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¿Está en verdad muerto el cartel de los Arellano Félix?

Eduardo Arellano Félix fue condenado a 15 años de prisión tras negociar su pena / BBC Mundo

Eduardo Arellano Félix fue condenado a 15 años de prisión tras negociar su pena / BBC Mundo

El dictamen lo dio William Sherman, director de la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA) en la ciudad de San Diego: el Cartel de los Arellano Félix -también conocido como el Cartel de Tijuana- está muerto

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Según Sherman, el último clavo en su ataúd fue la condena de 15 años -por un tribunal de esa ciudad- contra Eduardo Arellano Félix, alias "El Doctor".

"Lo que solía ser un cartel brutalmente violento, ahora se ha convertido en un comentario al pie de página en los libros de historia", dijo el agente de la DEA, citado por diversos medios de comunicacion.

Sin embargo, tanto en México como en EE UU hay expertos que consideran que, aunque bastante golpeado, el cartel no es todavía un mero comentario a pie de página.

El "jefe de jefes"

La historia del Cartel de los Arellano Félix se remonta a la década de los años 80 y al llamado "jefe de jefes", Miguel Ángel Félix Gallardo, líder del Cartel de Guadalajara.

Según diversas fuentes, en un momento de esa década, Gallardo Félix llegó a controlar casi todo el contrabando de drogas desde México hacia Estados Unidos. También fue uno de los primeros en aliarse con los carteles colombianos.

En abril de 1989 fue detenido por el secuestro y asesinato -en 1985- del agente de la DEA Enrique "Kike" Camarena, un crimen que afectó profundamente las relaciones entre ambos países en la lucha antidrogas.

Gallardo Félix siguió controlando su organización desde la cárcel, pero fue descubierto y enviado al penal de alta seguridad del Altiplano, donde, a sus 67 años, aún se encuentra recluido. Todavía le faltan por purgar 26 años.

Al desaparecer de escena el "jefe de jefes", su cartel se dividió en dos: Joaquín Guzmán Loera, "El Chapo", fundó el Cartel de Sinaloa, con base en la ciudad de Culiacán.

Y los hermanos Arellano Félix -aunque se dice que son sus sobrinos, Félix Gallardo lo ha negado- fundaron el Cartel de Tijuana, con base en la fronteriza ciudad del mismo nombre.

Las dos facciones no tardaron en entrar en guerra.

"La pugna entre Joaquín Guzmán Loera y los hermanos Benjamín y Ramón Arellano Félix era atroz. Se perseguían por todas partes a balazos. El odio y la ambición de controlar mayores territorios había dividido a estos dos bandos del narcotráfico que por algún tiempo fueron amigos", relata el periodista Ricardo Ravelo en su libro "El narco en México".

En mayo de 1993, esa pugna adquirió notoriedad nacional con el asesinato del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo en el aeropuerto internacional de Guadalajara.

Las autoridades aseguraron en ese momento que el prelado murió en el fuego cruzado cuando sicarios enviados por los Arellano Félix intentaron asesinar a su rival, "El Chapo" Guzmán. (Sin embargo, años después una investigación independiente concluyó que el obispo había sido el blanco inicial).

Los más crueles

En su libro "Gangland: The Rise of the Mexican Drug Cartels from El Paso to Vancouver", Jerry Langton indica que, antes del surgimiento del Cartel de Tijuana, el asesinato era considerado un recurso extremo, sólo para ser utilizado en "tiempos de mucha urgencia".

"Los hermanos Arellanos Félix cambiaron eso, matando rutinariamente a cualquiera que los enfadara, especialmente expendedores de carteles rivales. Ramón y sus hermanos usaban métodos terroríficos".

Crónicas de la época hablan de niños arrojados vivos desde un puente de 50 metros, familias enteras ejecutadas y decenas de policías asesinados.

También, de acuerdo con un reporte del gobierno federal que cita Ricardo Ravelo en su libro, fue uno de los primeros carteles en los que se detectó diversificación en su actividad criminal -en su caso el secuestro-, en busca de fuentes de financiación diferentes al narcotráfico.

Esto es algo común ahora. Los Zetas funcionan más como una franquicia criminal y el narcotráfico es sólo otra actividad más entre una veintena.

En febrero de 2002, Ramón Arellano Félix -quien desde 1997 estaba en la lista de los más diez más buscados por Estados Unidos- murió en un enfrentamiento con la policía en Sinaloa.

Una semana después fue arrestado su hermano mayor, Benjamín (quien ahora purga una condena de 25 años en EE UU). Y en 2006 se detuvo al menor, Francisco Javier, quien fue condenado a cadena perpetua.

Fue entonces que asumió el control Eduardo, el último de los hermanos, quien estuvo al frente del cartel por poco más de dos años. Fue arrestado en un enfrentamiento con la policía federal en octubre de 2008.

En 2012 se le extraditó a Estados Unidos a enfrentar, entre otros, cargos por lavado de dinero y tráfico de drogas.

Hace dos semanas, un tribunal de San Diego lo condenó a 15 años de prisión -de 140 posibles- gracias a negociaciones y a la entrega de parte de su dinero (al parecer US$50 millones).

Fue entonces que William Sherman declaró muerto al Cartel de Eduardo Arellano Félix y sus hermanos.

Etapa de sumisión

En la oficina del profesor estadounidense George Grayson, experto en temas de México y autor de "All the executioner's men" ("Todos los hombres del verdugo") sobre los Zetas, se elaboró un documento titulado "Fases en el desarrollo de a organización Arellano Félix".

Según ese documento -enviado a BBC Mundo-, las fases son cinco: fundación; fase emergente; etapa de acoso; fase de desinflamiento y etapa sumisa.

Esta última fase tiene una característica especial: el Cartel de Tijuana está ahora bajo la égida de su antiguo y mortal enemigo, el Cartel de Sinaloa.

"El Chapo Guzmán, quien cree que el derramamiento de sangre es malo para los negocios, llegó a un acuerdo de convivencia pacífica con los Arellano Félix", se argumenta en el documento..

El acuerdo es que el cartel de Sinaloa paga un "derecho de piso" para cruzar los territorios de sus otrora rivales. Pero también ejerce un férreo control sobre ellos.

"Ahora dependen del cartel de Sinaloa. No se qué les permitirán hacer, pero el que manda es 'El Chapo' Guzmán. No hacen nada sin su bendición", dice el profesor Grayson a BBC Mundo.

No está muerto

"(Acaso está) disminuida, pero esa organización criminal sigue existiendo en este país", aseguró Adela Navarro, directora del semanario Zeta, con sede en Tijuana, al programa radial Aristegui Noticias.

En el semanario Zeta saben de qué hablan: durante años han investigado e informado sobre el Cartel de Tijuana. En noviembre de 1997 su director y fundador, Jesús Blancornelas sufrió un atentado ordenado por Ramón Arellano.

Blancornelas sobrevivió -aunque herido- a los setenta tiros que impactaron su vehículo, pero su conductor y guardaespaldas, Luis Valero Elizaldi, murió.

Los propios periodistas de Zeta investigaron el atentado y divulgaron cada uno de los nombres detrás. Ahora, con la misma tenacidad -y peligros: en 2010 se descubrió un plan de los Arellano Féix para matarla-, Adela Navarro dirige el semanario.

"No creo yo que sea el clavo final. No se ha detenido a la persona que desde el 2006 encabeza esa organización criminal que es el sobrino, Fernando Sánchez Arellano, 'El Ingeniero'".

En algunos medios de comunicación se ha reportado que su madre, Enedina Arellano Félix, le ayuda a manejar la organización. Si es así, sería la primera mujer cabeza de un cartel en la historia de México.

Golpeado, con pocos territorios y bajo la égida de sus más jurados enemigos, el Cartel de Tijuana aún sigue operando. Y alguien de la dinastía Arellano sigue al frente.

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