• Caracas (Venezuela)

Beatriz de Majo

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China Hoy - Una fábrica de ricos

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China ocupa el cuarto lugar en el mundo en cuanto al número de ricos, millonarios y billonarios que alberga. En cualquiera de estas listas su posición es prominente, ya que en la medida en que el país ha estado consolidando una economía próspera y expansiva, el volumen de ricos ha estado creciendo exponencialmente. Sin embargo, son bastante más dramáticas y alucinantes las cifras que muestran la evolución en el surgimiento de millonarios que las que reflejan el advenimiento de hiperricos billonarios.

Ilustra este hecho el que mientras en una economía de libre mercado, como la estadounidense, durante el siglo pasado 510 individuos consolidaron fortunas billonarias, en China y Hong Kong en el transcurso de las 3 últimas décadas apenas han visto la luz 230 billonarios. La rata de aparición de billonarios de los estadounidenses fue de 1,47 por día, y la de China fue de 2,3.

Hablando de cifras más accesibles al entendimiento del común de los mortales, China a esta fecha cuenta con más de 2,5 millones de hogares que se consideran millonarios, entendiendo por este concepto unidades familiares  que disponen de liquidez por más de 1 millón de dólares, independientemente de otros activos no monetarios. En términos relativos, es el doble de lo que detenta el Japón. Más elocuente es el hecho de que estos números absolutos crecieron en el lapso de un año 80%. 

Aunque tal tasa de expansión no es sostenible en el tiempo, el Banco Credit Suisse ha estimado que de aquí al fin de la década actual los millonarias no serán ya 1,2 millones –hay 2 en cada familia– sino más bien 2,3, lo que quieren decir que se habrán duplicado las familias ricas en un quinquenio.

Se queda uno boquiabierto cuando en los estudios especializados se lee que mientras en el mundo la variable de la expansión económica del PIB de cada país y la tasa de crecimiento de sus ricos van de la mano a un ritmo paralelo, en China, en los años recientes, en los que ha habido un crecimiento promedio de 8,5%, la velocidad de creación de ciudadanos ricos ha sido de 16%.

La construcción de viviendas, oficinas e infraestructura, el negocio inmobiliario y las actividades financieras han sido las grandes generadoras de estos niveles abismales de holgura económica entre algunos de sus ciudadanos, y lo seguirán siendo mientras se mantengan los enormes incentivos aplicados desde Pekín a estas actividades económicas.

Pero el Estado deberá preocuparse, en los tiempos que vienen, por equilibrar la distribución del bienestar. La hazaña alcanzada por el dragón asiático al haber abrazado el capitalismo de Estado imperante en la actualidad, ha acentuado una perversa desigualdad social que redunda en que 1% de la población detenta un tercio de la riqueza del país, una situación aberrante para un modelo de desarrollo de corte social fundamentado en la inclusión.

Algo positivo queda, sin embargo, de esta generación de bienestar, y es el fortalecimiento de la clase media. Entre 2015 y 2019 quienes tienen como patrimonio hoy entre 10.000 y 100.000 dólares serán los beneficiados de un boom de crecimiento también de proporciones épicas. Hoy 1 de cada 3 adultos está en esa categoría. En 5 años 1 de cada 2 chinos se habrá ubicado en este escaño.

La realidad es que aún le queda a China un largo camino por transitar. A pesar de toda esta saludable vorágine expansiva, para cuando termine la década actual, el bienestar económico que alcanzará la población adulta llegará al nivel de lo que Estados Unidos logró para 1990.