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Cada vez será más difícil ser español

En los últimos años ha aumentado el porcentaje de la población inmigrante / BBC Mundo

En los últimos años ha aumentado el porcentaje de la población inmigrante / BBC Mundo

El día en que el colombiano Daniel obtuvo la nacionalidad española sintió que había hecho realidad un sueño. Un calvario de permisos de trabajo, visados y trámites había terminado

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Pero esa senda, que han seguido miles de inmigrantes en Europa, el norte de América o Australia -entre otros destinos-, cada vez se hace más difícil de recorrer en España, uno de los destinos más favorecidos por los latinoamericanos. Lo que se viene en el futuro cercano son más cambios y requisitos.

El Ministerio de Justicia espera tener para antes del verano una reforma de la Ley de Registros, que prevé la inclusión de un examen de integración e idioma para quienes soliciten la nacionalidad española, que suman unos 100.000 cada año.

Por otro lado, en los motivos de pérdida del estatus, agrega una polémica frase: "Se podrá retirar la nacionalidad por razones imperativas de orden público o de seguridad o interés nacional".

"Quiero pensar que se refieren a casos extremos, de personas que se aprovechan de la nacionalidad para blanquear dinero o delinquir en mafias. Si no, sería una gran desilusión. Para mí el pasaporte español ha significado un triunfo personal y libertad, aunque también conservo el colombiano", comenta a BBC Mundo.

Pérdida de nacionalidad

Para el presidente de gobierno Mariano Rajoy hay que poner "orden y control" en el tema de la inmigración después de casos como la regularización de sin papeles que aprobó su antecesor José Luis Rodríguez Zapatero y que, según el Partido Popular, provocó un efecto llamada a más inmigrantes y las críticas de la Unión Europea.

En años anteriores, España aumentó de manera sustancial el porcentaje de inmigrantes en su población, que actualmente supera el 12% del total, según datos de la Organización para la Cooperación para el Desarollo Económico (OCDE).

En este contexto, el mandatario defiende políticas de integración y control de fronteras como el polémico contrato de integración que han aplicado algunos ayuntamientos, en el cual el inmigrante se compromete a cumplir las leyes y aprender la lengua.

Pero para la abogada María Alexandra Vásquez, experta en temas de extranjería, el mensaje detrás de las nuevas medidas que están siendo consideradas es claro: "Es un eslabón más de las políticas europeas de cierre de fronteras".

Desde la Plataforma de Inmigrantes de Madrid y la Cumbre Social que acaba de realizarse en la ciudad se critica el cambio, porque "crearía una segunda categoría de ciudadanos".

"Se pretende poner sobre la cabeza de los nacionalizados una espada de Damocles, porque corren el riesgo de que el gobierno les quite su pasaporte de manera discrecional. Por ejemplo, si participan en movimientos sociales o políticos que a juicio del ministerio sean lesivos para los intereses de España", señala a BBC Mundo Víctor Sáez, responsable de comunicación de la plataforma.

"Se habla de casos de mafias y grupos delictivos que se aprovechan de la nacionalidad española. Eso puede ser, pero el que tiene que dictaminar su pérdida es un tribunal de justicia con la opción democrática de defenderse, no de manera discrecional. No puede ser un ministerio el que decida el destino de una persona", agrega.

Latinoamericanos: de ida y vuelta

Para la plataforma, en suma, "desde la aprobación del Reglamento de Extranjería de 2011 cada vez es más estricto acceder a la residencia en España y se siguen estableciendo barreras".

Hasta ahora, el caso de los latinoamericanos ha constituido un expediente especial. Cuando hay convenio de doble nacionalidad, dos años de residencia continuada y legal bastan.

Según el Ministerio de Justicia, de 2006 a 2011, España otorgó la nacionalidad a más de 500.000 personas, el 90% a latinoamericanos.

En el caso de otros países de origen, se requieren diez años de residencia legal para optar al pasaporte español.

Con todo, el procedimiento puede resultar mucho más largo de lo esperado.

La colombiana Clara Ospina inició el trámite hace dos años. También su esposo y dos de sus hijos; el tercero nació en España. Su familia forma parte del medio millón de solicitudes de nacionalidad española atascadas en el Ministerio de Justicia.

Les han dicho que su espera aún se alargará hasta 2014.

Nacionalidad para marcharse

Pero después de doce años de vivir en España, Ospina espera tener el pasaporte en sus manos para marcharse. "Mi padre está muy enfermo en Colombia y mis hijos, como muchos jóvenes españoles, sólo se proyectan fuera de España, hacia Alemania, EE.UU. o Canadá", le comenta a la BBC.

Su caso no es único. Según atestigua la experta María Alexandra Vásquez, muchos nacionalizados latinoamericanos han regresado a sus países de origen.

"Siempre te dicen que cuando consigas los papeles tu vida va a cambiar y cuando ya los tienes, la vida sigue más o menos igual, no se te abre un mundo de oportunidades", relata Ospina.

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