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Por qué el voto de las “single ladies” se volvió tan relevante en EE UU

La campaña demócrata de este año se ha centrado en llevar a las solteras a las urnas. /  Thinkstock

La campaña demócrata de este año se ha centrado en llevar a las solteras a las urnas. / Thinkstock

Las encuestas demuestran que independientemente de su origen, edad, estatus social o nivel educativo, las solteras suelen ser fieles a los demócratas

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Con llamadas telefónicas, emails e incluso visitándolas puerta por puerta: el partido de Barack Obama está buscando mujeres solteras por todo Estados Unidos.

No es que los demócratas estén dedicados a resolver cuestiones personales justo en medio de la reñida batalla con los republicanos por el control del Senado, que se definirá en las elecciones de mitad de periodo de este 4 de noviembre.

Lo que sucede es que el partido de Obama sabe que si quiere retener su precaria mayoría en el Senado -la Cámara de Representantes ya está en manos de la oposición republicana y sin perspectivas de cambio- deben hacer que ese grupo vaya a las urnas el próximo martes.

Y aunque no han escogido el éxito de Beyoncé "All the single ladies" ("Todas las mujeres solteras") como lema de campaña, algunos comentaristas conservadores se refieren con cierto desdén al grupo que cortejan los demócratas como el "voto Beyoncé".

Hay una explicación demográfica para la estrategia: cada vez menos mujeres se casan, por lo que ese grupo ha crecido considerablemente en los últimos años y en la actualidad constituye cerca del 25% del electorado -unos 55 millones de mujeres, en total-.

Además, las encuestas demuestran que independientemente de su origen, edad, estatus social o nivel educativo, las solteras suelen ser fieles a los demócratas. En 2012, por ejemplo, Obama superó al candidato republicano Mitt Romney en ese sector de la población por 36 puntos.

El problema es que tradicionalmente es uno de los grupos que menos votan en elecciones legislativas, especialmente cuando esos comicios no coinciden con los presidenciales.

El modelo de Virginia

El modelo a seguir en estas elecciones es el que usó el actual gobernador del estado de Virginia, Terry McAuliffe, cuando ganó al republicano Ken Cuccinelli en 2013.

En un año, sin elecciones presidenciales, el demócrata obtuvo entre solteras un 42% por encima de Cuccinelli, gracias a una campaña contra lo que llamó la "guerra republicana contra las mujeres" y contra sus derechos reproductivos.

La actual campaña demócrata está empleando un sistema similar denominado Rosie, en honor a Rosie the Riveter ('Rosie, la remachadora'), el ícono que se usó para movilizar y reconocer a las mujeres que trabajaron en fábricas durante la Segunda Guerra Mundial.

Una de las solteras que cortejan los demócratas es Kat Lucero, de Washington, DC, quien contó a BBC Mundo cómo hace unas semanas un miembro del partido de gobierno tocó a su puerta para pedirle el voto.

Lucero asegura estar más preocupada por las elecciones a la alcaldía de la capital estadounidense que por la renovación del Congreso porque, dice, sus propuestas le "afectan más".

En su caso, va a las urnas esperando encontrar solución a sus mayores prioridades: la salud, las enormes deudas estudiantiles y vivienda asequible.

Lucero afirma que votará el martes, con lo que, en su caso, los demócratas habrán cumplido su objetivo.


La agenda femenina

En cambio, latinos, negros y mujeres solteras, que suelen apoyar a los demócratas en presidenciales, en estos comicios a cargos menores tienden a quedarse en casa.

Según la directora del Instituto Político Para Mujeres, Kimberly Mitchem-Rasmussen, el problema para movilizar a las jóvenes a las urnas es que muchas "no sienten que el gobierno esté trabajando por ellas".

"Una de las cosas que más les cuesta a las jóvenes es encontrar trabajo una vez que se gradúan. Y en general, a las mujeres, les preocupa la economía y la mayoría de políticos electos se centran más en culpar al otro partido por los problemas económicos que por resolverlos.", sostiene Mitchem-Rasmussen en declaraciones a BBC Mundo.

En ese sentido, apunta que los demócratas centran la agenda en cuestiones como el acceso a métodos anticonceptivos y los derechos reproductivos y la paga igualitaria entre hombres y mujeres.

En su estrategia contra los republicanos, los demócratas recuerdan la decisión de la Corte Suprema -considerada de mayoría conservadora- de permitir a compañías familiares no cumplir con el requisito federal de ofrecer anticonceptivos a sus empleadas como parte del seguro médico por motivos religiosos.

Los republicanos contrarrestan el mensaje diciendo que la promoción de lo que definen como valores conservadores no es una "guerra contra las mujeres" sino "a favor de la familia".

Desde algunos sectores conservadores han surgido comentarios negativos a la creciente relevancia del voto de las mujeres solteras como el caso del comentarista de la cadena de televisión Fox Jesse Watters quien recientemente lo calificó como el "voto Beyoncé", asegurando que como no pueden depender de sus maridos, las solteras "buscan depender del gobierno".

Y es que el verdadero objetivo de los demócratas es superar la falta de interés por las elecciones de mitad de periodo que ha hecho que en los últimos años quienes más masivamente acudan a las urnas sean las personas de más edad, los blancos y los casados, sectores más conservadores que tienen a votar republicano.