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¿Es suficiente un nuevo edificio para relanzar a Unasur?

La nueva sede de Unasur ha costado US$43 millones, monto asumido por Ecuador / BBC MUNDO

La nueva sede de Unasur ha costado US$43 millones, monto asumido por Ecuador / BBC MUNDO

"Estoy deslumbrado con el sitio", dijo Ernesto Samper, secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y expresidente de Colombia, al terminar de recorrer días atrás la lujosa sede del organismo regional que se inaugura oficialmente en Quito este viernes

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Los principales voceros de Unasur han puesto una importante carga simbólica al moderno edificio, ubicado cerca del también emblemático monumento de la Mitad del Mundo, a las afueras de la capital ecuatoriana, y lo vinculan al "relanzamiento" del grupo regional.

El presidente ecuatoriano Rafael Correa ha dicho estar seguro de que el edificio "va a ser emblemático a nivel mundial, como las Naciones Unidas en Nueva York, como la sede de la Unión Europea en Bruselas".

Además, Correa afirma que con la nueva sede de la Unasur se relanzará el proceso de integración entre los 12 países socios, mientras que el secretario Samper ha subrayado la necesidad de "pasar de la visión a la acción".

El expresidente colombiano no ocultaba su entusiasmo al transitar por la megaobra, cuyo costo asciende a US$43 millones, monto asumido en su totalidad por el Estado ecuatoriano.

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Más allá del ánimo celebratorio que viene con toda inauguración, la pregunta es ¿cómo un edificio puede revitalizar a la organización que en 2008 se creó a instancias del fallecido presidente venezolano Hugo Chávez?
Edificio nuevo, ¿vida nueva?

"Con este edificio, necesitamos estar a la altura", señaló a BBC Mundo Ernesto Samper, quien cree que la estructura ayudará en el relanzamiento del bloque "devolviendo el optimismo y la confianza del proyecto Unasur a la gente".

La sede de Unasur tiene cinco plantas y dos subsuelos. Son 20.000 metros de construcción y 17.000 de exteriores.

El diseño del edificio contrasta con la zona, de casas pequeñas y paisaje andino. La estructura incluye tres volados o brazos que se proyectan del centro de la edificación, el mayor de ellos de 50 metros de largo.

Y precisamente, en uno de esos brazos está la amplia oficina del secretario general, quien desde allí tendrá una vista privilegiada a la cordillera en varias direcciones.

La nueva casa de Unasur está rodeada de espejos de agua, presenta amplios vitrales que recubren el inmueble, cuenta con helipuerto, escaleras eléctricas y con la última tecnología.

En su sala principal de reuniones se han instalado dos pantallas gigantes y cámaras robóticas para las transmisiones de los eventos que se realizarán allí.

Justo en ese espacio se ubicará un mural del pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín, mientras se convoca a un concurso para la elaboración de un mural definitivo que represente al foro regional.
Homenaje a Kirchner

Los mandatarios de América del Sur, quienes se reunieron este jueves en Guayaquil precisamente para buscar maneras de impulsar el bloque, llegan este viernes a la nueva sede para su inauguración oficial.

A la entrada principal los recibirá una estatua del expresidente de Argentina, Néstor Kirchner, designado como primer secretario del organismo en 2010 y con cuyo nombre ha sido bautizada la edificación.

Justamente la muerte de Kirchner en octubre de 2010 y el posterior fallecimiento del expresidente venezolano Hugo Chávez en marzo de 2013 son considerados por analistas como parte de las causas de la pérdida de fuerza regional que ha experimentado la Unasur en los últimos años.

Este jueves, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, habló en Guayaquil de una nueva etapa de Unasur en la que se retome "con nuevo dinamismo la agenda económica del sur", mientras que el presidente Correa planteó que se revisen los estatutos para permitir que decisiones se tomen no por consenso, sino por "mayorías calificadas".
"Muy bonito, muy costoso"

Los bríos declarativos coinciden con la ocasión del estreno de sede, que los responsables del organismo insisten en presentar como demostración de nuevos impulsos.

"Un edificio muy bonito, muy costoso, pero eso de ninguna manera garantiza la integración", según sostiene Carlos Estarellas, catedrático de la Universidad Católica de Guayaquil, quien considera que se trata de "un gasto exagerado por parte de Ecuador".

En ese mismo sentido se expresó el exvicecanciller ecuatoriano Marcelo Fernández de Córdova.

"Arquitectónicamente para muchos puede ser muy bonita la nueva sede de Unasur, pero se ha invertido demasiado dinero. Se podía hacer algo más funcional y más práctico", dijo de Córdova a BBC Mundo.

Para algunos analistas, el problema de fondo del grupo sudamericano radica en las diferencias de tipo ideológico entre los países sobre cómo avanzar en la integración, algo que ha quedado definido por las tendencias de izquierda o derecha de algunos de los gobiernos regionales.

Carlos Estarellas señala que países como Perú, Colombia o Chile tienen concepciones diversas a gobiernos de naciones como Ecuador, Venezuela o Bolivia en temas como apertura de mercados, libertad de expresión o separación de funciones del Estado.

"Para que haya un verdadero proceso de integración deben dejarse de lado las diferencias ideológicas", dice Estarellas a BBC Mundo.
Integración en obras

El exvicecanciller Fernández de Córdova, estima que Unasur "se ha alejado de sus objetivos fundamentales y se ha entretenido en cuestiones políticas, lo cual no creo que sea el fin principal del organismo sino el desarrollo y la integración de la región".

El diplomático recuerda que Unasur convive con otros grupos que buscan fortalecerse, como la Organización de Estados Americanos (OEA), la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), Alianza del Pacífico o Mercosur, algo que estima que pueda ser contraproducente

"Por la dispersión que existe al momento con diversos organismos regionales, y el hecho de que ninguno de ellos camina a perfección como sería de desear", refiriéndose al proceso de integración regional.

Son desafíos que deberán afrontar las delegaciones de los socios cuando empiecen a sostener reuniones, regulares o extraordinarias, en los espacios de la nueva sede quiteña, por lo pronto bajo la Presidencia Pro Tempore uruguaya.

Aspectos como el Banco del Sur, la creación de un centro de arbitraje regional, el pasaporte suramericano, el avance de la Escuela de Defensa de Unasur, y el propio proceso de integración, están aún en espera de concreciones, y que al contrario del flamante edificio algunos dirán que aún están en obras.