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Beatriz de Majo

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Beatriz de Majo

Aerolíneas Argentinas 1379

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55 horas de retraso en el vuelo 1379 de Aerolineas Argentinas a Buenos Aires mantuvo a mas de 260 pasajeros en zozobra total en los días que antecedieron a la Navidad.

Una injusta ordalía le tocó vivir a estos ciudadanos, quienes armados de los mejores ánimos habían escogido la línea aérea propiedad del Estado argentino, para trasladarse a visitar seres queridos en estos días de fin de año, a disfrutar de vacaciones, a regresar a sus lugares de origen, o simplemente a divertirse usando los bien ganados ahorros de un año entero.

Con la disposición   festiva con que se inician los viajes de placer les tocó escuchar el 19 de diciembre en la tarde, de parte no de oficiales uniformados de la empresa, sino de los empleados de otra compañía contratada por la estatal para prestar el servicio de despacho y manejo de vuelos en Maiquetia, que el avión  no podría despegar debido a una avería que estaba siendo reparada. Alli comenzó una inhumana pesadilla para niños, ancianos, impedidos y adultos que se prolongó a lo largo de dos dias y medio de desinformación, de desatención, de manipulación, y de irrespeto en su condición de clientes y de manejo de su circunstancia.

El traspaso de las responsabilidades de la línea que porta la insignia argentina llegó hasta el extremo de endosarle íntegramente a esos terceros,  el manejo de una crisis humana de enormes proporciones, la que provocó malestares, disgustos, violencia verbal y caos.

Nunca a lo largo de dos días y medio de ires y venires del aeropuerto a la ciudad de los casi 300 pasajeros, de esperas interminables, de incertidumbre y de desatención en un ambiente hostil,  nunca, repito, hubo la presencia de un uniformado de la empresa transportista que se plantara frente a los afectados. Nunca una comunicación oficial a través del sitio web o a través de la mensajería telefónica fue presentada a las familias. La más absoluta desatención de la aerolínea, el mas craso irrespeto por sus derechos, la más dramática de las ineficiencias fue el pago que recibieron los clientes que habían seleccionado “Aerolineas” para depositar la confianza de llevarlos a buen puerto en su viaje de fin de año.

De los detalles de lo que ocurría en el vientre de la aeronave, basta saber que tanto los repuestos como la experticia técnica para la reparación tuvieron que ser importados mientras el conglomerado humano incurrían en gastos y en disgustos en la espera de una atención adecuada.

Sufrieron mucho los maltratados pasajeros sin que una palabra de disculpa o de cabal explicación haya sido emitida. Pero en estas épocas modernas las redes sociales se encargan de dotar a los ciudadanos del derecho a la protesta y a devolverle parcialmente  a la empresa transportista, el vapuleo recibido.

Para estos afectados y todos aquellos que se pongan a su alcance Aerolineas Argentinas no será en lo sucesivo una alternativa para viajar, pero peor que eso, no será tampoco una marca a respetar.