• Caracas (Venezuela)

BBC Mundo

Al instante

Cuatro retos de la oposición luego de la victoria del 6D

Asamblea Nacional 2016 - 2021 | Foto: Twitter

Asamblea Nacional 2016 - 2021 | Foto: Twitter

La sorpresa no fue solo para los chavistas: muchos opositores en Venezuela tampoco se esperaban que tantos estuvieran dispuestos a votar por un cambio

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Casi dos millones de personas pasaron de votar al oficialista PSUV a optar por la Mesa de Unidad Democrática (MUD), si se comparan los resultados de las elecciones parlamentarias del domingo con las de hace cinco años.

Esto le dio a la oposición un mandato contundente que, en medio de una coyuntura económica complicada, tendrá que administrar con astucia si no quiere salir castigada, como le ocurrió al chavismo.

La oposición obtuvo dos terceras partes de la Asamblea Nacional, una mayoría con la que puede reacomodar el juego político del país.

Pero al frente tiene a un gobierno que controla, o al menos influencia grandemente, a los otros poderes del Estado –electoral, judicial, ciudadano y, por supuesto, ejecutivo– y no muestra interés en dar su brazo a torcer.

El martes, por ejemplo, el gobierno anunció que el Parlamento, que hasta el 15 de diciembre controla el oficialismo, espera juramentar una nueva cúpula en el Tribunal Supremo de Justicia, con lo que podría torpedear varias de las iniciativas de la nueva mayoría opositora.

Pero no es solo ese tipo de obstáculos lo que puede aguar la fiesta de la oposición, aunque ésta tiene ahora mucho más poder para esquivarlos, evitarlos o, incluso, aprovecharlos.

Estos son cuatro de los retos más importantes que tiene la oposición venezolana.

Diálogo entre gobierno y oposición

Foto: AFP

1. Entender el resultado

Analistas coinciden en que la oposición, más que por sus propuestas, ganó gracias al voto castigo que millones de venezolanos ejercieron contra el gobierno.

En ese sentido, como han dicho varios de sus voceros, el reto de la oposición es convertir esa base electoral –que de cierta manera no es suya– en una fuerza política propia. O al menos no alienarla.

Según encuestas, la mayoría de los venezolanos votaron así porque están cansados de la situación económica, que cada día les resta valor a sus salarios y ahorros, y les obliga a pasar horas haciendo fila para comprar productos de primera necesidad.

Pero la solución de la crisis, de acuerdo a economistas, pasa por medidas impopulares –como una devaluación o dejar atrás los subsidios la gasolina o de los alimentos básicos– que pueden pasarle factura a la oposición.

Por eso, un reto es lograr que el gobierno asuma –o al menos comparta– los costos del ajuste.

2. Negociar con Maduro

Por lo anterior, entre otras cosas, otro reto para la oposición es lograr negociar con el gobierno.

Si todas las propuestas que impulsa la oposición desde el parlamento son vetadas por Maduro o el TSJ, se podría generar una situación de parálisis institucional que impediría adoptar soluciones rápidas para los problemas más urgentes.

Ese escenario no le conviene a ninguno, pero sobre todo no a la oposición, que no quiere perder su mayoría.

Salvo algunas excepciones, las declaraciones que han dado tanto opositores como chavistas en los días posteriores a las elecciones muestran señales de choque.

La desconfianza que se tienen unos a otros es profunda e histórica.

Y aunque el reto de negociar es para ambos, la oposición no puede quedarse sentada esperando que Maduro la invite al palacio de Miraflores: tendrá que convencerlo de la necesidad de diálogo.

3. No dividirse

Para nadie es secreto que la oposición es heterogénea, abigarrada.

"La posibilidad de que se dividan siempre está, es inherente a la condición de plataforma política de la Unidad", explica Pedro Pablo Peñaloza, un recorrido periodista político que recuerda que la MUD no es un partido sino una coalición de varias fuerzas.

Hacia adentro, los resultados del domingo se vieron como una derrota para el ala opositora que buscaba un cambio a través de las protestas, y ahora tendrá que reinventarse, rectificar o subyugarse a la rama electoralista, que es mayoría.

Y en el interior de la oposición también tendrá que haber negociación entre los frentes, que no tienen las mismas prioridades o ideologías.

Por ejemplo: hay una rama de la oposición que tiene la prioridad de liberar a los políticos presos, como es el caso del partido Voluntad Popular, cuyo líder, Leopoldo López, está en la cárcel.

Pero otros partidos han dicho que el mandato de los venezolanos que votaron por ellos busca resolver la crisis, más que liberar a los políticos, por lo que la prioridad –aseguran– es impulsar leyes sobre lo económico.

El partido de gobierno hará todo lo que pueda para profundizar las divisiones de la oposición. Y esta tendrá que saberlos esquivar para mantenerse vigente y funcional.

María Corina Machado

Foto: AFP

4. Buscar un líder

Con los dos tercios de la Asamblea, la oposición puede impulsar un referendo revocatorio de Maduro el próximo año.

Si toman esa decisión, se estarían jugando todas las cartas. Pero también podrían promover una reforma que reduzca el periodo presidencial o limite la reelección indefinida.

Para ambos casos, que pasan por una consulta electoral, la oposición necesita un líder.

Esa figura tiene que representar el cambio y, al tiempo, no generar desconfianza en la mayoría de los venezolanos, que quieren mantener las conquistas sociales que le atribuyen a Chávez.

Los líderes más visibles de la oposición no estarán ahora en la Asamblea: Leopoldo López está preso, María Corina Machado fue inhabilitada y Henri Falcón y Henrique Capriles son gobernadores de Lara y Miranda, respectivamente.

Los venezolanos suelen estar en busca de un héroe, un mesías, que les arregle sus problemas.

Y la oposición, si quiere generar un cambio, tendrá que dárselo.

Lilian Tintori

Foto: AFP