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Los jóvenes que pasan hambre en Reino Unido

Mark se quedó sin dinero y tuvo que mudarse a un albergue de una organización cristiana | Foto: BBC Mundo

Mark se quedó sin dinero y tuvo que mudarse a un albergue de una organización cristiana | Foto: BBC Mundo

Matt y otros residentes en el albergue de YMCA acuden a un banco de alimentos para poder comer.

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"Me encantaría poder comprar algunas verduras", dice Yasmin, de 20 años.

"Soy cocinera. Me encantaría poder hacer un risotto o algo así. Pero no soy rica. No me puedo permitir comprar buena comida", añade.

Yasmin ha estado viviendo durante el último año en el albergue de YMCA (Asociación de jóvenes cristianos, por sus siglas en inglés) de Burton-upon-Trent, en el centro de Inglaterra.

Es una más de los cuatro millones de personas que sufren pobreza alimenticia en Reino Unido, es decir, que no tienen dinero para alimentarse de forma saludable.

"He ganado mucho peso desde que vivo en el albergue de YMCA porque, cuando no como, mi cuerpo acumula grasa y engordo. Y, si como, es solo arroz y alimentos baratos", dice.

Es un problema frecuente entre los jóvenes del hostal.

"Pasas mucha hambre", dice Matt, aspirante a electricista de 25 años. "Pero odias tanto esa comida que no puedes ni acercarla a tu boca", asegura.

Matt estudiaba un curso en un centro de instrucción cuando en la oficina de empleo le ordenaron que aceptara un puesto de dos semanas en una tienda.

Cuando terminó, se había quedado atrás en sus estudios y no pudo cumplir la tasa de asistencia requerida en el curso.

Matt y otros residentes en el albergue de YMCA acuden a un banco de alimentos para poder comer. Luego perdió la ayuda pública para los que buscan empleo.

Matt y otros residentes en el albergue de YMCA dicen que ir de puerta en puerta con sus currícula ya no es suficiente para satisfacer los requerimientos exigidos por los funcionarios de las oficinas de empleo a los beneficiarios del seguro de desempleo.

El Departamento de Trabajo y Pensiones de Reino Unido endureció el régimen de sanciones en 2012 y estableció que, si considera que alguien no está haciendo lo suficiente para encontrar trabajo, le puede retirar las ayudas durante entre una semana y tres años.

"Últimamente no tengo dinero. No puedo pagar la electricidad ni la comida", dice Matt.

El Departamento no quiso comentar el caso de Matt, pero declaró que las sanciones solo se utilizan "como última opción en una minoría de casos".

Nueve de cada diez centros de YMCA envían a los jóvenes que están bajo su protección, como Matt, a los bancos de alimentos.

Mark, otro de los residentes, se quedó sin dinero y tuvo que mudarse a un albergue de YMCA tras perder su trabajo de colocación de asientos para Toyota.

También fue sancionado por "no buscar trabajo activamente", aunque el trabajador social que le ayuda dice que Mark hizo todo lo que el Departamento de Trabajo le pidió.

Mark espera ahora que la media de temperatura alcance o baje de los 0 grados centígrados para poder pedir una ayuda de 39 dólares para las bajas temperaturas.

Ayuda en la iglesia

A media de hora de ahí, en un centro de asistencia de caridad, voluntarios reciben a desempleados que acuden a recibir comida.

John (su nombre ha sido cambiado) es ingenioso, habla bien y solía tener un buen trabajo en un almacén de apuestas.

Ahora duerme en los sofás de los amigos y roba fruta fresca y verduras para complementar el contenido de los paquetes de comida que le dan, que contienen alimentos secos, enlatados y procesados.

Algunos de los jóvenes pasan dias sin comer."Tenía 21 años y pensé que encontraría otro trabajo", dice.

"Pero no ha sucedido", continúa.

John acabó en un hostal cercano para jóvenes sin hogar y allí conoció a Sarah.

Antes, admite, "no le hubiera hablado a alguien como Sarah ni en sueños".

Pero ahora ambos esperan juntos mientras los voluntarios de la iglesia de la Nueva Vida, en Coalville, reúnen alimentos de emergencia para tres días.

Sarah, que se fue de casa a los 17 años y se separó de su hijo cuando éste tenía solo seis meses, sufre depresión y tiene sentimientos suicidas.

Dice que, con frecuencia, se pasa unos días sin comer. Cuando la BBC habló con ella era viernes y llevaba sin comer desde el martes.

Sarah dice que le retiraron la ayuda estatal porque no realizó seis búsquedas de empleos, el número mínimo para poder cobrarla, sino apenas cinco.

A ella le parece "ridículo", pero John explica que él solicita unos 20 empleos a la semana.

Trusell Trust, una ONG cristiana, proporciona judías, verduras, carne, pescado y pasta, entre otros alimentos. Ambos se van con una lata de fríjoles, verduras, carne y pescado, algo de pasta, cereales y dos latas de sopa.

Esto es lo necesario para una alimentación equilibrada, según Trusell Trust, una ONG cristiana.

El número de personas que reciben estas raciones de emergencia en bancos de alimentos organizados por esta ONG se ha multiplicado.

Entre 2011 y 2014, los beneficiarios pasaron de 128.697 a 913.138.

En Coalville, un antiguo pueblo minero con una población de menos de 5.000 personas, la iglesia da de comer a más de 90 personas cada mes, 30 de ellos niños.

Investigaciones recientes de Oxfam, el Grupo de Acción contra la Pobreza Infantil, la Iglesia anglicana y el Trusell Trust, concluyeron que la gente acude a los bancos de alimentos como "última opción, cuando otras estrategias han fallado".