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Los casos de sexismo que tienen entre la espada y la pared a gigantes de Silicon Valley

El de Ellen Pao es el último de los casos de sexismo en Silicon Valley | Foto: BBC Mundo

El de Ellen Pao es el último de los casos de sexismo en Silicon Valley | Foto: BBC Mundo

El inversionista y empresario californiano Eric Ries reconoce a la BBC que la cuestión de los prejuicios sexuales en Silicon Valley está bien documentada, pero que podría no ser intencional

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El de Ellen Pao es el último de una serie de casos de discriminación sexual que vuelve a poner sobre la mesa de debates el tratamiento que se da a las mujeres en Silicon Valley.

Pao, de 45 años, acusa a la compañía de la que era socia inversora, la firma de capital de riesgo Kleiner, Perkins, Caulfield & Byers -que apoya a varios gigantes tecnológicos, incluidos Amazon, Google y Zynga-, de despedirla después de que se quejara de discriminación.

En su alegato inicial el martes, el abogado de la demandante, Alan Exelrod, dijo que a su clienta se le negó un ascenso por ser mujer y la despidieron cuando se quejó.

La firma rechaza las acusaciones y alega que Pao se caracterizaba por su mal rendimiento y sus malas relaciones con los colegas, y que a eso se debió su despido.

De momento, el juez del caso, Harold Kahn, ya ha dictaminado que puede demandar a la compañía por daños punitivos, una figura legal que tiene como objetivo obligar al demandado a cambiar su comportamiento dañino por medio de un castigo económico.

Y además de este dinero, la actual directora ejecutiva del sitio web Reddit pide una indemnización de US$16 millones como compensación por los salarios perdidos.

Los argumentos finales se presentarán este jueves y el caso, que se suma a dos procesos legales similares que enfrentan las redes sociales Facebook y Twitter, quedará visto para sentencia.

"El mejor en el negocio"

El abogado de Pao explicó en el tribunal que ésta envió un memorándum a la gerencia de Kleiner Perkins en enero de 2012.

En el documento Pao expresaba preocupación por el trato que la empresa estaba dando a las mujeres, después de enterarse de que tres empleados hombres iban a ser ascendidos y sus colegas mujeres no.

En esa línea, Exelrod habló de una cultura machista en la firma. Y dijo que Pao recibió poemas eróticos y dibujos de mujeres desnudas de un socio principal de la firma y un empleado empezó a interferir en su trabajo cuando ella terminó una relación con él.

Sin embargo, la inversionista Mary Meeker, compañera de Pao en Perkins, asegura que la compañía no es una mala empleadora.

"Cuando miro a la actividad del capital riesgo y me fijo en los actores de la industria, Kleiner Perkins es el mejor lugar para ser una mujer en el negocio", defendió ante la corte.

"Cuando tienes a gente de todos los ámbitos de la vida, de todos los géneros y razas, esto ayuda a tomar mejores decisiones porque tienen diferentes perspectivas", añadió.

Sin embargo, el sábado el juez dictaminó que existen "suficientes evidencias" que respaldan la queja de Pao.

"Un jurado razonable podría encontrar suficientes evidencias que sustentan los reclamos de la señora Pao en relación a la discriminación de género y las represaliar, y de que Kleiner actuó con dolo, de forma fraudulenta y opresiva", concluyó en juez Kahn.

A lo que añádió: "Y hay suficientes evidencias por las que un jurado razonable podría concluir que Kleiner Perkins incurrió en la discriminación de género al no ascender a la señora Pao y al terminar su contrato y que intentó esconder su conducta ilegal ofreciendo explicaciones y pretextos a sabiendas falsos para no ascenderla y para terminar su contrato".

"Predominio masculino"

Pero Kleiner Perkins no es la única empresa de Silicon Valley que se enfrenta a la demanda de un empleado por discriminación de género.

Tina Huang, una exingeniera de Twitter, ha presentado una acción legal colectiva contra la red social, alegando que las promociones laborales se basan en el "juicio subjetivo" de los comités que son "predominantemente masculinos".

Dejó su empleo el año pasado tras enviarle un correo electrónico al director ejecutivo de Twitter explicando aquello que le preocupaba.

"Huang dimitió voluntariamente de Twitter, después de que nuestro liderazgo tratara de persuadirla para que se quedara", informó un portavoz de la compañía a la página web Mashable.

"Twitter está profundamente comprometido con un lugar de trabajo diverso y solidario, y creemos que los hechos presentados por la señora Huang constituyeron un trato justo".

Mientras, la gerente de programación Chia Hong también presentó un recurso contra el que fuera su empleador, Facebook.

De acuerdo a la demanda presentada en el Tribunal de San Mateo, en California, Estados Unidos, se le ordenó a organizar fiestas y servir bebidas a sus colegas masculinos.

Además, explica que cuando solicitó tiempo libre para visitar la escuela de su hijo se le preguntó por qué simplemente no se quedaba en casa con sus hijos.

"Trabajamos muy duro en cuestiones relacionadas con la diversidad, género e igualdad, y creemos que hemos hecho progresos", dijo Facebook en un comunicado enviado a la página web Re/code.

Y en una frase similar a la empleada por Twitter ante su demanda, añadió: "En este caso, tenemos desacuerdos sustanciales sobre los hechos y creemos que el expediente demuestra que el empleado fue tratado con justicia".

"Meritocracia"

El inversionista y empresario californiano Eric Ries reconoce a la BBC que la cuestión de los prejuicios sexuales en Silicon Valley está bien documentada, pero que podría no ser intencional.

"Nuestro negocio funciona sobre el reconocimiento de patrones", explica. "Se buscan patrones que tuvieron éxito en el pasado y se intenta identificar aquellos que lo tendrán en el futuro".

"Así que todo el mundo quiere invertir en el próximo Mark Zuckerberg. El problema está en que al buscar patrones se utiliza la selección inconsciente. Y es ahí, creo, donde encuentras discriminación sexual (y de otro tipo", añade.

"Silicon Valley aspira a ser una meritocracia, así que tenemos una cultura que valora los a los profesionales ajenos al sector y las perspectivas que aportan y existe esa creencia de que las buenas ideas pueden venir de cualquier parte", dice.

"Esa es nuestra aspiración, pero en la realidad en muchos aspectos nos quedamos cortos", reconoce.

Por su parte, Sue Black, fundadora de redes para mujeres que trabajan en ciencias informáticas, se alegra de ver que las mujeres iniciar acciones legales ante el trato injusto recibido en el sector tecnológico.

"(Los casos) son sin duda traumáticos, pero es estupendo que adopten una postura ante ello", señala a la BBC.

Y es que "el número de mujeres que trabajan en tecnología sigue siendo el mismo que hace 20 años", añade.

"De alguna manera no hemos logrado cambiar nada, sin embargo, especialmente con las redes sociales, más gente se está concienciando que en general es necesaria una mayor diversidad en el lugar de trabajo", dice.

"Cada vez escuchamos a más mujeres contar lo que les ocurre y hay cada vez más hombres que están de acuerdo con que existe un problema con esto".

Además, hay más apoyo, asegura Black.

"En los últimos dos o tres años he sentido que hay un mar de fondo en lo que respecta a este tema", explica.

"Las mujeres están hablando más en público sobre la cuestión, y con más confianza, y la red de personas que las respalda es mayor".