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Cómo la voz puede obstaculizar el desarrollo profesional

Foto: Thinkstock

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Los asesores en oratoria y los psicólogos en organización dicen que cada vez más mujeres están haciendo pequeñas y graduales alteraciones en su forma de hablar con buenos resultados

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La voz simplemente no estaba ayudando a la entrenadora personal Jessica Procini a lograr sus metas en materia profesional.

La estadounidense de 28 años de edad cuenta que la gente le comentaba que, en vez de dedicarse a su carrera, debería hacer doblajes para películas de niños. En el mejor de los casos le preguntaban por su edad y por el tiempo que había estado trabajando en su campo.

"Comenzaban a cuestionar mi trabajo o mi credibilidad", señala. Dos cualidades fundamentales en su línea de trabajo.

Fue así que hace dos años Procini decidió tomar un curso para entrenar su voz y aprender técnicas que la hicieran sonar con más autoridad.

A lo Kardashian

Y es que el sonido que haces al hablar puede definir como te perciben en el trabajo. Desde remediar el llamado "vocal fry", o voz rota, hasta procurar sonar menos como una niña, cada vez más mujeres están invirtiendo tiempo y dinero para tener un mejor tono.

"Trabajamos mucho sobre la respiración y resulta que muchos de los problemas están específicamente ligados a mi forma de respirar cuando hablo", Procini señala, refiriéndose a su caso.

Así, aprendió a tomar pausas, saber respirar y lidiar con el "vocal fry", ese tipo de forma de hablar que ocurre cuando haces que tu voz baje al menor registro posible (piensen en la celebridad Kim Kardashian) poniendo presión sobre la garganta y creando un sonido de chirrido o chasquido.

A Procini le tomó unos tres meses de entrenamiento, cerca de una hora por semana, y un año adicional de práctica, pero ahora dice que se siente más segura con su voz.

Hace poco fue la principal oradora en un evento al que asistieron más de 100 personas en Filadelfia y en enero se presentó en una cadena de televisión.

"Definitivamente, mis perspectivas se han expandido desde que comencé a trabajar con mi profesor de técnicas de voz", señala Procini. "Las prácticas que hice me ayudaron a sentir más confianza y al usar las técnicas de manera natural me siento más cómoda al hablar".

No para todas

Debido a ese elemento difícil de definir qué significa la presencia profesional el tono o cualidad de una voz puede acelerar o retrasar una carrera.

Los asesores en oratoria y los psicólogos en organización dicen que cada vez más mujeres están haciendo pequeñas y graduales alteraciones en su forma de hablar con buenos resultados.

Pero Amy Stoller, una entrenadora de voz basada en Nueva York, advierte que el entrenamiento vocal no es algo que necesiten todas las mujeres o que debe ser usado para progresar en la carrera.

Y destaca que mejorar la presentación vocal no es algo que tenga que estar limitado a las mujeres.

Cuando una mujer le dice a Stoller que quiere cambiar su voz, ella le pregunta la razón.

"Quiero saber tan específicamente como puedan explicarme qué clase de reacción o críticas han recibido y de quién", apunta Stoller.

"Hay muchas cosas que uno puede hacer que no necesariamente conseguirán que alguien cambie mucho su voz, sino que la use más efectivamente".

¿Críticas injustificadas?

Sin embargo, un tema en discusión es el hecho de que demasiado frecuentemente las mujeres son criticadas por su sonido personal.

"La gente no está haciendo esas valoraciones sobre los hombres", dice Stoller.

"Principalmente, se hacen sobre las mujeres y la gente no está prestando atención al hecho de que muchos grandes personalidades masculinas hablan levantando la entonación al final de la oración (lo que en inglés se conoce como "uptalk") y muchos otros tienen ‘vocal fry’".

Por ejemplo, el expresidente de EE UU Bill Clinton tiene voz rota, algo que raramente - si es que acaso alguna vez se haya mencionado – ha sido considerado como un problema para su presencia profesional.

Investigaciones recientes, sin embargo, indican que la voz rota puede "socavar el éxito de mujeres jóvenes en el mercado laboral".

Casey Klofstad, investigador responsable de uno de esos estudios, dijo que es, de lejos, el problema vocal del que más se habla en este momento, algo que resultó ser una sorpresa.

"Originalmente se le estudió como una patología del habla, algo que ocurrió debido a una lesión o algún tipo de defecto congénito".

"Ahora sabemos que puede hacerse también como una afectación", explica Klofstad, quien es profesor de ciencias políticas en la Universidad de Miami y se ha dedicado a estudiar a la voz y su impacto en la vida profesional.

En su estudio, 800 oyentes escucharon las mismas voces masculinas y femeninas en un tono normal y luego utilizando la afectación del "vocal fry".

Lo que encontró Klofstad fue una fuerte predisposición contra la voz rota, especialmente cuando las mujeres emitían juicios sobre otras mujeres.

Ese prejuicio estaba relacionado mayormente con la percepción de que las oradoras que la tienen no son personas de confiar.

Preferencia cultural

Klofstad ha trabajado en varias investigaciones que estudian como las percepciones vocales influyen en la toma de decisiones y encontró que los tonos más bajos son vistos más favorablemente, tanto por hombres y mujeres, en términos de fortaleza, dominancia y elegibilidad.

Eso es especialmente cierto en las culturas occidentales.

"Los tonos bajos son generalmente preferidos para los líderes, pero la pregunta interesante y abierta es si las personas con voces más graves son realmente mejores líderes. Eso es algo que simplemente no sabemos".

De hecho los tonos más altos son preferidos para algunos roles en los países de Asia oriental.

"Frecuentemente en Japón las mujeres hablan con una voz nasal, que es notablemente distintiva", apunta Nikki Ng, quien tiene un popular blog de video en Youtube que observa las diferencias culturales entre Oriente y Occidente.

"No solo se limita a empleadas de tiendas pequeñas, sino a restaurantes y otros altos puestos de servicios de atención al cliente donde las mujeres utilizan una forma diferente de hablar (a su vida diaria) con un tono mucho más alto".

Los dividendos

En todo caso Stoller, la entrenadora de voz, dice que es mejor pensar en un cambio de voz como una ampliación de registro y expansión de limitaciones para tener más técnicas vocales disponibles en tu discurso, dependiendo de las circunstancias.

En ese sentido Procini, la entrenadora personal, señala que apenas está comenzando a recoger los frutos de haber cambiado su forma de hablar.

"He hecho todo lo que puedo para asegurarme de tener lo que necesito para sentir más confianza con mi voz", sostiene.

"Ahora se trata simplemente de apropiarme ésta, mi voz, y ésta, la forma como suena y, si quieres escucharla, ¡estupendo!"