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La rehén que pasó seis meses en manos de piratas somalíes

Así se veía Judith Tebbutt el día que fue liberada y cómo se ve actualmente / BBC Mundo

Así se veía Judith Tebbutt el día que fue liberada y cómo se ve actualmente / BBC Mundo

Judith y David Tebbutt estaban de vacaciones en Kenia cuando fueron atacados por un grupo de hombres armados. David murió y Judith fue tomada como rehén y retenida en Somalia durante seis meses. Más de un año después de ser liberada, describe su extraordinaria determinación por sobrevivir

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Al encontrarse con Judith Tebbutt –a quien le gusta que le llamen Jude- uno se pregunta cómo después de pasar seis meses en una sucia y estrecha habitación, con raciones de hambre de papas y arroz, insultada, humillada y en ocasiones amenazada con una ejecución sumaria, esta mujer puede verse tan intacta y resistente.

Estaba decidida a sobrevivir. Y esa es su motivación para escribir el libro "Un largo camino a casa" sobre su experiencia y para hablar con la BBC en una de sus únicas entrevistas sobre su calvario.

Jude, nacida en Bishop Stortford, en Hertfordshire, en el centro-este de Inglaterra, quiere ser un estímulo y ejemplo para otros rehenes retenidos a cambio de un rescate.

"Ése es el mensaje", dice. "Es para los rehenes en todo el mundo, especialmente en Somalia, porque sé las condiciones por las que están atravesando y para que no pierdan la esperanza. La esperanza fue lo que me salvó".

Vacaciones

La pesadilla de Jude comenzó durante lo que, al principio, eran unas vacaciones de ensueño con su marido David, con quien llevaba más de 30 años casada. Era director financiero de la editorial Faber and Faber. Se habían conocido en África y a David le encantaba ese lugar.

En septiembre de 2011, después de pasar una semana de safari en la reserva de caza Masai Mara de Kenia, llegaron al complejo turístico Kiwayu Beach Resort, en una isla en el archipiélago de Lamu en Kenia, pero a sólo 40 km de la costa de Somalia.

Jude se sintió incómoda desde el principio.

"Me sentí mal", dice. "Estaba completamente solitario. Cuando me dijeron que no había nadie, excepto nosotros, me sentí muy extraña.

"La habitación en la que estábamos se ubicaba muy lejos del resto del edificio. Pero David me dijo: 'No te preocupes, esta será nuestra experiencia de Robinson Crusoe'".

En la primera noche, Jude se despertó al oír a David luchando con alguien en la oscuridad. Entonces la encañonaron con un rifle y la arrastraron hasta la playa.

Descalza y en pijama, la subieron a un barco, la lanzaron sobre las latas de combustible y el barco se hizo a la mar.

"Me golpeé la cabeza, me abrí la ceja. Mi mente trabajaba a toda velocidad... tratando de dar sentido a esta experiencia aterradora", dice.

Control de la situación

Es claro, sin embargo, que incluso desde los primeros impactantes momentos, Jude estaba calculando cómo podía obtener un poco de control sobre la situación. Sonreía a sus captores como una forma de establecer un nivel básico de relación.

Jude, que había trabajado como asistente social de salud mental, creía que tenía que colaborar con los piratas tanto como fuera posible.

Al ver que su cautiverio se extendía por semanas, aprendió algo de somalí, con lo que podía decir "por favor" y "gracias" y hacer que la vieran como a un ser humano, no sólo como una mercancía en venta.

"A pesar de que despreciaba a estas personas, sabía que si iba a estar con ellos durante algún tiempo, necesitaba tratar de construir una relación con ellos, crear una conexión".

Había obtenido otras pequeñas victorias, como negarse a usar el traje somalí completo.

"Estaban tratando de que yo usara el hijab completo; jilbab, todo. Me lo puse y uno de los piratas dijo: '¡Ah, qué belleza. Una bella mujer somalí!'.

"No soy una mujer somalí y no quiero serlo, así que me lo quité de inmediato. Me sentía sofocada cubierta con esas ropas y completamente ajena.

"Eso es muy importante, para no perder tu propia identidad. No importa lo crueles que sean, cuánto te degraden, uno debe recordarse a sí mismo lo que es, todo el tiempo. Todavía era Jude y quería salir de allí como Jude. Quería volver a encontrar una vida para Jude".

Y luego estaban las caminatas. Confinada en una habitación sucia y caliente, Jude estaba decidida a mantenerse en la mejor forma física posible. Así que ideó un calendario de ejercicios, caminar una media hora en cada hora de luz del día.

También hizo pilates, lo que confundía a sus captores.

Mantuvo su programa de ejercicios, mientras estuvo lo suficientemente fuerte, pero la mala alimentación la debilitó demasiado al final de su cautiverio.

Negociaciones telefónicas

Las negociaciones para su liberación comenzaron a los pocos días de su llegada a la aldea donde estuvo retenida. Unas semanas después, su hijo Ollie pudo hablar con ella a través del teléfono del negociador pirata.

"Le dije a Ollie: '¿Cómo está papá? ¿Cómo está tomando esto?'".

Jude se había convencido de que David había sobrevivido y estaba trabajando por su liberación.

"Pero Ollie contestó: 'Hay algo que debo decirte sobre papá. No sobrevivió a sus heridas...'. Respondí: '¿Qué me estás diciendo?', '¿me estás diciendo que tu papá está muerto?'. Entonces oí la voz del negociador: 'Tres minutos son suficientes'.

"Todos los piratas estaban en la habitación. Los miré uno por uno y les dije: '¡Tú mataste a mi marido!' y '¡tú mataste a mi marido!'.

"Uno por uno fueron saliendo. Me quedé con el líder y le dije mirándolo desafiante al rostro: 'Fuiste tú. Mataste a mi marido. Voy a mirarte hasta que me des la cara'. Lo único que sentía era odio".

Finalmente, se escabulló.

Sin rencores

A lo largo de su cautiverio, trató de reunir pruebas sobre sus captores -haciendo una descripción detallada de ellos y tratando de recoger su ADN cuando tocaron su antorcha o su cuaderno- con la esperanza de que algún día fueran capturados y hallados culpables.

Pero no les desea la muerte. No quiere ser consumida por el deseo de venganza. "No quiero que tengan ese poder sobre mí. Están sólo en mi cabeza, que es donde quiero que estén".

Después de unas semanas, los piratas le permitieron oír la radio por la que escuchaba el Servicio Mundial de la BBC, incluyendo algunos programas emitidos desde Somalilandia.

"Estaba sentada en una habitación muy oscura escuchándolos. No tienen idea de lo que eso significaba para mí, ¡realmente no lo saben!".

"Entrevistaron a una joven cuya familia había vuelto a Somalia desde Hertfordshire, que estaba interesada y dedicada a hacer una mejor Somalilandia. Eso tiene que ocurrir a toda Somalia".

Y Jude tiene un mensaje para los demás rehenes en Somalia y en todo el mundo. "Yo realmente quiero decirle a la gente: 'no pierdas la esperanza, no te han olvidado'.

"Puedes pensar que estás languideciendo, pero habrá alguien en algún lugar tratando de trabajar por tu liberación".

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