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La venezolana que tiene bailando a los británicos en televisión

Karen Hauer enseña ritmos latinos y de salón al integrante de la banda Westlife, Nicky Byrne / BBC

Karen Hauer enseña ritmos latinos y de salón al integrante de la banda Westlife, Nicky Byrne / BBC

Hace diez años que los británicos están locos por el cha-cha-chá, la rumba, la salsa y el tango. Todo gracias a un exitoso programa de televisión de la BBC en el que profesionales de la danza

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Esta nativa de la ciudad de Valencia (en el centro del país), de piel morena, ojos rasgados y cabello negro se llama Karen Hauer y es la más reciente adición a la plantilla de Strictly Come Dancing -algo así como "estrictamente venga bailando"-, que se transmite todos los fines de semanas, ahora en su décima temporada.

Cuando se enteró de su contratación, la prensa local destacó su título de campeona internacional de mambo y depositó en ella grandes expectativas.

"Uy, ¡esto aquí está frío!", comenta, cuando BBC Mundo le pregunta si la herencia latina le da una ventaja sobre sus competidores profesionales en el programa británico.

"También soy de Nueva York (ahí se mudó con sus padres cuando tenía 8 años), donde nieva, pero me encanta estar en el calor. Tener la salsa. Siempre estoy escuchando mi Mark Anthony, mi Oscar d'León. Cuando nos estamos poniendo el maquillaje y yo pongo la música, todos se ponen felices, porque puedo entender la canción y explicarles", comenta.

De hecho, casi todos los bailarines profesionales de Strictly son de origen extranjero. "Eso definitivamente trae más emoción, trae más ideas. Todos tenemos diferentes entrenamientos y es algo que explota cuando viene el show", afirma.

A Karen le encantaría "ser la primera latina que gana Strictly".

En el programa, doce famosos virtualmente vírgenes en materia de danza -entre ellos deportistas, presentadores de televisión y cantantes- son encomendados a bailarines profesionales, quienes cada semana tienen la tarea de enseñarles un estilo diferente.

Las parejas son evaluadas por un panel de jueces, cuyo veredicto se combina con los resultados de la votación del público. Cada domingo una resulta eliminada.

A Karen le tocó ponerle ritmo a un irlandés: Nicky Byrne, integrante de la banda de pop Westlife.

Las primeras dos semanas resultaron difíciles. En la noche de estreno, uno de los jueces la regañó severamente por incluir un paso no permitido de acuerdo con las reglas. Por un momento pareció que la carrera de Karen en el programa sería corta y amarga.

¿Su versión de lo ocurrido?: "Yo sabía que me iban a penalizar, pero tomé un riesgo. Ya aprendí que a veces los chances hay que tomarlos en el tiempo correcto".

La venezolana confiesa que no se le ha "salido el Celia Cruz todavía", pero admite que le encantaría "ser la primera latina que gana Strictly".

"Ahorita estoy yendo poquito a poco, semana a semana. Pero sería un sueño hecho realidad", dice.

Moviendo las caderas

"¡Ay, yo no sé! (risas). Yo estoy tan orgullosa de que me hayan dado la oportunidad. Estuve de tour con una compañía, en Broadway y en el West End (el vecindario teatral de Londres). Mandé unos videos y me escogieron", explica.

"Yo no sé cuántas bailarinas mandan su información para estar en este show. Hace tres años nunca me habría imaginado que estaría en él", añade.

Los videos mostraban parte su trabajo en el circuito del espectáculo, así como su participación en un programa de baile en Estados Unidos llamado "So you think you can dance?" ("¿Así que crees que puedes bailar?").

"Cuando encontré el cha-cha-chá, la rumba y la salsa nunca miré atrás", dice Karen.

Karen explica que comenzó a bailar de niña, "con las fiestas de la casa, como somos los latinos", y que después de diversas pasantías por el ballet, la danza contemporánea y hasta los ritmos africanos, comenzó a experimentar con el ballroom (baile de salón) a los 19 años.

"Cuando encontré el cha-cha-chá, la rumba y la salsa nunca miré hacia atrás. Me enamoré, es una cosa que viene en la sangre, por el sabor, la pasión y los aspectos del baile", comenta.

Personalmente su favorito es la rumba, "porque es la intimidad, la química que uno tiene que tener con su pareja, narrando una historia de amor; eso y la intimidad que tienes con esa pareja, es maravilloso".

Pero, por otro lado, no se da aires con nada. Ni siquiera con el -por algunos criticado- reggaeton.

"A mí me encanta todo tipo de música. Si me puedo mover, me gusta. Si puedo mover las caderas, me gusta", sentencia.