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Los sueños truncados de la juventud egipcia

Nabil Ali creó su propio tuktuk para trabajar

Nabil Ali creó su propio tuktuk para trabajar

El tuktuk (mototaxi) de Nabil Ali es su orgullo y alegría. El joven de 21 años pule la cabina del vehículo y lleva tres botellas de cera para el tablero a bordo, en caso de necesitarla para engalanar el tuktuk entre un pasajero y otro

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No escatima en la atención a los detalles; los limpiaparabrisas tienen calaveras de plata en cada aspa y, para hacer que realmente se destaque su vehículo, le instaló un tubo de escape extralargo… y rosado.

Nabil pagó unos US$800 por las adiciones, pero para él, es dinero bien gastado. Significa que más gente querrá subirse con él que con sus colegas conductores de tuktuks en Egipto. Y eso es importante. El año pasado, especialmente durante la revolución, ha sido duro.

"No había nadie en las calles, nadie iba a trabajar, no había nada", dice. "Yo solía trabajar de todos modos y con la ayuda de Dios hacía algo de dinero y regresaba a casa al final del día".

De la revolución a la decepción

Mientras Nabil está de nuevo trabajando, por decirlo así, la economía egipcia sigue todavía luchando. Ahmed Raafat tiene 25 años y estudia para obtener una maestría en ingeniería petrolera en la Universidad de El Cairo.

Ahmed participó en todas las protestas del año pasado y trató infructuosamente de encontrar un empleo. Cuando el nuevo gobierno fue elegido, le dio una oportunidad, pero aún no encuentra trabajo, así que ha seguido estudiando para tener algo que hacer. Ahora dice que ya es suficiente y está de nuevo protestando en las calles.

"Es deprimente y estoy medio decepcionado", afirma Ahmed. "Pensábamos que la gente que creía en aquello por lo que luchamos llegaría al poder y aplicaría eso por lo cual luchamos. Y entonces encontramos que el nuevo gobierno simplemente mantiene las mismas políticas económicas que Mubarak seguía".

Los expertos dicen que Egipto necesita crear cada año unos 700.000 nuevos empleos sólo para mantener la tasa de desempleo estable. Y para que eso ocurra, el país requiere crecer entre 5% y 7% anual. Pero en este momento está lejos de alcanzarlo. El año pasado creció 1,8%.

"No estamos en la situación del sur de Europa, donde hay un 50% de desempleo entre la juventud, pero si la economía continúa creciendo a este nivel, de aquí al año que viene podríamos estar acercándonos a esas cifras", señala Angus Blair, del Instituto Signet en El Cairo.

"Es vital que en el corto a mediano plazo el gobierno y quienquiera que esté en el poder trate realmente de estimular la inversión y darle esperanza y confianza a la gente de que habrá creación de empleos".

Capacitación en ventas

Otro de los asuntos que enfrentan los jóvenes en Egipto es una falta de habilidades para equiparlos para el empleo correcto.

Una organización sin fines de lucro llamada NEDA, la Asociación Nacional para el Desarrollo Egipcio, ha reunido a algunos de los empresarios más importantes del país con el fin de impartir clases para ayudar a ampliar la búsqueda de empleo.

Actualmente, NEDA está capacitando a jóvenes graduados universitarios en ventas. Es una industria en crecimiento en Egipto y por lo tanto una opción segura de empleo para gente sin trabajo.

Hasta ahora, los resultados son bastante positivos. Para asistir a los cursos de NEDA, los estudiantes tienen que haber estado buscando empleo por lo menos durante un año. Pero 85% de la gente que completó la capacitación en ventas ya tenía una oferta de trabajo o un adiestramiento en el trabajo.

"Hay desempleo pero hay otros trabajos que nadie quiere", indica Said Botros, un dentista y vicepresidente de NEDA. "Estamos tratando de cambiar la mentalidad de los egresados".

¿Y comieron perdices?

Pero Nabil lo tiene claro. Se acaba de comprometer y su tuktuk le ofrece un futuro para él y su familia; y no es el único que piensa así.

"Un amigo mío se graduó de la Universidad y le ofrecieron algunos empleos, pero no fue", dice Nabil. "Decidió comprar un tuktuk y dárselo a alguien para que lo maneje. Sus ingresos no están mal: no trabaja y sólo alquila el tuktuk y con eso gana una cantidad decente de dinero para mantener a su familia".

Una vez que Nabil se case, piensa mejorar del tuktuk a una camioneta, pero permanecerá en su vecindario. La vida de Nabil está en constante movimiento en marcado contraste con la economía de Egipto, que no parece ir a ninguna parte por ahora.