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¿Cómo es la revista satírica que sufrió el ataque terrorista en Francia?

La revista Charlie Hebdo forma parte de una tradición en el periodismo francés que combina el radicalismo de la izquierda con una grosería provocadora | Foto: BBC Mundo

La revista Charlie Hebdo forma parte de una tradición en el periodismo francés que combina el radicalismo de la izquierda con una grosería provocadora | Foto: BBC Mundo

La revista nunca se vendió de manera masiva y durante la década que siguió a 1981 cesó la publicación por falta de recursos

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La revista satírica francesa Charlie Hebdo fue atacada este miércoles por hombres armados con Kalashnikovs que mataron a 12 personas e hirieron a varias más en las oficinas de su sede en París.

Este es el peor ataque que ha sufrido la revista, pero no el único.

En 2006 muchos musulmanes se molestaron con la decisión de Charlie Hebdo de republicar las polémicas caricaturas del profeta Mahoma, que aparecieron originalmente en el diario danés Jyllands-Posten.

Las oficinas de la revista francesa fueron atacadas con bomba en noviembre de 2011, después de que publicaran una caricatura de Mahoma bajo el titular "Hebdo sharia", en referencia a la ley musulmana.

Uno de los tuits recientes en la cuenta de Twitter de Charlie Hebdo fue una caricatura del líder de Estado Islámico, Abu Bakr al Baghdadi.

El editor de la publicación, Stephane Charbonnier, una de las víctimas mortales del ataque de este miércoles, contaba con guardaespaldas policiales por haber recibido amenazas de muerte.

Satírica histórica

Según informa el corresponsal de la BBC en París Hugh Schofield, la revista Charlie Hebdo forma parte de una larga tradición en el periodismo francés que se remonta a las publicaciones de escándalos que denunciaban a María Antonieta en vísperas de la Revolución Francesa.

Esta tradición combina el radicalismo de la izquierda con una grosería provocadora que a menudo raya en lo obsceno, dice.

En el siglo XVIII, el objetivo era la familia real y los rumores que se publicaban causaron estragos, con historias a menudo ilustradas de excentricidades sexuales y corrupción en la corte de Versalles.

Hoy en día hay nuevos poderes que atacar: los políticos, la policía, los banqueros, la religión.

Pero es la sátira, y no la invención de informaciones, el arma utilizada.

Pero ese mismo espíritu insolente que un día se enfrentó al antiguo régimen, con una mezcla de obscenidad y autopromoción política, hoy todavía está muy presente.

Y la revista Charlie Hebdo es un claro exponente de primer nivel.

Su decisión de caricaturizar al profeta Mahoma es totalmente coherente con su razón de ser histórica, según el corresponsal de la BBC.

Una publicación sin ventas masivas

La revista nunca se vendió de manera masiva y durante la década que siguió a 1981 cesó la publicación por falta de recursos.

Pero con sus llamativas caricaturas de portada y sus titulares incendiarios, Charlie Hebdo tiene una presencia que nadie puede dejar de notar en los kioscos callejeros y las librerías de las estaciones de tren.

Herederos de la fuerte tradición francesa de los cómics, el humor gráfico y las caricaturas son las características que definen a Charlie Hebdo.

A lo largo de los años ha publicado ejemplos de caricaturas satíricas tan fuertes, que las representaciones que ha hecho de Mahoma parecen ilustraciones de un libro infantil.

Ha mostrado a la policía sosteniendo cabezas ensangrentadas de inmigrantes, monjas que se masturban y papas que llevan puesto un condón.

Lo que sea para llamar la atención sobre lo que consideran importante.

Desafiar al poder

Como publicación, Charlie Hebdo sufre una comparación constante con su rival, más conocido y más exitoso, Le Canard Enchaîné.

Ambas se mueven por la misma ansia de desafiar al poder que sea.

Pero mientras que Le Canard es conocida por sus exclusivas y secretos desvelados, Charlie Hebdo es más vulgar y más cruel, combinando los dibujos con comentarios ingeniosos pero polémicos y despiadados.

Fiel a su posición en la extrema izquierda de la política francesa, el pasado de Charlie Hebdo está plagado de divisiones y traiciones ideológicas.

Un editor de gran trayectoria renunció a raíz de una polémica sobre antisemitismo.

La mayoría del personal, tanto caricaturistas como redactores, firma con pseudónimos.

Al frente del equipo actual estaban dos hombres conocidos universalmente como Charb y Riss, aunque todo el mundo sabía cuáles eran sus verdaderos nombres.

Charb, el caricaturista y editor Stephane Charbonnier, ya está confimado como uno de los fallecidos en el ataque.