos también ha tocado de cerca este invento de Wuhu Snnda Medical Treatment Appliance Technology Company, pero tres elementos han jugado a favor de la generalización de su uso. Uno es el apoyo activo de la OMS, que lo percibe como una herramienta para desterrar la contaminación de una enfermedad mortal; otro es la adopción generalizada del Shang Ring al interior de China con apoyo gubernamental y con aceptación de parte de la población –más de 1 millón de aparaticos han sido ya utilizados en prácticas de circuncisión al interior del país– y, por último, el respaldo económico otorgado por una organización privada norteamericana.

La Fundación Bill y Melinda Gates ha estado apostando por la innovación china y ha estado adelantando recursos para el desarrollo de la técnica de circuncisión, su producción industrial y la distribución masiva del pequeño instrumento. Sobre todo, sus esfuerzos se han orientado a acortar el tiempo de la intervención y a abaratar su costo.

Si lograran ejecutar el plan de “vacunar contra el sida” a 20 millones de africanos una luz de esperanza se estaría prendiendo.   

En pocas palabras, China no solo genera admiración por lo que están alcanzando en el terreno de la producción industrial, los servicios, la banca y el comercio. La innovación tecnológica dentro de sus fronteras se está convirtiendo en una fortaleza que concita apoyos particularmente en este terreno de la salud. Estos aciertos, además, ocurren en áreas que se prestan a ser publicitados porque su utilidad es ampliamente comprendida por las poblaciones poco ilustradas.