• Caracas (Venezuela)

Beatriz de Majo

Al instante

¿Apoyar la paz es apoyar a Colombia?

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Un grupo de asociaciones de la sociedad civil universal y un conjunto de personalidades de probada trayectoria ética y moral universal han acudido al Congreso de Estados Unidos con el fin de elevar una protesta ante una causa de impacto planetario, la que por la absoluta cordura de su enunciado está siendo engañosa.

Me refiero a la paz de Colombia. ¿Quién puede oponerse a que los vecinos hermanos colombianos puedan desenvolverse en un país sin sobresaltos y en el que los derechos de los individuos sean respetados, una nación en la que las fuerzas criminales no actúen para secuestrar la tranquilidad y el derecho a la vida de los ciudadanos como lo han estado haciendo los terroristas de las FARC y el ELN durante 50 años?

Un juego muy perverso se ha estado armando desde La Habana para apuntar negativamente, para execrar, para vapulear, para invalidar el criterio de quienes se opongan o quienes simplemente cuestionen los términos esa paz negociada en la capital cubana. Como un regalo envuelto en el mejor papel, esa paz que adolece de severas fallas, tanto en su espíritu como en su forma, está siendo presentada a mandatarios y organizaciones internacionales, al igual que al electorado colombiano, como la panacea, la fórmula perfecta para el renacer de un país debilitado por su guerra intestina. Está siendo mercadeada como la solución única para brindarle al país y a las generaciones venideras las condiciones de vida tranquilas y la sociedad armónica dentro de las cuales, el país resolverá sus problemas económicos y su desestructura social.

Atacar las condiciones o la letra de lo acordado en las conversaciones entre los criminales y los emisarios del gobierno en Cuba, es un anatema.

Oponerse de alguna manera a alguna de sus partes se considera una herejía por la sola y simple razón de que estamos frente a un juego de Sí o No en el que o se compra el paquete entero tal y como ha sido diseñado, o ineluctablemente el detractor pasa a engrosar las filas de los enemigos de la patria.

Allí reside la equivocada tesis de que existe una sola y única manera de inaugurar una Colombia pacificada y que esa es solo la que responde al desiderátum de la mesa de La Habana, aunque sus componentes estén plagados de gazapos que en el momento actual aún no revelan su inconveniencia o su poder destructor.

La mesa de La Habana ha gestado, pues, el espejismo de lo bueno. Ello alcanza a cualquier interlocutor elegido para presentarle y validar los resultados de esta Paz sui generis, desde el papa Francisco hasta el más humilde de los colombianos pasando por la buena cantidad de mandatarios a quienes Juan Manuel Santos ha tenido acceso para presentar “su paz” en los últimos meses.

Pues bien, un grupo de intelectuales y de organizaciones se han referido a los muchos temas que han quedado tapados por el triunfalismo de los negociadores. En una carta pública a la cual solicitan adhesión global, estos dan cuenta de cómo “en los últimos 5 años, y durante el proceso de negociaciones, las FARC se han hecho más fuertes, más ricas y mejor armadas; han seguido comprando armas; de nuevo se han convertido en uno de los grandes productores de cocaína del mundo; el tercer grupo terrorista más rico y uno de los más sangrientos. Solo en este mes generaron el desplazamiento de 3.700 familias y ninguno de sus 2.700 secuestrados ha visto la libertad, mientras aún 2.000 niños se mantienen como esclavos sexuales y como combatientes.

Este petitorio al Congreso norteamericano de no financiar las acciones que deriven de estos acuerdos tan poco transparentes FARC-Santos que está siendo canalizada a través de Change.org merece ser escuchada y su llamado de solidaridad merece ser atendido. Requiere de la sumatoria de los entes y personas inquietas sobre el futuro pacífico de Colombia y del resto del continente.

Lo que es equivocado es guardar silencio o mantenerse pasivos ante hechos que pueden terminar entregando a la joya de América a la guerrilla y cambiando –eso sí– el futuro de nuestros vecinos para siempre, en aras de una paz que nunca será tal.

http://www.periodismosinfronteras.org/peticion-al-congreso-de-los-estados-unidos-no-apoyen-negociaciones-con-las-farc.html